Compañeros de vida: cómo las mascotas mejoran la salud emocional de los adultos mayores

Estudios científicos muestran que la relación con un animal ayuda a reducir la soledad, aporta estructura a la rutina diaria y puede incluso favorecer el envejecimiento saludable.

Adultos mayores con mascotas. Imagen creada con IA
Adultos mayores con mascotas. Imagen creada con IA

Redacción El País
Envejecer implica desafíos físicos y sociales: cambios en la salud, posibles pérdidas de vínculos y el riesgo de sentir aislamiento y soledad.

Frente a este panorama, una compañía inesperada —pero muy presente en millones de hogares— está mostrando beneficios que van más allá del cariño: las mascotas.

Investigaciones científicas y datos de sociedades especializadas señalan que las personas mayores que conviven con un animal de compañía experimentan impactos positivos en su bienestar emocional y mental.

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El hombre y, dicen, su mejor amigo.
Foto: Needpix.

Más compañía, menos soledad

Un estudio publicado en PubMed analizó a adultos mayores (60 años o más) y encontró que quienes tenían mascota eran 36 % menos propensos a reportar sentimientos de soledad, incluso cuando vivían solos, en comparación con quienes no tenían animales. La presencia de un animal parece funcionar como una fuente de conexión y afecto constante, especialmente valiosa cuando los vínculos sociales humanos son escasos.

La soledad crónica en la adultez mayor se asocia con mayor riesgo de depresión, ansiedad y problemas cardiovasculares, por lo que esta reducción percibida en el aislamiento emocional tiene implicancias directas en la salud general.

Estimulación cognitiva y rutina diaria

Más allá de la compañía, las mascotas también favorecen la estructura y la actividad diaria. En un estudio cualitativo con adultos mayores de 65 años, quienes tenían mascota describieron que su animal les aportaba sentido de propósito, rutina y socialización, elementos clave para mantener la salud mental con el paso del tiempo.

Este tipo de conexión puede ser un antídoto contra la inactividad y la monotonía, factores que suelen asociarse con deterioro cognitivo y disminución del bienestar emocional.

Además, estudios más amplios sugieren que la interacción regular con un perro o gato, combinada con la actividad física ligera (como pasear), puede ayudar a estimular funciones cognitivas y enlentecer su declive a medida que envejecemos.

Más que un amigo: impacto en el cuerpo y la mente

Organizaciones como American Humane Society señalan que la relación con las mascotas está vinculada a beneficios físicos además de emocionales: puede contribuir a disminuir la presión arterial, reducir la ansiedad y fortalecer el estado general de ánimo en las personas mayores.

Este impacto no se limita a quienes viven en compañía de otras personas: incluso en contextos de soledad, el afecto constante y la responsabilidad de cuidar a otro ser generan estímulo emocional y una sensación de utilidad, aspectos valorados por psicólogos y gerontólogos como componentes relevantes del bienestar en la tercera edad.

Perro, gato, mascotas
Perro y gato descansando.
Foto: Freepik/IA.

Consejos para quienes están pensando en adoptar

Si bien tener una mascota puede ser beneficioso, los especialistas recomiendan:

• Evaluar el nivel de energía y necesidades del animal, para que se ajuste al estilo de vida del adulto mayor.

• Considerar mascotas de menor tamaño o más tranquilas si hay limitaciones de movilidad.

• Asegurar que existan redes de apoyo para cuidados veterinarios y paseos si hace falta.

Las mascotas no sustituyen las relaciones humanas ni la atención médica, pero pueden ser un complemento poderoso para cultivar bienestar emocional, compañía cotidiana y motivación para seguir activo cada día.

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