La resequedad vaginal es un síntoma que muchas mujeres tienden a minimizar. Sin embargo, según advierte el ginecólogo colombiano Alejandro Montoya Mejía, recurrir de manera habitual a un lubricante íntimo no siempre debería considerarse algo “normal”. Detrás de esa molestia puede haber alteraciones hormonales o problemas metabólicos que requieren evaluación médica.
El especialista, que suele difundir contenidos de salud femenina en redes sociales, planteó que la falta de lubricación natural no necesariamente está vinculada al deseo sexual, sino al funcionamiento del organismo. En condiciones saludables, la respuesta fisiológica ante el estímulo genera secreciones suficientes. Cuando eso no ocurre, explicó, conviene mirar más allá del síntoma.
Cuando la mucosa se vuelve más frágil
Uno de los puntos centrales que señala el profesional es la posible atrofia vaginal, es decir, un adelgazamiento y mayor fragilidad de la mucosa. En estos casos, incluso cuando hay lubricación aparente, puede persistir el dolor en las relaciones sexuales. Muchas mujeres intentan resolverlo sumando más lubricante, pero la molestia continúa porque el origen no es mecánico, sino hormonal.
Entre las causas más frecuentes menciona el síndrome de ovario poliquístico, el uso prolongado de anticonceptivos orales, la perimenopausia y la menopausia. También pueden influir trastornos de la tiroides. Todos estos cuadros afectan el equilibrio entre estrógenos y progesterona, fundamentales para la salud del tejido vaginal.
No naturalizar el síntoma
Montoya insiste en que normalizar la sequedad vaginal puede retrasar diagnósticos importantes. Desde un hipotiroidismo hasta una resistencia a la insulina, distintas condiciones pueden manifestarse primero a través de cambios en la intimidad. “Es una señal de que algo interno necesita atención”, resume el especialista en sus intervenciones públicas.
El mensaje apunta a correr el foco de la culpa o la resignación. No se trata de que “la vulva no funcione”, sino de entender que el cuerpo habla. Si el metabolismo está equilibrado y el sistema hormonal responde adecuadamente, la lubricación suele ser suficiente y no genera dolor.
En definitiva, ante síntomas persistentes como resequedad vaginal, ardor o molestias durante el encuentro sexual, la recomendación es clara: consultar al ginecólogo y evitar la automedicación. Porque, aunque el lubricante pueda aliviar en el momento, no siempre resuelve la causa de fondo.
En base a El Tiempo/GDA
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