El papel higiénico y qué dice la patente original sobre la forma “correcta” de colocarlo

Un documento patentado hace más de 130 años mostró cómo debía colocarse el papel higiénico. Especialistas también señalan que esa posición podría tener ventajas desde el punto de vista de la higiene.

Rollo de papel higiénico.
Rollo de papel higiénico.
Foto: Freepik.

Pocas discusiones domésticas parecen tan eternas como la del papel higiénico: ¿la hoja debe colgar hacia adelante o quedar pegada a la pared? Aunque para muchos la respuesta depende de la costumbre o de la estética, existe un documento histórico que inclinó la balanza hacia una de las opciones.

En 1891, el inventor estadounidense Seth Wheeler patentó el rollo de papel higiénico perforado y, en los diagramas oficiales presentados ante la oficina de patentes de Estados Unidos, la hoja aparece cayendo por delante del rollo.

El diseño fue redescubierto años atrás en archivos de Google Patents y volvió a instalar un debate que sigue generando discusiones en hogares y redes sociales.

La intención original del inventor

Wheeler ya había patentado el concepto de papel perforado en 1871, pero dos décadas más tarde perfeccionó el sistema en rollo. El objetivo era facilitar el corte individual de las hojas y evitar el desperdicio de papel.

Según el diseño original, colocar el extremo hacia adelante permitía aprovechar mejor la gravedad y hacía más sencillo desprender cada hoja sin que el rollo se desenrollara accidentalmente.

Papel higiénico
Papel higiénico.
Foto: Freepik.

Más allá de la intención práctica del inventor, algunos especialistas sostienen que esa posición también puede ser más higiénica.

Qué dicen los expertos sobre la higiene

Christian Moro, profesor de ciencias de la salud en la Universidad Bond, explicó que colocar el papel con la hoja hacia adelante reduce las posibilidades de tocar la pared o el soporte al buscar el extremo del rollo.

Según el especialista, eso podría disminuir el contacto con superficies donde pueden acumularse bacterias y otros microorganismos, especialmente en baños compartidos.

En cambio, cuando el papel queda pegado a la pared, las manos tienen más probabilidades de entrar en contacto con superficies potencialmente contaminadas.

La otra postura y las nuevas alternativas

Quienes prefieren colocar el papel “por debajo” suelen argumentar cuestiones estéticas o prácticas, sobre todo en casas con mascotas o niños pequeños, ya que esa posición dificulta que el rollo se desenrolle por completo.

Especialistas citados por medios internacionales señalaron además que gran parte de esta discusión responde más a hábitos culturales que a diferencias absolutas de eficacia.

En países como Japón, por ejemplo, el uso de agua mediante inodoros inteligentes ganó terreno como alternativa más higiénica, mientras que en gran parte de Occidente el papel higiénico sigue siendo la opción más utilizada.

Al mismo tiempo, el crecimiento de las toallitas húmedas abrió otro debate relacionado con el impacto ambiental. Expertos advierten que estos productos pueden provocar obstrucciones en los sistemas de saneamiento y complicar la gestión de residuos urbanos.

En base a El Tiempo GDA

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