Especialistas en neurología y cronobiología del sueño analizaron las diferencias entre la lectura en papel y la lectura en dispositivos electrónicos. Sus conclusiones apuntan a efectos concretos asociados a la exposición a pantallas antes de dormir, como alteraciones en el inicio del sueño, la secreción de melatonina y la calidad del descanso.
Expertos en salud del sueño advierten que el formato de lectura puede influir directamente en el descanso nocturno. En particular, el uso de pantallas se vincula con dificultades para conciliar el sueño y con una menor profundidad del mismo, debido a la luz azul emitida por los dispositivos.
Lectura en papel y transición al sueño
María José Martínez Madrid, del grupo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño (SES), explicó que la lectura en papel no emite luz y se percibe como una actividad más relajante, lo que facilita la transición al sueño. Este efecto positivo se mantiene siempre que se utilice una iluminación adecuada.
Pantallas y efectos en el descanso
El neurólogo David Pérez Martínez señaló que el uso prolongado de pantallas electrónicas puede alterar la atención, el sueño y la interacción social. Estos efectos son especialmente relevantes en niños y adolescentes, debido a la neuroplasticidad en desarrollo.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences evidenció que la lectura en pantallas afecta negativamente el descanso. En la investigación, participantes que leyeron en dispositivos con luz azul tardaron más en dormirse, redujeron su melatonina en un 55% y experimentaron una disminución del sueño REM. Además, presentaron mayor somnolencia diurna en comparación con quienes leyeron en formato impreso.
La luz azul, presente en tecnologías como pantallas LED y OLED, es una forma de luz de alta energía que puede interferir con los ritmos circadianos, especialmente durante la noche.
Dispositivos electrónicos y alternativas
Según los especialistas, los dispositivos de tinta electrónica reducen significativamente la emisión de luz azul, convirtiéndose en una opción más amigable para la lectura nocturna. No obstante, recomiendan limitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir para preservar un sueño reparador.
También se sugiere utilizar iluminación cálida y reducir el brillo de los dispositivos para minimizar el impacto en el ciclo del sueño.
Melatonina, activación mental y descanso
El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir no solo afecta por la luz emitida, sino también por la estimulación cognitiva que generan. Notificaciones, contenido interactivo y otras funciones mantienen el cerebro en estado de alerta, dificultando la relajación necesaria para dormir.
La exposición a luz azul puede inhibir o retrasar la producción de melatonina, provocando un sueño superficial y dificultades para conciliar el descanso.
Filtros de luz y hábitos saludables
Aunque funciones como el modo noche o los filtros de luz azul pueden reducir parcialmente el impacto, no eliminan el problema. Los expertos coinciden en que la clave está en una adecuada higiene del sueño, que incluya la reducción del uso de pantallas antes de acostarse. En definitiva, optar por la lectura en papel o limitar la exposición a dispositivos electrónicos por la noche puede marcar una diferencia significativa en la calidad del sueño y el bienestar general.
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