Los aromas conforman una parte vital dentro de las cocinas, mientras la humedad o la falta de ventilación pueden perturbar por completo este tipo de espacios. Sin embargo, existe una receta conformada por romero y clavos de olor que puede renovar por completo una habitación.
Un artículo publicado en La Razón, explica que esta infusión casera desprende un aroma intenso, entre especiado y herbal, capaz de modificar temporalmente los malos olores de un ambiente tras cocinar alimentos como pescado o frituras.
Cómo mezclar las hojas de romero y clavos de olor como un perfumador de ambientes
Según remarcan los especialistas, la preparación de este perfumador casero de ambientes no requiere procesos complejos ni largas horas de cocción.
Tan solo se necesita calentar agua en una olla y añadir varios clavos de olor y unas ramas de romero cuando comience a hervir. Posteriormente, se puede reducir la intensidad del fuego y mantener la mezcla durante unos minutos, ya que el vapor de la olla permitirá transportar parte de sus aromas.
El resultado es un olor característico, entre especiado y herbal, que permite aromatizar el ambiente de manera natural y contundente.
No obstante, se aclara que cuando la mezcla deja de calentarse, el perfume proveniente de la olla comienza a dispersarse, ya que su capacidad de olor disminuye progresivamente. Además, expertos explican que hervir clavo y romero debe entenderse como una práctica ocasional para aportar aroma, no un método de purificación del aire de un cuarto o una habitación.
De qué sirve mezclar hojas de romero y clavos de olor como aromatizante
El aroma característico de esta mezcla proviene de las sustancias volátiles de sus ingredientes: el eugenol presente en el clavo de olor y el cineol, alcanfor y pinenos presentes en el romero.
Aunque investigaciones sobre aceites esenciales concentrados han demostrado cierta actividad antimicrobiana en laboratorios, hervir clavos y romero en agua no genera una concentración suficiente para afirmar que el vapor desinfecte el aire o elimine bacterias de una vivienda.
El uso recomendado de esta preparación se limita a perfumar estancias o disimular temporalmente olores intensos tras la cocción de alimentos. Los especialistas advierten que no debe emplearse para ocultar problemas de fondo como moho, filtraciones de agua o fallas estructurales de ventilación, ya que la fragancia solo disimula la causa de forma momentánea sin resolver el origen del mal olor.