El estragón (Artemisia dracunculus), también conocido como dragoncillo o tarragón, es una planta aromática de la familia de las asteráceas ampliamente utilizada tanto en gastronomía como en la medicina tradicional. Su aroma anisado y su sabor característico lo convierten en un ingrediente habitual de la cocina francesa.
Originario de Asia Central, con el paso del tiempo se difundió por Europa y posteriormente llegó a América. Además de su uso culinario, distintas tradiciones le han atribuido propiedades digestivas y otros posibles beneficios para la salud, aunque la evidencia científica es variable según cada efecto.
Un condimento rico en compuestos vegetales
El estragón contiene pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, además de compuestos fenólicos y otras sustancias bioactivas. Sin embargo, debido a que normalmente se consume en cantidades reducidas como condimento, su aporte nutricional suele ser limitado.
La especialista en medicina culinaria Yael Hasbani recomienda incorporarlo en preparaciones con carnes, pescados o vegetales y añadirlo hacia el final de la cocción para conservar mejor parte de sus compuestos aromáticos.
Uno de los usos tradicionales mejor conocidos del estragón es favorecer la digestión. Diversos trabajos experimentales sugieren que podría contribuir a aliviar gases o molestias digestivas, aunque todavía existen pocos estudios clínicos que permitan confirmar estos efectos en humanos.
También se han investigado posibles propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antibacterianas. No obstante, la mayor parte de esta evidencia procede de estudios realizados en cultivos celulares o modelos animales, por lo que aún no puede afirmarse que produzca los mismos beneficios cuando forma parte de la alimentación habitual.
En cuanto a la salud del hígado, algunos estudios en roedores observaron un posible efecto protector frente al daño oxidativo. Sin embargo, los propios investigadores señalan que son necesarios ensayos clínicos en personas antes de extraer conclusiones.
Los especialistas aconsejan evitar el uso medicinal del estragón —especialmente en forma de aceite esencial o suplementos concentrados— durante el embarazo y la lactancia. Asimismo, las personas que reciben tratamiento con anticoagulantes o padecen enfermedades crónicas deberían consultar con un profesional de la salud antes de utilizar preparados medicinales de esta planta.
Con base en La Nación/GDA