Frená tu cabeza: el mapa de la psicóloga Marina Mammoliti para salir del piloto automático y vivir en calma

¿Cómo diferenciar la ansiedad saludable de la excesiva? Claves para entender por qué estamos tan agotados y cómo la ansiedad disfuncional afecta nuestra calidad de vida.

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Psicóloga Marina Mammoliti junto a su libro "Frená tu cabeza".
Foto: Cortesía Marina Mammoliti.

¿Por qué, si tenemos tantas comodidades, información y recursos para vivir mejor, estamos más agotados que nunca? La psicóloga Marina Mammoliti responde a esta pregunta y revela los mecanismos de la ansiedad en su nuevo libro Frená tu cabeza, una obra que combina historias reales de pacientes, conceptos psicológicos explicados con claridad y herramientas prácticas basadas en evidencia científica.

A través de ocho estaciones, la experta invita al lector a entender cómo funciona su mente y recuperar algo que se ha convertido en privilegio: la calma. Habló con El País acerca de qué pasa cuando la ansiedad es disfuncional, cómo influye el contexto y qué sucede cuando logramos, finalmente, frenar la cabeza.

— El libro señala que vivimos acelerados y preocupados. ¿Cómo podemos identificar que la causa detrás de ese malestar es la ansiedad?
— Primero, hay que entender qué es la ansiedad. Se trata de un mecanismo que todos los seres humanos tenemos, que busca protegernos. Así como la sed nos impulsa a tomar agua o el hambre nos lleva a comer, la ansiedad nos pone en un estado de alerta para defendernos de las amenazas. El problema es que hoy esas amenazas son psicológicas y simbólicas. Las redes sociales, por ejemplo, nos dan información constantemente. Eso hace que el cerebro se sature, y un cerebro saturado es una amenaza. Además, estas plataformas todo el tiempo activan la comparación y nos hacen sentir que no somos suficientes. Eso también se percibe como una amenaza. El mecanismo está asociado a miedos evolutivos; por eso, siempre que aparezca una amenaza, vendrá la ansiedad. Las redes sociales activan el mismo miedo que teníamos en la época de las cavernas a que nos rechazara la manada (y, por lo tanto, a la muerte).

Ahora bien, ¿cómo podemos darnos cuenta de si lo que sentimos es ansiedad? Los síntomas del cuerpo —taquicardia, sudoración, respiración corta y superficial, etcétera— son, quizás, los más palpables, pero no se manifiesta solamente ahí. En el libro desarrollo un mapa con cinco grandes territorios donde podemos reconocer los síntomas de la ansiedad. Además del cuerpo, está lo que pasa en la mente (como rumiar, que es pensar una y otra vez en miles de escenarios catastróficos) y la conducta (la evitación, por ejemplo, que es no enfrentar aquello que a uno le genera ansiedad). Después está el contexto, que incluye el mal descanso y la hiperactivación, entre otros aspectos. Y también el territorio de lo existencial, es decir, aquellas preguntas por el sentido que pueden disparar más ansiedad. Pero la ansiedad no es igual para todos. Cada persona tiene un mapa de la ansiedad particular; alguno puede sentirla demasiado en el cuerpo y la mente, y otro mucho más en lo existencial. Por eso, el libro busca que cada uno pueda armar su propio mapa. Otro punto clave es que la ansiedad es saludable y necesaria para hacer frente a los desafíos de la vida. Lo importante es que no se vuelva disfuncional.

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Nuevo libro "Frená tu cabeza" de la psicóloga Marina Mammoliti.
Foto: Cortesía Marina Mammoliti.

— El libro también dice que “La ansiedad excesiva nos enferma”. ¿En qué sentido?
— Si uno sostiene un estado crónico de ansiedad, la liberación de sustancias como cortisol, noradrenalina y adrenalina tendrá un impacto negativo en el cuerpo. De hecho, la mayoría de las enfermedades del siglo XXI se vinculan con esto, y se sabe que el 95% de las afecciones son psicosomáticas. Entonces, para diferenciar la ansiedad funcional de la disfuncional, es importante tener en cuenta tres factores. En primer lugar, la intensidad: si se activa un nivel 10 de ansiedad frente a una situación de robo, está bien, pero si ese mismo nivel se activa tras publicar una fotografía en redes sociales, ahí hay algo que está desequilibrado. En segundo lugar, la frecuencia, es decir, qué tanto se enciende este mecanismo a lo largo del día (o, incluso, si nunca se apaga). En tercer lugar, la duración: qué tanto tiempo antes y después del evento amenazante la ansiedad se mantiene activa.

— Antes mencionaste la importancia del contexto. ¿Cómo podemos responder frente a la ansiedad de los demás y no “subirnos al carro”?
— Nuestro contexto no es neutro. Lo que vemos en redes sociales, lo que comemos y también las personas que nos rodean moldean qué tan calmos o ansiosos estamos. En el libro brindo herramientas para aprender a diseñar un contexto que nos permita vivir en calma, considerando que ya vivimos en un entorno de por sí ansiógeno. Dentro de ese kit de herramientas, se presenta un mapa de vínculos que propone entender cuáles son las relaciones que desencadenan más ansiedad y por qué, y cuáles son las que traen más calma y son un refugio. Entonces, el primer paso es ese; identificar los espacios y las personas que a uno le disparan ansiedad y sensación de urgencia, y los que no. Luego, se trata de ver cómo bajar el contacto o la cercanía con esas situaciones ansiógenas y cómo acercarse a aquellas que generan calma. El libro también incluye una guía sobre qué hacer para acompañar a una persona que tiene un ataque de pánico o una crisis de ansiedad.

Ansiedad
Mujer sufre una crisis de ansiedad.
Foto: Freepik.

— ¿Cómo es una vida sin ansiedad excesiva? ¿Qué recuperamos cuando logramos frenar la cabeza?
— Una vida sin ansiedad excesiva es definitivamente más tranquila, segura, consciente y conectada con el presente (no tanto con el futuro o el pasado, que es muy propio del mecanismo ansioso). También mejora el humor y los vínculos, porque cuando estamos en alerta e irritados no podemos conectar de manera profunda con nadie. La rapidez y la hiperactivación hace que uno viva en piloto automático y superficialmente, mientras la vida sin ansiedad excesiva es mucho más lenta. Si se quiere conectar de manera profunda con otra persona, se necesita tiempo y lentitud, que es lo contrario al mecanismo ansioso. Además, uno es más consciente y está más conectado con sus valores y lo que es importante para sí mismo. Hay algo de dejar de vivir en piloto automático que se relaciona con una ansiedad equilibrada. En otras palabras, equilibrar la ansiedad permite que uno viva una vida con sentido.

Salud mental al alcance de la mano

Entender la ansiedad y sus lógicas

La psicóloga Mammoliti es divulgadora científica, conferencista internacional y la voz detrás del podcast de salud mental Psicología al Desnudo. En 2021 fundó Psi Mammoliti, una plataforma internacional de Psicología y Bienestar en la que más de 200 profesionales acompañan a miles de personas alrededor del mundo.

El libro Frená tu cabeza se alínea con su propósito de traducir la psicología a un lenguaje simple y transformador, y acercar la salud mental a la vida real. “Cuando uno lo termina, sabe exactamente cómo funciona su ansiedad; cómo le habla, qué la dispara, qué la sostiene”, expresó. Y admitió: “Cuando terminé de escribirlo, por primera vez pude entender detalladamente mi ansiedad y sus lógicas”.

La obra está disponible en la librería online Buscalibre y en todas las librerías de Uruguay.

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