El secreto de la salmuera para cocinar el pollo a la parrilla más jugoso y con la piel crujiente

Un parrillero experto explicó por qué la mezcla de agua con sal supera al uso del limón para evitar que las presas pierdan humedad durante la cocción.

Pollo asado sobre una tabla de madera.
Pollo asado sobre una tabla de madera.
Foto: Canva.

El secreto para lograr que el pollo asado quede jugoso y no se seque al fuego no reside en el uso del limón, sino en la aplicación adecuada de la sal antes de la cocción, según explica el cocinero jorgitoparrillero en su cuenta de Instagram.

A través de un método de maceración previo, es posible evitar que las fibras de la carne expulsen sus jugos naturales y asegurar que la piel mantenga un dorado crujiente al momento de servir.

La explicación técnica detrás de este procedimiento radica en los procesos de ósmosis y difusión, ya que cuando el alimento se somete al calor, sus fibras musculares tienden a contraerse y expulsar el agua que contienen.

Al sumergir la pieza previamente en un preparado conocido salmuera, la sal altera parcialmente la estructura de las proteínas de la carne, permitiendo que conserve el agua original durante la exposición al fuego e incrementando la retención de humedad hasta en un 20% en comparación con un método directo, según el experto.

Pollo asado sobre un plato blanco.
Pollo asado sobre un plato blanco.
Foto: Canva.

Qué se necesita para preparar la salmuera para el pollo asado

Para llevar a cabo la técnica de maceración recomendada por el especialista en parrilla, se requiere contar con los siguientes elementos y proporciones básicas:

  • 1 litro de agua fría
  • 3 cucharadas de sal fina
  • Papel absorbente (indispensable para el secado final)
  • Azúcar en menor proporción que la sal (opcional, para favorecer la caramelización)

A su vez, existen condimentos opcionales como especias a gusto, mostaza, vino, cerveza o jugo de limón para aromatizar.

Paso a paso para la maceración y el secado del pollo asado

El procedimiento se inicia colocando el agua fría en un recipiente amplio para disolver la sal. Posteriormente, se deben sumergir por completo las piezas de pollo que se llevarán a la parrilla y añadir los condimentos elegidos. El recipiente se cubre con papel film y se traslada a la heladera para su reposo.

Si bien el tiempo ideal de refrigeración es de 12 horas, se requiere como mínimo una hora de reposo para obtener resultados perceptibles en las piezas.

Transcurrido el período de descanso, resulta fundamental retirar las presas y secarlas con papel absorbente para remover el exceso de humedad en la superficie, garantizando así un tostado parejo. El especialista aclara que no es necesario añadir más condimentos salinos a la superficie antes de cocinar, ya que el pollo habrá absorbido la cantidad suficiente durante el reposo.

Asimismo, se explica que el limón aporta acidez pero no previene el resecamiento, por lo que el éxito del plato depende exclusivamente de este paso previo.

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