Dormir con el televisor encendido es un hábito frecuente, pero distintos organismos de salud advierten que puede afectar la calidad del descanso.
Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), la exposición a la luz y al sonido durante la noche puede alterar el ritmo circadiano, provocar microdespertares y asociarse con un mayor riesgo de problemas metabólicos y cardiovasculares.
La luz azul puede alterar el sueño
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño explica que las pantallas LED emiten luz azul, capaz de disminuir la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.
Como consecuencia, puede retrasarse el inicio del descanso, reducirse su calidad y alterarse el ritmo circadiano. La institución señala que disminuir la exposición a la luz azul durante la noche puede favorecer una mayor producción de melatonina y mejorar el estado de alerta al día siguiente.
El cerebro sigue respondiendo a los sonidos
Aunque una persona esté dormida, el sistema auditivo continúa funcionando. Investigaciones de los NIH indican que los cambios de volumen, los diálogos y la música del televisor pueden provocar microdespertares que muchas veces pasan inadvertidos, pero fragmentan el sueño.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en sus guías sobre ruido ambiental que la exposición a sonidos durante la noche puede activar el sistema nervioso simpático y elevar la presión arterial, dificultando la recuperación fisiológica del organismo.
Posibles efectos sobre el peso y el metabolismo
Un estudio difundido por los NIH encontró una asociación entre dormir con luz artificial durante la noche y un mayor riesgo de aumento de peso y obesidad.
Según la investigación, las personas que mantienen una pantalla encendida mientras duermen presentan un 17 % más de probabilidad de aumentar de peso y hasta un 30 % más de riesgo de desarrollar obesidad clínica.
Los especialistas explican que la alteración del ritmo circadiano también puede modificar la producción de insulina y el equilibrio de hormonas relacionadas con el apetito, como la leptina y la grelina, factores asociados con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Qué ocurre con la salud cardiovascular
La Clínica Mayo advierte que la falta de sueño profundo impide que la presión arterial descienda de forma natural durante la noche, un proceso importante para la salud cardiovascular. Con el tiempo, esta situación puede contribuir al desarrollo de hipertensión y otros trastornos cardíacos.
Además, la OMS indica que el ruido nocturno y la fragmentación del sueño pueden incrementar el riesgo de daño vascular a largo plazo.
Por este motivo, los especialistas recomiendan dormir en un ambiente oscuro, silencioso y libre de pantallas para favorecer un descanso reparador y proteger la salud a largo plazo.
En base a El Universal/GDA