Cómo cuidar el hígado graso: factores de riesgo, síntomas y la importancia del ejercicio y la dieta

Más allá del alcohol: por qué el azúcar y el sedentarismo son los grandes enemigos de tu hígado hoy mismo, y cómo la alimentación y la actividad física pueden revertir su impacto.

Ilustración en 3D del hígado
Ilustración en 3D del hígado.
Imagen: yodiyim/Getty Images/iStockphoto

El hígado cumple funciones clave en el organismo, como procesar nutrientes, almacenar energía y eliminar toxinas. Sin embargo, la acumulación excesiva de grasa en sus células puede alterar su funcionamiento y dar lugar a lo que se conoce como hígado graso.

Esta condición se divide en dos tipos: el hígado graso no alcohólico, que es el más frecuente, y el asociado al consumo de alcohol. Aunque ambos implican acumulación de lípidos, el primero está más vinculado a factores metabólicos y al estilo de vida.

Consulta médica
Hombre recibe diagnóstico en consulta médica.
Foto: Freepik.

En muchos casos, se trata de una afección silenciosa, ya que puede desarrollarse sin síntomas evidentes. Por eso, los especialistas ponen el foco en identificar los factores de riesgo. Entre los principales se encuentran la diabetes tipo 2 y la prediabetes, debido a la resistencia a la insulina, que favorece la acumulación de grasa en el hígado.

La obesidad también es un factor determinante. Cuando el cuerpo acumula más grasa de la que puede procesar, el hígado comienza a almacenarla en exceso. A esto se suma la edad: el riesgo aumenta a medida que envejece el metabolismo, por lo que es más común en adultos de mediana edad o mayores.

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Representación del hígado.
Imagen: Commons.

Frente a este escenario, la prevención se centra en hábitos sostenidos en el tiempo. El control del peso corporal es uno de los pilares fundamentales, ya que reduce la carga de grasa que el hígado debe procesar. Esto se logra, principalmente, a través de una alimentación equilibrada, rica en fibra y con bajo contenido de azúcares refinados.

La actividad física también cumple un rol clave. El ejercicio regular no solo ayuda a disminuir la grasa acumulada, sino que mejora la sensibilidad a la insulina, uno de los factores centrales en el desarrollo de esta enfermedad. Más que una condición aislada, el hígado graso refleja el impacto del estilo de vida sobre el organismo. Adoptar hábitos saludables y sostenerlos en el tiempo es la estrategia más efectiva para prevenir su aparición y progresión.

Con base en El Tiempo/GDA

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