El hábito japonés de las poblaciones más longevas para alimentarse sin contar calorías ni hacer dietas

Basado en un planteo del sabio chino Confucio, este hábito promueve dejar de comer antes de estar repleto, favorece la digestión y ayuda a prevenir el sobrepeso

Un plato compuesto por salmón, brócoli y zanahorias salteadas.
Un plato compuesto por salmón, brócoli y zanahorias salteadas.
Foto: Canva.

El hara hachi bu es una práctica alimentaria originada en Japón desde las enseñanzas confucianas que promueve comer únicamente hasta sentirse satisfecho al 80%.

Este enfoque de alimentación no tiene como principal objetivo la restricción calórica estricta, sino que busca fomentar la autorregulación y priorizar la atención a las señales internas de saciedad para evitar el estancamiento digestivo.

Sin embargo, según un artículo publicado en BBC Mundo al respecto, una de las destacadas particularidades de este hábito es que se ha consolidado en algunas de las poblaciones más longevas del mundo.

Además, esta práctica también se adapta al contexto contemporáneo, marcado por el uso frecuente de pantallas durante el almuerzo o la cena. En ese contexto, esta filosofía propone reconectar con las sensaciones corporales y mejorar la calidad general de la dieta.

Persona mayor sentada mientras come un plato de comida.
Persona mayor sentada mientras come un plato de comida.
Foto: Canva.

Cómo aplicar la regla del 80% en la rutina diaria actual

Para incorporar la práctica del hara hachi bu a la vida cotidiana, los expertos sugieren seguir una serie de seis pautas basadas en la atención plena:

  1. Identificar antes de comer si la sensación corresponde a un hambre física o a un impulso emocional derivado del estrés o la fatiga.
  2. Alejarse de teléfonos móviles, televisores o dispositivos digitales al momento de almorzar o cenar para poder identificar el punto de saciedad con claridad y sin distracciones.
  3. Masticar despacio para permitir que el organismo procese los nutrientes y comunique el nivel de plenitud a tiempo.
  4. En una escala del 1 al 10, donde 1 representa hambre intensa y 10 una plenitud incómoda, detenerse al alcanzar el nivel 8.
  5. Promover la interacción social en la mesa, compartiendo la mesa con amigos, compañeros o familia, como un elemento clave para tener una ingesta de ritmo lento y fortalecer el bienestar integral.
  6. Priorizar platos ricos en vitaminas, minerales, fibra y energía siempre que sea posible.
Tres personas sentadas en un puesto de comida callejera.
Tres personas sentadas en un puesto de comida callejera.
Foto: Canva.

No obstante, los profesionales advierten que este hábito no resulta recomendable para todo el mundo. En el caso de atletas, niños en etapa de desarrollo, adultos mayores y personas con patologías específicas, los expertos hacen hincapié en realizar una dieta con los requerimientos calóricos necesarios.

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