La caída del pelo en los gatos: por qué ocurre, cuándo es normal y qué señales deben alertar

Desde la muda natural hasta el estrés, las alergias o los parásitos, distintos factores influyen en la pérdida de pelo felina. Qué observar y cómo ayudar a controlarla en casa.

Gato. Foto: Pixabay
Gato. Foto: Pixabay

Redacción El País
La caída del pelo es una de las preocupaciones más frecuentes entre quienes conviven con gatos.

Más allá de los pelos en la ropa, los muebles o la limpieza cotidiana, este fenómeno también puede ser una señal de procesos normales del organismo o, en algunos casos, de problemas de salud que requieren atención.

Al igual que en las personas, la piel es el órgano más extenso del cuerpo de los gatos. En ella se encuentran los folículos pilosos, responsables de la formación de cada pelo, que atraviesan ciclos de crecimiento, reposo y caída. Estos ciclos pueden verse influenciados por factores internos y externos, lo que explica por qué algunos gatos pierden más pelo que otros.

Entre las causas normales se encuentra el recambio natural: el pelo se renueva de forma periódica y su caída es parte de ese proceso. La edad también influye, ya que los cachorros mudan el pelaje de bebé, más suave y algodonoso, por el pelaje definitivo del gato adulto, que suele ser más firme y brillante.

Los gatos de pelo largo tienden a soltar más pelo, debido a que poseen una capa interna más fina y una capa superficial de mayor longitud. Además, existen períodos de muda relacionados con el clima, las temperaturas, la humedad y las variaciones de luz dentro del hogar. En momentos de calor, sequedad o mayor luminosidad, el recambio suele intensificarse.

Cuando la caída es excesiva, pueden intervenir otros factores. El estrés es uno de los más comunes: los gatos son animales sensibles a los cambios en su entorno, como mudanzas, llegada de nuevas mascotas, presencia de personas desconocidas, modificaciones en el mobiliario o en las rutinas. Estas situaciones pueden llevarlos a acicalarse más de lo habitual y, como consecuencia, perder más pelo.

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Foto: Pexels.

Los parásitos, como pulgas y ácaros, también afectan la piel y pueden provocar rascado constante. En algunos casos, los gatos desarrollan hipersensibilidad a las picaduras, lo que agrava el problema. A esto se suman las alteraciones hormonales, ya que hormonas como la melatonina, las tiroideas o el cortisol influyen directamente en el recambio del pelaje.

Las alergias son otra causa frecuente. Pueden estar asociadas a ciertos alimentos, pero también a ácaros del polvo, polen, productos de limpieza del hogar o incluso perfumes. Asimismo, en épocas de mayor humedad o lluvias, pueden aparecer hongos que generan lesiones cutáneas y caída del pelo.

Existen señales de alarma que indican la necesidad de consultar a un médico veterinario: zonas sin pelo, heridas, rascado o lamido excesivo, mal olor en la piel, presencia de caspa o un pelaje opaco, quebradizo o grasoso. En estos casos, no se recomienda recurrir a remedios caseros, ya que podrían empeorar la situación.

Para minimizar la caída del pelo, los tutores pueden implementar algunas medidas. El cepillado regular —al menos tres o cuatro veces por semana— ayuda a retirar el pelo muerto y estimula la piel. Es importante utilizar cepillos adecuados al tipo de pelaje y realizar esta tarea de forma suave y en un ambiente tranquilo.

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Foto: Unplash.

La nutrición cumple un rol central: el alimento debe aportar proteínas, grasas como omega-3 y omega-6, y micronutrientes como zinc, vitamina E y biotina. Una dieta deficiente puede traducirse en un pelaje de mala calidad y mayor caída. También es clave asegurar una buena hidratación, con agua siempre disponible y, de manera periódica, alimento húmedo.

El ambiente del hogar influye: espacios con mucho polvo o el uso de productos de limpieza muy perfumados o abrasivos pueden hacer que el gato se acicale en exceso.

En cuanto a los pelos en la ropa y los muebles, existen herramientas como rodillos adhesivos, cepillos para prendas, guantes de goma, bolas atrapapelo para la lavadora y líquidos que reducen la electrostática. Para mejorar el resultado, se recomienda sacudir la ropa, humedecerla ligeramente y pasar un paño de microfibra. También es conveniente limpiar las prendas antes del lavado y separar las cargas para evitar que los pelos se transfieran a otras piezas.

En base a El Tiempo/GDA

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