Abandonar el sedentarismo puede marcar una diferencia clave en la salud cerebral a largo plazo. Así lo afirma la neurofisióloga y neurocirujana Louisa Nicola, quien sostiene que incorporar breves rutinas de movimiento a lo largo del día puede tener un impacto significativo en la prevención del deterioro cognitivo.
En una entrevista en el pódcast The Diary of a CEO, Nicola aseguró que realizar diez sentadillas con salto cada hora podría incluso superar los beneficios de una caminata rápida de 30 minutos continuos. Según explicó, este tipo de estímulos frecuentes contrarresta de forma más eficaz los efectos del sedentarismo prolongado.
Durante la conversación, la especialista señaló que un alto porcentaje de los casos actuales de enfermedad de Alzheimer podría haberse evitado, ya que —remarcó— no se trata mayoritariamente de una patología genética, sino de una afección estrechamente vinculada al estilo de vida. Indicó, además, que la enfermedad comienza a desarrollarse de manera silenciosa desde la tercera década de vida, aunque los síntomas suelen aparecer recién a partir de los 60 o 70 años.
“Nuestro cerebro se desarrolla por completo alrededor de los 25 o 30 años. A partir de ese momento, si no lo cuidamos, empieza un proceso gradual de deterioro”, explicó Nicola. En ese sentido, subrayó que las decisiones cotidianas influyen de forma directa en el riesgo de desarrollar demencias y otras patologías asociadas al envejecimiento.
Uno de los conceptos centrales que destacó fue el de reserva cognitiva, definida como la capacidad del cerebro para resistir y adaptarse a situaciones de estrés. Nicola comparó esta reserva con el VO₂ máximo, un indicador de la capacidad del organismo para utilizar oxígeno durante esfuerzos intensos.
“Cuanto mejor entrenado está el cuerpo, mayores son las reservas para afrontar infecciones, falta de sueño, cirugías u otros factores de estrés”, señaló. Según explicó, el ejercicio físico es uno de los estímulos más potentes para fortalecer esa reserva cognitiva y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Cuanta más reserva cognitiva se tenga, mayor será la capacidad de defensa frente a las agresiones del envejecimiento. Y cuanto más ejercicio se haga, “más grande será tu cerebro”, afirmó.
La especialista calificó el sedentarismo como un problema de salud en sí mismo y propuso una estrategia sencilla para combatirlo: realizar diez sentadillas con salto cada hora, durante unas ocho horas al día. De acuerdo con Nicola, este tipo de pausas activas puede compensar un estilo de vida sedentario y ofrecer beneficios comparables —o incluso superiores— a una caminata rápida sostenida.
Si bien aclaró que lo ideal es combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza, remarcó que lo fundamental es empezar a moverse. “No se trata de hacer todo perfecto, sino de dejar de estar quietos”, concluyó.
Con base en El Tiempo/GDA
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