Este es el hábito laboral que aumenta el estrés y empeora el feedback, pero puede revertirse

Se trata de un comportamiento que puede parecer inofensivo, pero, en realidad, limita las oportunidades de mejora y dificulta los ascensos, de acuerdo a la psicología.

Colegas trabajo conversan
Colegas de trabajo conversan.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Muchas personas tienen la tendencia a suavizar los comentarios, exagerar los elogios o evitar toda crítica por miedo a generar incomodidad, sobre todo en el trabajo. De eso habló la psicóloga social Tessa West, experta en comunicación interpersonal, en una charla TED. Se trata de la amabilidad ansiosa, un comportamiento que —según su investigación— termina elevando el estrés y deteriorando la calidad de las relaciones profesionales.

West estudia cómo se forman las primeras impresiones en entornos como entrevistas laborales o encuentros entre colegas. En ese marco, ha observado que la ansiedad social desencadena reacciones físicas inmediatas: en apenas segundos aumentan el ritmo cardíaco y la presión arterial, señales que muchas personas tratan de ocultar recurriendo a elogios generales y comentarios excesivamente positivos.

Pero esa estrategia no solo falla: también impacta en el otro. En sus experimentos, West registró que el estrés puede transmitirse en silencio. Participantes de minorías raciales, por ejemplo, igualaron los niveles de tensión de interlocutores que evitaban el contacto visual o mostraban una amabilidad forzada, lo que demuestra que las señales no verbales tienen un peso mayor del que se cree.

Colegas trabajo conversan
Colegas de trabajo conversan.
Foto: Freepik.

Consecuencias de la amabilidad ansiosa

Según la especialista, esta forma de comunicarse deja una huella duradera. Pequeños malentendidos durante los primeros intercambios pueden influir en cómo dos personas interpretan sus emociones durante años, generando vínculos tensos o confusos incluso sin un conflicto explícito.

En términos de carrera laboral, el problema también es profundo. La “amabilidad ansiosa” deriva en un feedback débil o incompleto, lo que limita las oportunidades de mejora y dificulta los ascensos. Recomendaciones llenas de frases genéricas —sin ejemplos ni observaciones concretas— terminan perdiendo credibilidad y pueden incluso levantar sospechas sobre el desempeño real de la persona evaluada.

Para revertir esta dinámica, West propone tres pasos:

  1. Revisar la cultura de los elogios vacíos. Preguntarse si los comentarios excesivamente amables realmente ayudan o si solo perpetúan la idea de que no se puede hablar con sinceridad.
  2. Cambiar la forma de pedir feedback. Dejar de lado la dicotomía entre “ser honesto” o “ser amable” y reemplazarla por preguntas más útiles: ¿qué cosas deberían mantenerse?, ¿qué comportamientos conviene ajustar?, ¿qué aspectos necesitan mayor precisión?
  3. Ofrecer críticas específicas con alternativas de acción. La especialista sugiere comenzar por observaciones neutrales —como cuestiones de estructura o forma— para reducir la tensión del momento y luego avanzar hacia puntos más sensibles, siempre con ejemplos concretos y propuestas claras para mejorar.
Compañeros de trabajo se felicitan, felices.
Compañeros de trabajo se felicitan, felices.
Foto: Freepik.

La propuesta de West invita a repensar el modo en que conversamos en el trabajo: menos elogios automáticos, más precisión y un enfoque que priorice la claridad por encima del temor al conflicto. Solo así la retroalimentación vuelve a ser una herramienta real de crecimiento y no un gesto ansioso que se desvanece al terminar la conversación.

En base a El Tiempo/GDA

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