Día del Tannat: qué beneficios tiene para la salud la cepa insignia de Uruguay y cómo disfrutarla mejor

Mucho más que tradición: la ciencia explica por qué el Tannat uruguayo es un aliado para tu salud; conocé con qué marida y cómo usarlo en la cocina.

Tomar vino tinto
Mujer brinda con una copa de vino tinto.
Foto: Freepik.

Cada 14 de abril, Uruguay celebra el Día del Tannat, una fecha que rinde homenaje a la cepa que se convirtió en símbolo del vino nacional. La jornada fue establecida en 2016 por el Instituto Nacional de Vitivinicultura en honor a Pascual Harriague, quien introdujo esta variedad en el país y marcó para siempre su identidad vitivinícola.

Hoy, el Tannat no solo representa tradición y cultura, sino que también despierta interés por sus beneficios para la salud, siempre y cuando su consumo sea moderado.

Un vino con potencial saludable

El vino tinto —y en particular el Tannat— es rico en compuestos fenólicos, sustancias naturales con efectos positivos en el organismo. Según detalló la bioquímica María Victoria Olt en su tesis de grado, estos compuestos pueden aportar propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y hasta cardioprotectoras.

Entre los principales componentes se destaca el ácido gálico, con efectos antioxidantes, anticancerígenos y antivirales; el resveratrol, conocido por su acción protectora del sistema cardiovascular y su capacidad anticoagulante; y los flavonoides, asociados a beneficios neuroprotectores, antimicrobianos y antienvejecimiento.

Estos elementos ayudan a combatir el estrés oxidativo, uno de los factores vinculados al envejecimiento celular y a diversas enfermedades crónicas. Sin embargo, los especialistas insisten en un punto clave: estos beneficios solo se observan con un consumo responsable. El exceso de alcohol resulta perjudicial para la salud.

Copa de vino en un viñedo
Copa de vino en un viñedo.
Foto: Freepik.

La cepa que define al país

El Tannat es mucho más que un vino: es parte de la identidad uruguaya. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, representa el 26,5% de los viñedos del país. Si bien se cultiva en distintas regiones, el departamento de Canelones concentra más de dos tercios de su producción, consolidándose como su principal cuna.

Se trata de un vino de carácter intenso, con cuerpo robusto, taninos marcados y gran capacidad de envejecimiento. Estas características lo convierten en una opción ideal para acompañar platos de sabores fuertes y comidas contundentes.

Desde Bodega Garzón destacan que armoniza muy bien con quesos curados de cabra y oveja, quesos azules (no demasiado maduros), preparaciones ahumadas o fermentadas intensas, pastas con salsas potentes, como ragú o arrabbiata y platos de cuchara, como guisos, pucheros o goulash. En especial durante los meses más fríos, es el complemento ideal para comidas reconfortantes.

En el marco del Día del Tannat, la invitación es doble: celebrar una de las mayores riquezas culturales del país y, al mismo tiempo, hacerlo con conciencia. Incorporado en pequeñas cantidades y dentro de un estilo de vida equilibrado, el vino puede formar parte de una experiencia placentera y, potencialmente, beneficiosa.

Uvas.
Uvas.
Foto: Freepik
RECETA

Cómo hacer cordero braseado al Tannat

El cordero braseado al Tannat es una de las comidas más emblemáticas del país. La receta —difundida por la Dirección de Turismo de Rocha en su página web— incluye pata de cordero deshuesada, tres litros de vino tinto Tannat, aceite de oliva extra virgen, tres dientes de ajo, sal gruesa y pimienta a gusto, dos hojas de laurel, una rama de romero, una cebolla, una zanahoria y dos ramas de apio.

Primero, hay que cortar las verduras en trozos irregulares groseramente, cortar la carne del cordero en trozos y salpimentar. Después, se debe calentar la olla al fuego y agregar aceite de oliva. Luego hay que añadir las verduras y la carne al mismo tiempo y cocinar durante 10 minutos hasta que las verduras estén doradas y la carne sellada. Incorporar las hojas de laurel y la rama de romero, agregar el vino y dejar cocinando durante dos a tres horas hasta que la carne esté bien tierna y se pueda separar con una cuchara. Por último, se retira del fuego y sirve con su propia salsa.

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