El secreto de una piel firme: el rol de las infusiones antioxidantes frente al envejecimiento

Cómo la alimentación y estas bebidas ayudan a cuidar la piel del rostro y consejos para mantener el nivel de colágeno mediante la ingesta de tés con propiedades antioxidantes.

Tomar un té
Mujer toma una taza de té.
Foto: Freepik.

El interés por mantener la piel firme suele centrarse en cremas o tratamientos, pero hay un factor menos visible que también influye: lo que se consume a diario. Con el paso de los años, el cuerpo produce menos colágeno —la proteína que da estructura a la piel— y ese descenso se traduce en pérdida de elasticidad y aparición de arrugas.

Frente a eso, algunas bebidas empiezan a ganar lugar como aliadas complementarias. Entre las opciones más mencionadas aparecen distintos tipos de té. No se trata de soluciones milagro, pero sí de bebidas que aportan compuestos antioxidantes capaces de proteger las células frente al desgaste.

El té blanco suele destacarse por su alto contenido de polifenoles, en parte porque se obtiene de hojas jóvenes y pasa por un procesamiento mínimo. Esa combinación favorece la conservación de sustancias que ayudan a contrarrestar el daño oxidativo, uno de los factores asociados al envejecimiento cutáneo.

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Mujer observa la piel de su rostro en un espejo.
Foto: Archivo.

Otras variedades también suman:

  • Té verde: poco procesado, conserva antioxidantes que contribuyen a la protección celular.
  • Té negro: más oxidado, con un perfil distinto pero igualmente rico en compuestos bioactivos.
  • Té rojo: semifermentado, con propiedades intermedias entre los anteriores.

El estado de la piel no depende de un solo elemento. La producción de colágeno requiere nutrientes específicos, especialmente proteínas, que el cuerpo utiliza como materia prima. Por eso, la alimentación en general sigue siendo un pilar central.

Tomar infusión
Mujer toma taza de té.
Foto: Freepik.

A esto se suma la protección frente a factores externos. La exposición al sol, por ejemplo, acelera la degradación del colágeno, lo que vuelve indispensable el uso de protector solar como hábito cotidiano.

Incorporar infusiones puede ser un gesto simple dentro de una rutina de cuidado, pero su efecto es complementario. La diferencia real aparece cuando se combinan varios factores: una dieta equilibrada, protección frente al ambiente y hábitos sostenidos en el tiempo. Más que buscar soluciones aisladas, el foco pasa por construir un entorno que favorezca la salud de la piel desde distintos frentes.

Con base en El Tiempo/GDA

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