La "hormona de la felicidad" de tu mascota se produce en su panza: el vínculo clave entre digestión y conducta

Un veterinario explica cómo el eje intestino-cerebro influye en el humor de perros y gatos. Descubrí por qué un desequilibrio digestivo puede causar ladridos excesivos y ansiedad.

Un perro con tendencia a la agresividad.
Foto: Archivo El País.

Redacción El País
La irritabilidad, la ansiedad o la agresión repentina en las mascotas no siempre están ligadas a fallas de entrenamiento. Cada vez más especialistas explican cómo la salud digestiva y el llamado eje intestino-cerebro pueden afectar silenciosamente el estado de ánimo, los niveles de estrés y el comportamiento animal.

Muchos dueños perciben cambios bruscos en la conducta de su animal —como ladridos excesivos, inquietud o reacciones agresivas inusuales— sin asociarlos de inmediato con la salud física. Aunque suelen considerarse factores como el entorno o las experiencias previas, investigaciones recientes indican que lo que sucede en el intestino de una mascota puede ser mucho más determinante de lo que se cree.

El aparato digestivo mantiene una conexión directa con el cerebro a través del eje intestino-cerebro, una compleja red que involucra nervios, hormonas y el sistema inmunológico. En perros y gatos, un desequilibrio en la microbiota intestinal puede alterar la producción de neurotransmisores, influyendo en el humor, la respuesta al estrés y el control de los impulsos.

Perro agresivo
Perro agresivo
Foto: Pixabay

Comprender esta relación permite reinterpretar la agresión y la ansiedad no solo como problemas conductuales aislados, sino también como posibles señales de un trastorno fisiológico subyacente. Abordar el problema desde una mirada integral —combinando entrenamiento, atención veterinaria y cuidado digestivo— resulta más efectivo que recurrir únicamente a la corrección conductual.

Cómo la salud intestinal impacta en el estado de ánimo y el estrés de una mascota

Gato.
Gato.
Foto: Khürt Williams/Commons.

Veterinarios explican que el intestino y el cerebro están íntimamente conectados por el eje intestino-cerebro. Una gran parte de la serotonina, neurotransmisor clave para regular el humor, se produce en el aparato digestivo. Cuando existe inflamación o desequilibrio intestinal, esta comunicación química se ve alterada, lo que puede generar mayor sensibilidad al estrés, irritabilidad y dificultades para regular las emociones.

La microbiota intestinal también interactúa con el cerebro mediante el nervio vago, las defensas inmunológicas y hormonas como el cortisol. Los trastornos digestivos crónicos mantienen al organismo en un estado inflamatorio persistente que afecta la función cerebral y aumenta la reactividad. En las mascotas, esto puede manifestarse como conductas ansiosas, pobre autocontrol y, en ciertos casos, incremento de la agresión.

Señales tempranas

Los problemas relacionados con la salud digestiva suelen aparecer de forma progresiva. Los dueños pueden notar mayor inquietud, irritabilidad sin causa aparente, hipersensibilidad a ruidos o menor tolerancia al contacto físico. A menudo estos cambios se acompañan de síntomas como heces irregulares, gases, hinchazón, vómitos, lamido excesivo o alteraciones en el apetito.

Otro indicador clave es el contexto: si la ansiedad o la agresión surgen tras un cambio en la dieta, el uso de antibióticos o episodios recurrentes de malestar estomacal, conviene sospechar un desequilibrio intestinal. Cuando el comportamiento empeora pese a un entorno estable y a un entrenamiento constante, la causa puede ser biológica y no solo conductual.

Veterinario mascota
Perro en la clínica veterinaria.
Foto: Freepik.

Claves para proteger la salud intestinal de las mascotas

La alimentación es la base del equilibrio digestivo. Las mascotas deben recibir una dieta de calidad, adecuada a su edad y condición, evitando modificaciones bruscas salvo indicación del veterinario. Cambios repentinos de comida pueden alterar la microbiota intestinal y agravar tanto los síntomas digestivos como los de conducta.

Los probióticos diseñados para animales pueden ayudar a restaurar las bacterias beneficiosas, especialmente tras enfermedades o tratamientos con antibióticos, siempre bajo supervisión profesional. También son fundamentales las rutinas diarias: horarios regulares de comida, paseos, descanso suficiente y ejercicio moderado contribuyen a regular la digestión y las hormonas del estrés.

Un intestino equilibrado favorece con el tiempo una mayor estabilidad emocional, haciendo que las mascotas estén más tranquilas, adaptables y menos reactivas. Aunque el cuidado digestivo no reemplaza el entrenamiento conductual, cumple un rol esencial en el bienestar animal y la salud emocional a largo plazo.

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