Hablar solo: qué dice la psicología sobre este hábito y cómo impacta en la memoria y decisiones

Lejos de ser un rasgo negativo, especialistas señalan que verbalizar pensamientos en voz alta ayuda a organizar ideas, mejorar la concentración y regular emociones.

Mujer pensando
Mujer intenta recordar algo.
Foto: Freepik.

Aunque muchas veces se asocia a distracción o a comportamientos poco habituales, hablar solo es una práctica extendida que, según especialistas en psicología, puede favorecer el funcionamiento cognitivo y emocional.

Diversos estudios indican que verbalizar pensamientos en voz alta no solo es frecuente, sino que cumple un rol relevante en el procesamiento mental. Este hábito puede facilitar la concentración, la memoria y la toma de decisiones en la vida cotidiana.

Investigaciones citadas por expertos señalan que expresar ideas en voz alta activa distintas áreas del cerebro de forma simultánea, en especial aquellas vinculadas al lenguaje, la atención y la memoria. Este proceso contribuye a reforzar la información y mejorar su retención.

Hombre concentrado trabajando
Hombre concentrado trabajando en su computadora.
Foto: Freepik.

Entre las habilidades asociadas a esta práctica, se destaca la capacidad de organizar y procesar información de manera más eficiente. El psicólogo Gary Lupyan, profesor asociado de psicología en la Universidad de Wisconsin, explicó que verbalizar pensamientos funciona como una “clave de recuperación”, que facilita el acceso a datos almacenados en la memoria.

En términos prácticos, esto se traduce en mayor claridad para resolver problemas, estructurar ideas y tomar decisiones conscientes, especialmente en tareas que requieren concentración sostenida.

Algunos estudios también muestran que las personas que nombran objetos en voz alta pueden identificarlos con mayor rapidez que quienes realizan la misma tarea en silencio, debido a la activación simultánea de distintos procesos cognitivos.

Además, el llamado “auto-diálogo” cumple un papel en la gestión emocional. Investigaciones publicadas en revistas científicas indican que hablarse a uno mismo —incluso en tercera persona— puede favorecer el autocontrol y reducir la ansiedad frente a situaciones exigentes.

Este recurso puede ayudar a ordenar pensamientos, afrontar desafíos y mantener la calma en contextos de estrés, convirtiéndose en una herramienta accesible para la regulación emocional.

Mujer estresada
El perfeccionismo genera estrés, ansiedad e impacta en la salud mental
Foto: Freepik

Los especialistas advierten que uno de los errores más extendidos es considerar que hablar solo es un signo de problemas de salud mental. Por el contrario, la psicología contemporánea lo define como una estrategia cognitiva funcional, asociada a una mente activa que busca organizar información.

No obstante, recomiendan prestar atención en aquellos casos en los que este comportamiento interfiera con la vida diaria, se vuelva incontrolable o esté acompañado de confusión o desconexión con la realidad. Fuera de estas situaciones, hablar en voz alta aparece como una práctica común que puede contribuir a un pensamiento más estructurado y a una mejor gestión de las tareas cotidianas.

En base a El Tiempo/GDA

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