Este 1º de abril comienza Pésaj, una de las festividades más importantes del calendario judío. A menudo llamada erróneamente “Pascua judía”, lo cierto es que no tiene relación con la Pascua cristiana: Pésaj conmemora la salida del pueblo judío de Egipto, hecho que ocurrió hace más de 3.000 años y significó el fin de la esclavitud y el inicio de un camino hacia la libertad.
Más allá de su dimensión histórica, el mensaje de esta celebración sigue vigente. Así lo explica el rabino Mendel Shemtov, de Beit Jabad Uruguay, quien destaca que Pésaj invita a reflexionar sobre la libertad personal, la identidad y los vínculos.
Según Shemtov, la salida de Egipto no es solo un evento del pasado, sino una vivencia espiritual que se actualiza en cada generación. Incluso —indicó el experto—, la palabra “Mitzraim” (Egipto) está relacionada con “meitzarim”, que significa “limitaciones”. En ese sentido, recordar el éxodo implica preguntarse qué cosas hoy nos condicionan o nos limitan: hábitos, miedos, presiones externas.
La libertad no es un evento del pasado, sino una posibilidad permanente, resume el rabino, quien subraya que cada Pésaj es una oportunidad para identificar de qué “Egipto personal” necesitamos salir.
Libertad en tiempos de hiperconexión
La idea de esclavitud puede parecer lejana, pero adquiere nuevas formas en la vida cotidiana. Una de ellas es la relación con la tecnología y las redes sociales. La necesidad constante de revisar el celular, buscar aprobación a través de “me gusta” o compararse con otros puede convertirse en una forma moderna de dependencia.
En ese contexto, Pésaj propone una redefinición de la libertad: no se trata de hacer todo lo que uno quiere, sino de no ser esclavo de nada. “La verdadera libertad es cuando el alma dirige a la persona, y no las presiones externas”, señala Shemtov.
Desde esta perspectiva, las redes sociales no son negativas en sí mismas —pueden ser “una herramienta extraordinaria para compartir luz, inspiración y valores”—, pero sí requieren un uso consciente: la clave está en preguntarse si uno las utiliza con propósito o si, por el contrario, es arrastrado por ellas.
El valor de los vínculos
Otro de los ejes centrales de Pésaj es la vida en comunidad. La celebración gira en torno al Séder, una cena ritual que se comparte en familia y que incluye alimentos simbólicos como la matzá, las hierbas amargas y el vino, además de relatos, preguntas y transmisión entre generaciones.
Lejos de asociarse con la independencia individual, la libertad en la tradición judía está profundamente ligada a los vínculos. El pueblo judío, recuerda Shemtov, no salió de Egipto de manera aislada, sino como comunidad.
En ese sentido, los lazos familiares y sociales cumplen un rol clave: brindan apoyo, ayudan a construir identidad y ofrecen herramientas para superar dificultades. “La libertad verdadera no es separarnos de los demás, sino construir relaciones que eleven nuestra vida”, explica.
El deseo que comparte el rabino es claro: que cada persona pueda vivir su propia salida de Egipto. Es decir, lograr liberarse de aquello que la condiciona, descubrir su propósito y usar esa libertad para generar un impacto positivo en su entorno. De esta manera, Pésaj nos recuerda que, en tiempos de incertidumbre y exigencias, “cada uno de nosotros es en esencia libre y que ningún ‘Egipto’ es definitivo”. Shemtov concluye: “Que podamos vivir en paz y libertad completa y verdadera muy pronto, a nivel personal, familiar, comunitario y global”.
Este año, Pesaj culminará en el anochecer del 9 de abril. El primer Séder —la cena ritual que constituye el eje central de la festividad— tendrá lugar la noche del miércoles 1º de abril; en tanto, el segundo se conmemorará en la noche del jueves 2 de abril.