Oriana Sabatini y cómo llegar al parto sin miedo: "En el hospital una versión mía murió y otra nació"

De las contracciones en el estadio al dolor de la lactancia: la experiencia sin filtros de Sabatini y el acompañamiento de su pareja, Paulo Dybala.

Oriana Sabatini con su hija
Oriana Sabatini con su hija.
Foto: Instagram de Oriana Sabatini.

En marzo, la cantante Oriana Sabatini se convirtió en madre por primera vez con el nacimiento de Gia, su hija junto al futbolista Paulo Dybala. Días después, desde Roma, compartió detalles íntimos de la experiencia en una videollamada con el programa Sería Increíble (OLGA), dejando ver no solo la emoción del momento, sino también algunos aspectos poco idealizados del parto y el posparto.

“Estoy muy bien, estoy mejor de lo que pensé que iba a estar”, contó. Y destacó el rol clave de su entorno: “El 10% de mi estado emocional se lo debo a los químicos de mi cerebro, y el otro 90% a mi marido”.

Su relato rompe con ciertos mitos habituales: lejos de vivir el parto con miedo, lo describió como un momento esperado. “El parto era una fiesta”, dijo, aunque también reconoció el dolor físico. Para ella, lo más impactante fue el cambio interno: “Entré a ese hospital para que una versión mía muera y que otra nazca”.

Del estadio al trabajo de parto

El inicio fue tan inesperado como simbólico. Sabatini comenzó con contracciones en el estadio, mientras miraba un partido entre la Roma y la Juventus. “Meten el tercer gol, salté para arriba, me siento y sentí algo que no había sentido nunca”, relató. Lejos de entrar en pánico, eligió tomarse un tiempo: volvió a su casa, se bañó y siguió las indicaciones de su partera, con quien estaba en contacto a distancia.

Más tarde, ya con el dolor intensificado, llegó al hospital acompañada por Dybala, quien estuvo presente durante el parto.

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Oriana Sabatini embarazada junto a Paulo Dybala.
Foto: Instagram de Oriana Sabatini.

En sus palabras también aparece una dimensión menos romantizada de la maternidad. Si bien describió el vínculo con su hija como inmediato —“amor instantáneo”—, también habló de las dificultades físicas del posparto: “Le estoy dando la teta. Me duele más que el parto”.

El cansancio, los cambios hormonales y el dolor corporal son parte de esta etapa. “Estás parturienta, con dolor de pechos… es terrible”, resumió, poniendo en palabras una experiencia común, pero muchas veces silenciada.

Consejos de la psicología para madres primerizas

La experiencia de Sabatini abre la puerta a pensar el parto y el posparto desde una perspectiva emocional más realista. Lejos de ser solo un momento “mágico”, implica un proceso intenso de transformación física y psíquica.

  1. El parto como proceso, no como evento. Desde la psicología perinatal, se insiste en entender el parto no solo como un momento médico, sino como un pasaje identitario. La idea que expresó Sabatini —“una versión mía muere y otra nace”— coincide con lo que muchos especialistas describen como una reconfiguración del yo.
  2. La importancia de la red de apoyo. El bienestar emocional en el posparto está fuertemente ligado al acompañamiento. Parejas presentes, familia o redes de contención reducen el riesgo de ansiedad o depresión posparto.
  3. Aceptar la ambivalencia. Es posible sentir amor profundo y, al mismo tiempo, agotamiento, dolor o incertidumbre. Validar esa ambivalencia es clave para no caer en la autoexigencia de “deber sentirse feliz todo el tiempo”.
  4. Prepararse mentalmente para el dolor y lo inesperado. Sabatini sabía que el parto implicaría dolor, pero no lo vivió con miedo. Anticipar lo que puede suceder —sin idealizar— ayuda a atravesarlo con mayor seguridad.
  5. El cuerpo también necesita tiempo. El posparto no es inmediato. El dolor en la lactancia, el cansancio y los cambios físicos requieren paciencia y cuidado. Escuchar el propio cuerpo es fundamental.
Mujer embarazada
Mujer embarazada dibuja un corazón con sus manos.
Foto: Freepik.

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