El burnout, la depresión, el agotamiento, son todo síntomas que el filósofo surcoreano Byung-Chul Han aborda en uno de sus libros más famosos, La sociedad del cansancio. En el Día del Trabajador, el segundo feriado no laborable en el país, los uruguayos aprovechan a descansar y "desconectarse"; una de las principales necesidades que Han explica que la sociedad más demanda hoy.
La cuestión es comprender por qué persiste dicha necesidad de "descomprimir", de "aislarse": ¿de qué nos queremos aislar? Este es el centro del pensamiento crítico de Han que propone en La sociedad del cansancio.
Con más estímulos que nunca antes, la sociedad hoy se ve inmersa en un mundo hipermediatizado que conlleva un estilo de vida cada vez más demandante en distintos niveles. Se vive con la sensación de que "nunca es suficiente", "siempre hay algo más para hacer", y eso lleva a un agotamiento continuo que, de no ser propiamente tratado, puede conducir a burnouts u otros trastornos mentales.
El burnout y la depresión como síntomas de la autoexplotación voluntaria
La sociedad de rendimiento implica una dedicación importante al trabajo, en una búsqueda constante del éxito y la autosuperación. Sin embargo, el filósofo Byung-Chul Han expone en La sociedad del cansancio, que las exigencias ya no vienen de afuera, sino que las personas son cada vez más duras consigo mismas.
Al ser dueños de nuestro propio destino, rendir más o menos depende de uno, lo que signfica una mayor presión y la pérdida de límites para llegar a ciertos fines. Han explica que esta búsqueda incesante del éxito se debe a la sensación de libertad que trajo la sociedad de rendimiento, al batir la sociedad disciplinaria (donde primaba la opresión). Al percibir en el inconsciente colectivo que "somos libres" en nuestras decisiones y futuro, en realidad somos cada vez más presos de la rutina.
Como expresa el artista y vocalista uruguayo de El cuarteto de nos, Roberto Musso, en la canción Contrapunto para humano y computadora: "Están presos de su rutina, en sus casas, calles y oficinas". Siguiendo los pensamientos de Byung-Chul Han, en el álbum Lámina once, Musso reflexiona sobre esta pérdida de libertad, en un contexto donde supuestamente prima la libertad.
La pérdida del ocio sagrado: cuando el descanso es solo un trámite para volver a trabajar
De este modo, la hiperactividad ha quitado la capacidad de aburrimiento. Ya no existe "estar sin hacer nada". Si hay huecos en la agenda, los mismos se llenan con otras actividades para sentirse productivo, porque la productividad es la norma. En esta línea, el cansancio no es más que un medio para seguir funcionando luego.
El problema es que cada vez se deja menos lugar a la contemplación y atención profunda, que es el estado mental de donde surgen las grandes ideas. Por eso, la importancia de reconocer el poder de la reflexión y de generar espacios de ocio y esparcimiento; algo que este 1° de mayo, Día del Trabajador, nos podemos permitir.