Luis Bueno*
Mañana es el Día Internacional de la Salud de las Encías y la jornada será propicia para crear conciencia sobre un tema que me importa. Como he publicado en columnas anteriores, es de suma importancia mantener unas encías sanas, fomentar la consulta temprana ante los primeros signos de problemas y convertir la prevención en una parte fundamental de la vida cotidiana.
Hay varias razones para insistir sobre esto. Para empezar, no es un problema principalmente estético -aunque también lo es- ni se acota a la salud bucal. Pero vayamos desgranando este asunto para intentar entender mejor su relevancia.
En primer lugar, debemos saber que las enfermedades periodontales -entre ellas, la periodontitis- se encuentran entre los problemas de salud más frecuentes en todo el mundo. Y en Uruguay se calcula que una de cada tres personas puede ser afectada por esta enfermedad. A menudo, todo comienza con síntomas como el sangrado de encías o un mal aliento persistente.
A menudo, estos síntomas no son tenidos en cuenta con la gravedad o urgencia que merecen. Luego, es frecuente que aparezcan dientes más alargados, que estos empiecen a aflojarse y pueden llegar a desprenderse. Descrito así, uno podría pensar que no pasaría a mayores; que lo que ocurre en la boca, en la boca queda. Pero no. El problema es que si este asunto no se trata, la evolución transforma a la boca en un foco de infección local y general. Y eso tendrá luego importantes repercusiones en nuestra salud. ¿Por qué escribo esto? Porque existe cada vez más evidencia científica que sugiere que la enfermedad periodontal está relacionada con varios problemas de salud graves.
Diversos estudios han encontrado vínculos entre la periodontitis y enfermedades cardiovasculares como infartos, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. Además, el impacto también es significativo en las personas con diabetes. Quienes padecen diabetes y enfermedad periodontal tienen mayor probabilidad de desarrollar complicaciones graves que afectan a los ojos y los riñones, así un mayor riesgo de mortalidad en comparación con las personas que solo tienen diabetes.
La enfermedad periodontal también puede afectar de forma diferente a mujeres y hombres, especialmente durante etapas de cambios hormonales como la pubertad, el embarazo y la menopausia. Algunos estudios han sugerido una posible asociación entre la periodontitis y el cáncer de mama. Pero no es una preocupación exclusivamente femenina. Las investigaciones en torno a la periodontitis también han encontrado una relación entre esta y la disfunción eréctil.
Como puede apreciarse, no prestarle la debida atención al estado de salud de nuestras encías acarrea una serie de posibles problemas, algunos de los cuales son muy graves. Sin embargo, y como también ya he escrito en columnas pasadas, hay buenas noticias: es posible prevenir la periodontitis. Algunas cuestiones clave son:
- Cepillarse los dientes y usando hilo dental a diario.
- Visitar al periodoncista dos veces al año.
- Mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos integrales, y limitar los azúcares añadidos.
- Dejar de fumar.
- Prestar atención a los primeros signos de enfermedad periodontal, como sangrado de encías al cepillarse los dientes, inflamación o mal aliento persistente.
- Controlar enfermedades como por ejemplo la diabetes.
La jornada de mañana ayuda a concientizar sobre este tema y a visibilizar la relación entre una buena salud periodontal y el bienestar general.
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