El consumo de té de canela aporta polifenoles, aceites esenciales y otros compuestos antioxidantes que, en parte, llegan hasta el colon. Allí pueden interactuar con las bacterias intestinales, que transforman algunos de estos compuestos en metabolitos relacionados con la barrera intestinal, la inflamación y el tránsito digestivo, según investigaciones recopiladas en PubMed Central.
Existen distintas variedades de canela y su composición no es idéntica. La canela de Ceilán (Cinnamomum verum) suele aportar polifenoles y contiene una menor cantidad de cumarina. En cambio, la canela cassia (Cinnamomum cassia), habitual en numerosos productos comerciales, concentra cantidades más elevadas de esta sustancia, por lo que se recomienda moderar su consumo cuando se utilizan cantidades importantes.
Ambas variedades contienen cinamaldehído, ácido cinámico, eugenol, catequinas, epicatequinas y proantocianidinas, compuestos que explican parte del interés científico por los posibles beneficios de la canela para la salud.
Canela y microbiota intestinal
Una parte considerable de los polifenoles no se absorbe
en el intestino delgado y llega al colon. Allí, las bacterias intestinales pueden transformarlos en moléculas de menor tamaño que el organismo puede utilizar de distintas maneras.
Algunas revisiones relacionan este proceso con modificaciones en la composición de la microbiota intestinal, incluidos aumentos de géneros como Bifidobacterium y Lactobacillus, y con una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta, entre ellos el butirato.
Sin embargo, estos efectos no son iguales para todas las personas. La respuesta puede depender de factores como la dieta, la cantidad de canela consumida, el tiempo durante el cual se incorpora y la composición previa de la microbiota.
Un ensayo publicado en Food & Function evaluó un extracto acuoso de Cinnamomum cassia en 70 personas con diarrea. Los participantes recibieron cápsulas de 400 miligramos tres veces al día, equivalentes a 1.200 miligramos diarios, durante ocho semanas.
El estudio registró una prolongación del tiempo de tránsito colónico, una mejoría de determinados síntomas frente al placebo y cambios en la diversidad bacteriana, entre ellos la presencia de Bifidobacterium longum ATCC 55813. También se observaron modificaciones en los ácidos grasos de cadena corta y en las aminas biógenas.
Qué muestran los estudios sobre la canela y la inflamación
La investigación sobre los efectos de la canela en el intestino también incluye estudios realizados en células y animales. En modelos celulares con células Caco-2, determinados extractos de canela y el ácido cinámico aumentaron la resistencia eléctrica transepitelial, un indicador utilizado para estudiar la integridad de la barrera intestinal, y redujeron la expresión de algunas citocinas proinflamatorias.
En estudios realizados con ratones, el aceite esencial de canela enriquecido con cinamaldehído y el ácido cinámico produjeron modificaciones en la microbiota y aumentaron la presencia de metabolitos como acetato, butirato y valerato. Estos resultados son de interés, pero los hallazgos obtenidos en células o animales no permiten asumir automáticamente que los mismos efectos ocurran en personas que consumen té de canela.
Además, la cantidad de cumarina es un aspecto relevante cuando se consume canela con frecuencia. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria estableció una ingesta diaria tolerable de 0,1 miligramos de cumarina por kilogramo de peso corporal.
¿La canela puede mejorar la memoria?
La posible relación entre canela y memoria también despertó interés científico. Especialistas en nutrición de la Cleveland Clinic señalan que, consumida con moderación, esta especia puede formar parte de una alimentación saludable y aportar compuestos antioxidantes, aunque esto no significa que esté demostrado que el consumo habitual de canela mejore por sí solo la memoria o prevenga el deterioro cognitivo.
Entre los efectos más estudiados se encuentra su posible influencia sobre la glucosa en sangre y su actividad antioxidante. El cinamaldehído, uno de sus principales componentes, presenta propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas estudiadas en distintos modelos experimentales.
Además, algunos ensayos y revisiones sistemáticas analizaron los posibles efectos de la canela sobre parámetros metabólicos y observaron reducciones de la glucosa en ayunas, mejoras en la resistencia a la insulina y disminuciones de la hemoglobina glicosilada en determinados grupos de participantes.
Estos resultados no significan que la canela pueda reemplazar los tratamientos indicados para la diabetes ni que sus efectos metabólicos sean iguales en todas las personas. La evidencia disponible depende de la cantidad, la preparación utilizada, la duración del consumo y las características de cada estudio.
Cómo incorporar la canela a la alimentación
En la alimentación cotidiana, la canela puede utilizarse en rama o en polvo para preparar té, café o leche, y también para acompañar frutas, yogur y avena. Incorporarla de esta manera permite aprovechar su sabor y aroma sin necesidad de recurrir a grandes cantidades de azúcar refinada.
Cuando se consume habitualmente, también es importante prestar atención a la variedad de canela. La de Ceilán suele contener menos cumarina que la cassia, por lo que puede ser una alternativa cuando se busca utilizar la especia con mayor frecuencia.
Los suplementos y las dosis elevadas requieren mayor precaución. Antes de consumir suplementos de canela o cantidades importantes de manera regular, especialmente durante el embarazo o ante la presencia de enfermedades de base, es recomendable consultar con un profesional de la salud.