Estos son los cinco rasgos de personalidad que pueden tener los amantes de los gatos, según la psicología

¿Sos "persona de gatos"? Qué dice sobre tu personalidad y tu salud mental esta preferencia y cuáles son los beneficios de tener un felino como mascota para la regulación emocional.

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Gato descansa bajo el sol.
Foto: Unsplash.

Redacción El País
Muchas personas sienten una conexión profunda con los gatos y los describen como compañeros leales, tranquilos y reconfortantes, especialmente en momentos de soledad. Desde la psicología y las ciencias del comportamiento se ha estudiado por qué estos animales generan vínculos tan sólidos con sus cuidadores y qué rasgos suelen compartir quienes se sienten especialmente atraídos por ellos.

  1. Independencia y necesidad de espacio propio. Quienes sienten afinidad por los gatos suelen valorar las relaciones que respetan la autonomía. La psicóloga Patricia Pendry señala que las personas emocionalmente sensibles tienden a conectar con los felinos, incluso con su naturaleza más sutil y reservada. También se ha observado que muchos amantes de los gatos prefieren vínculos que no exigen atención constante y aprecian la convivencia tranquila, donde cada uno mantiene su propio espacio.
  2. Búsqueda de tranquilidad y calma. Los felinos tienen un comportamiento generalmente pausado, lo que atrae a quienes buscan entornos serenos y poco ruidosos. Para muchas personas, convivir con un gato funciona como un refugio emocional, un espacio más tranquilo en medio del ritmo acelerado del día a día.
  3. Aprecio por la curiosidad y lo enigmático. Los gatos son exploradores naturales, curiosos y a veces impredecibles. Esa mezcla de misterio y observación silenciosa suele resonar en personas abiertas a experiencias distintas o a formas menos convencionales de conexión. El psicólogo Samuel D. Gosling describe a este grupo como más proclive a la apertura mental y a la búsqueda de nuevas ideas.
  4. Mayor regulación emocional y menos estrés. Algunos estudios sugieren que acariciar a un gato puede ayudar a reducir la ansiedad y favorecer la liberación de oxitocina, la conocida “hormona del bienestar”. Esto no significa que todas las personas que aman a los gatos tengan estrés bajo, pero sí que muchas encuentran en estos animales un apoyo emocional que contribuye a regular mejor las tensiones cotidianas.
  5. Tendencia a la introversión. Las personas introvertidas suelen sentirse especialmente cómodas con los gatos. Los felinos permiten relaciones de baja intensidad, sin excesiva demanda social, algo que encaja con quienes prefieren ambientes tranquilos o disfrutan pasar tiempo a solas. Según la psicóloga Verónica West, esto también se refleja en una menor necesidad de validación externa y un estilo afectivo más sutil.
Un gato rascando el reposabrazos de un sofá.
Un gato rascando el reposabrazos de un sofá.
Foto: Freepik

La preferencia por los gatos no define por completo la personalidad, pero sí puede reflejar rasgos relacionados con la sensibilidad emocional, el gusto por la tranquilidad y la valoración de los vínculos respetuosos e independientes.

Con base en El Tiempo/GDA

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