¿Pueden deprimirse las mascotas? Qué dice la veterinaria sobre su bienestar emocional

Aunque la depresión en mascotas no es un diagnóstico clínico formal, la medicina veterinaria reconoce cambios emocionales en perros y gatos asociados a tristeza, ansiedad y apatía prolongada.

Perro

Redacción El País
El bienestar emocional de perros y gatos gana cada vez más espacio en la conversación sobre salud integral. Ahora: ¿las mascotas pueden deprimirse? La respuesta de la medicina veterinaria es clara, aunque con matices.

Si bien la depresión no figura como diagnóstico clínico formal en animales, sí se reconocen estados emocionales alterados que se manifiestan a través de conductas sostenidas de tristeza, desinterés, apatía o ansiedad. No se trata de un mal día: el foco está puesto en la duración y persistencia de estos cambios.

Cambios de comportamiento que merecen atención

Al igual que en las personas, el ánimo de una mascota puede variar de un día para otro. Sin embargo, cuando el cambio de comportamiento se mantiene durante semanas o meses, es una señal de alerta. Falta de interés por actividades que antes disfrutaba, aislamiento, menor energía o alteraciones en la rutina pueden estar indicando un malestar emocional.

Estos cuadros suelen aparecer luego de situaciones estresantes como duelos, separaciones, enfermedades, dolores crónicos o cambios importantes en el entorno. La clave está en observar el conjunto de señales y no minimizarlas como simples “mañas”.

Posibles causas del malestar emocional

Antes de hablar de depresión en perros o depresión en gatos, los veterinarios subrayan la importancia de descartar causas médicas. El dolor, las infecciones, los problemas hormonales o enfermedades crónicas pueden generar síntomas similares.

Perro, mascota
Perro con expresión triste bajo una manta.
Foto: Freepik.

Entre los factores más frecuentes se encuentran:

  • Enfermedades y dolor persistente: problemas dentales, renales, articulares o gastrointestinales pueden provocar apatía y retraimiento.
  • Pérdidas y separaciones: la ausencia de un humano significativo o de otro animal del hogar impacta en el vínculo emocional.
  • Cambios en la rutina o el entorno: mudanzas, nuevos integrantes en la familia o modificaciones de horarios generan estrés.
  • Falta de estimulación: el aburrimiento sostenido puede derivar en apatía o anhedonia.
  • Ansiedad crónica: cuando el estrés se prolonga, el desgaste emocional es inevitable.

Qué señales pueden observarse en perros y gatos

Cada animal es único, pero existen patrones que se repiten. En los perros, suele verse menor interés por los paseos o el juego, más horas de sueño, pérdida de apetito o búsqueda de aislamiento. En los gatos, pueden aparecer conductas como esconderse, irritabilidad, cambios en el carácter o descuido del aseo del pelaje.

Estas señales deben evaluarse de forma individual, sin comparar con otras mascotas, ya que también existen distintas personalidades animales.

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Foto: Canva.

Primeros cuidados emocionales en casa

Ante cambios leves, hay estrategias que pueden ayudar a mejorar el bienestar emocional:

  • Enriquecimiento ambiental: juegos de olfato, rascadores, esconder el alimento o introducir estímulos nuevos.
  • Variaciones en la rutina: mantener horarios, pero cambiar recorridos, juguetes o actividades.
  • Cuidado del entorno: ofrecer espacios tranquilos, evitar estímulos excesivos y no recurrir al castigo.
  • Respetar sus tiempos: permitir momentos de descanso sin aislarlo de las necesidades básicas.

Si los síntomas persisten más de dos semanas, o se suman señales físicas como pérdida de peso, vómitos, diarrea o conductas repetitivas, la consulta con el médico veterinario es fundamental. Detectar a tiempo estos cambios es una forma concreta de cuidar la salud emocional de las mascotas.

En base a El Tiempo/GDA

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