Tiene esclerosis múltiple y nada kilómetros en aguas abiertas: Maggie Leri, su libro y el amor por Punta del Este

Fue diagnosticada cuando tenía 40 años y caminar es un desafío diario, pero en el agua no siente ninguna discapacidad y eso la motiva a seguir adelante.

Presentación del libro Brava.jpg
Maggie Leri en la presentación de su libro "Brava".
Foto: Cortesía Maggie Leri.

La vida de Maggie Leri dio un vuelco cuando, a sus 40 años de edad, le diagnosticaron esclerosis múltiple. La fatiga y el dolor —que se siente como si le estuvieran clavando miles de agujas— le imponen desafíos diarios en actividades cotidianas como hacer mandados o subir y bajar escaleras. Sin embargo, ante todo, ella es brava. Y en Punta del Este encontró la paz interior que la ayudó a seguir adelante.

Nacida en Paraguay, Leri vive en la ciudad esteña desde el año 2020. Aunque cada vez le cuesta más caminar, practica natación, musculación y yoga varios días a la semana y ha participado en eventos deportivos como la Corrida San Fernando y la travesía a nado en Isla Gorriti. Con más de 50 mil seguidores en Instagram, comparte su experiencia a diario y además publicó su libro Brava, donde cuenta su historia y su vínculo con la enfermedad.

— ¿Qué te impulsó a contar tu historia en un libro?
— Siempre me gustó escribir. De chiquita siempre fue mi cueva, mi escape, mi manera de expresar cosas que quizás no podía decirle a otras personas. Tras el diagnóstico, seguí escribiendo para mí, y dos años más tarde hice pública mi historia a través de un posteo de Facebook. Entonces, mi vida cambió radicalmente. Empecé a dar charlas y a compartir mi experiencia a diario en redes sociales. La gente comenzó a preguntarme con frecuencia si publicaría un libro que contara mi historia en profundidad… Y lo cierto era que ese libro ya existía, pero solo para mí, en mi interior y en mis cuadernos. Así surge Brava.

Empecé en 2018 y lo publiqué recién en 2024. No fue un proceso fácil. Me preguntaba: ¿A quién le interesará esto? ¿A alguien le servirá? ¿Mejor me quedo callada? Me animaba y me arrepentía una y otra vez, hasta que un día dije: Listo, esto tiene que salir. Ganó la intención de servir y ayudar.

Presentación del libro Brava.jpg
Presentación del nuevo libro de Maggie Leri, "Brava".
Foto: Cortesía Maggie Leri.

— Antes de Brava, ¿cómo te ayudó la escritura a transitar la enfermedad?
— Como siempre, siendo mi cueva. Públicamente, por ejemplo, no podía decir que me quería rendir. Pero en mi cuaderno, en mi intimidad, sí lo decía. Y en Brava uno puede leer a la Maggie que quería seguir adelante, pero también a la que quería retroceder y rendirse. La escritura me permitió navegar en aguas difíciles. Pero además siempre estuve acompañada y contenida emocionalmente por psicólogos y coaches.

— ¿Qué carga tiene para vos la palabra ‘brava’?
— Crecí con ese rótulo desde un lugar peyorativo, al estilo de: “Sos escorpiana, sos brava, no se puede contigo”. Pero un día, una seguidora me dijo: “Qué brava que sos ante la vida”. Eso me hizo un clic y hoy veo esta palabra de una manera distinta. Ya no tiene que ver con ser imbancable ni con enojarse por cualquier cosa, sino con enfrentar los desafíos con valentía. Puedo decir que soy brava por reconocer y enfrentar mis miedos. Me encanta.

— Desde el 2020 vivís en Punta del Este. ¿Qué rol jugó el balneario en el proceso de escritura?
— Fue fundamental. En mayo de 2020 había terminado el primer borrador del manuscrito y luego, a finales de ese año, vine a vivir a Uruguay y mi perspectiva sobre la vida cambió radicalmente. Antes, depositaba la carga de lo que me pasaba en los otros. Ese primer manuscrito era una historia que culpaba a los demás. Pero Uruguay suavizó mi alma y calmó mis aguas. La versión de Brava que existe hoy está uruguayizada. Ahora me hago cargo de lo que me pasa y entiendo que lo que hace el otro no tiene que ver conmigo; que la gente hace cosas y no me hace cosas. Estoy feliz de haber venido y de la impronta que Uruguay dejó en el libro.

Maggie Leri
Maggie Leri practicando natación.
Foto: Cortesía Maggie Leri.

— ¿Qué tiene Punta del Este que despertó esa paz interior?
— Aquí me acuesto y me levanto viendo el mar y escuchando el sonido del agua. Además, la soledad y el silencio me llevaron a estar conmigo misma y a reflexionar y entender las cosas de otra manera. Punta del Este es una ciudad muy diferente durante el año y en temporada; ahora la gente está súper producida y acelerada, pero el resto del tiempo hay calma. Y el mar me muestra todos los días que sí puedo. Cada vez tengo más problemas para caminar, pero entro al agua y me doy cuenta de que puedo nadar igual que hace cuatro, seis u ocho años. Eso me sana y me ayuda a no rendirme. No es casualidad que la tapa del libro tenga una foto de mí en el mar, en la playa Mansa de Punta del Este. La tomó el fotógrafo uruguayo Rafael Lejtreger y para mí significa el resurgir de las profundidades.

— ¿Participarás en alguna actividad deportiva esta temporada?
— Sí. El 22 de febrero participaré en la cuarta edición de ‘Vuelta a La Ballena a nado’, un recorrido de 4.500 metros en Punta Ballena, y también quiero hacer la travesía a nado de Isla Gorriti, que ya realicé antes en dos oportunidades.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Verano 2026

Te puede interesar