Feriado de Carnaval: qué significa esperar con ansias los días feriados, según la psicología

El problema no es esperar el descanso, sino depender exclusivamente de él para sentir alivio o felicidad; esto dicen los expertos sobre hasta qué punto es saludable.

Calendario oficina
Mujer señala un calendario en la oficina.
Foto: Freepik.

El feriado de Carnaval se acerca y muchas personas empiezan a contar los días. El calendario se vuelve un aliado emocional: descanso, desconexión, planes postergados y la promesa de salir, aunque sea por un rato, de la rutina. Según la psicología, anticipar momentos de descanso activa emociones positivas, reduce el estrés y funciona como un pequeño “respiro mental” en medio de las exigencias cotidianas.

La expectativa cumple un rol clave en el bienestar. Estudios muestran que no solo disfrutamos del descanso en sí, sino también del tiempo previo, cuando imaginamos lo que haremos con esos días libres. Esa anticipación genera dopamina, el neurotransmisor asociado a la motivación y el placer, y ayuda a sobrellevar semanas intensas de trabajo o estudio. En ese sentido, entusiasmarse por los feriados es una forma natural de autorregulación emocional.

Calendario.
Calendario.

El problema no es esperar el descanso, sino depender exclusivamente de él para sentir alivio o felicidad. Desde la psicología se advierte que, cuando una persona siente que solo puede estar bien en vacaciones, fines de semana largos o feriados, eso puede indicar un desajuste más profundo en su vida cotidiana. Si de lunes a viernes predominan el agotamiento, el malestar o la sensación de estar “aguantando” hasta el próximo descanso, el feriado deja de ser un disfrute y pasa a convertirse en una especie de salvavidas emocional.

En estos casos, la ansiedad puede funcionar como señal de alerta de hábitos poco sostenibles —como jornadas laborales extensas, falta de pausas reales, sobreexigencia o escaso tiempo personal— o incluso condiciones laborales que ya no resultan saludables. No se trata de alarmarse, sino de escuchar el mensaje que transmite el cuerpo y la mente: la necesidad de revisar cómo se vive el día a día.

La psicología plantea que la felicidad no se construye solo en momentos excepcionales, sino en la calidad de la vida cotidiana. Esto no implica que todos los días deban ser maravillosos, sino que exista un mínimo de sentido, disfrute y equilibrio entre obligaciones y espacios propios. Cuando el único alivio aparece en los feriados, es posible que haga falta introducir cambios más pequeños pero constantes: mejorar la organización del tiempo, recuperar actividades placenteras durante la semana, poner límites al trabajo o, en algunos casos, replantear el rumbo laboral.

Dormir en el trabajo
Mujer durmiendo en la oficina.
Foto: Freepik.

Al mismo tiempo, es importante no caer en la idea de que entusiasmarse por el Carnaval o por unas mini vacaciones sea una señal de insatisfacción profunda. Desear descansar, viajar o simplemente no cumplir horarios por unos días es parte de una vida sana. El descanso no es un lujo, sino una necesidad psicológica básica, y los feriados cumplen una función social clave al habilitarlo colectivamente.

Esperar con ganas el feriado de Carnaval es, en sí mismo, una expresión de autocuidado. La diferencia está en el grado y el contexto: si el descanso se vive como un complemento de una vida que, en líneas generales, resulta satisfactoria, suma bienestar. Si, en cambio, se transforma en la única fuente de alivio y alegría, tal vez sea una buena oportunidad para preguntarse qué ajustes podrían hacer que la vida cotidiana también valga la pena.

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