Retrospectiva: un ciclo de cine en Montevideo para reducir el estrés y conectar con nuestras emociones

La magia de la pantalla grande: el ritual de compartir cine que mejora la empatía y la salud emocional; de qué se trata el ciclo Retrospectiva y qué se podrá ver.

Sala de cine
Sala de cine repleta de gente.
Foto: Archivo El País.

En un ritmo cotidiano cada vez más acelerado, detenerse a ver una película puede ser mucho más que un momento de ocio y convertirse en una experiencia de reflexión, emoción y encuentro. En esa línea, del 2 de mayo al 18 de junio se desarrolla la quinta edición de Retrospectiva, el ciclo de cine impulsado por Montevideo Audiovisual que propone volver a mirar producciones del pasado reciente en distintos puntos del territorio.

Durante mayo, la programación ofrecerá funciones presenciales en salas y centros culturales de los ocho municipios de Montevideo, así como también emisiones a través de TV Ciudad. Además, la propuesta se extiende a Canelones mediante la Red de Centros Culturales, ampliando el acceso a estas obras y fortaleciendo la circulación cultural en distintos espacios.

Los títulos seleccionados —Ausencia de mí, La búsqueda de Martina, Un mundo recobrado, Una y mil veces y Un amor compañero— invitan a recorrer historias diversas que dialogan con la memoria, la identidad y los vínculos. En ese cruce entre lo personal y lo colectivo, el cine se transforma en una herramienta que no solo entretiene, sino que también habilita nuevas formas de comprender la realidad.

Niña en sala de cine
Niña viendo un espectáculo.
Foto: Freepik.

Desde la perspectiva del bienestar, este tipo de propuestas culturales tienen un impacto que va más allá de la pantalla. Ver cine en espacios compartidos fomenta el encuentro con otros, estimula la empatía y permite tomar distancia de la rutina diaria. Al mismo tiempo, las narrativas audiovisuales pueden activar procesos emocionales y reflexivos que contribuyen al autoconocimiento.

En particular, los ciclos como Retrospectiva ofrecen una oportunidad distinta: recuperar películas que quizás no se vieron en su momento o revisitarlas desde otra mirada. Este ejercicio de volver sobre lo ya hecho también tiene un valor simbólico, en tanto invita a repensar el pasado reciente y su vínculo con el presente.

En un contexto donde el consumo audiovisual suele ser individual y fragmentado, la experiencia colectiva del cine recupera un lugar central. Sentarse en una sala, compartir silencios, risas o emociones con otros, forma parte de un ritual que impacta en la forma en que vivimos las historias.

La agenda completa, con días, horarios y sedes, está disponible en el sitio oficial de eventos de la Intendencia de Montevideo. Una invitación abierta a hacer una pausa, dejarse atravesar por el cine y reconectar —aunque sea por un rato— con el poder de las historias.

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