Griselda Siciliani, entre "Envidiosa", "Menem" y su regreso al teatro: “Tengo otra relación con lo audiovisual”

La actriz argentina llega al Teatro El Galpón con "Boite", junto a Carlos Casella, mientras graba la segunda temporada de Menem. En diálogo con El País, repasó sus personajes y su vínculo con la actuación.

Griselda Siciliani.
Griselda Siciliani.
Foto: difusión.

Griselda Siciliani atiende el teléfono desde su habitación de hotel en Montevideo. Durante estos meses, tiene más de un motivo para visitar nuestro país. Ahora, por ejemplo, se encuentra grabando la segunda temporada de Menem, la serie biográfica sobre el expresidente argentino en el que la actriz argentina encarna a Zulema Yoma, exprimera dama.

Pero este 4 de noviembre llegará al Teatro El Galpón para presentar Boite, la obra teatral que protagoniza junto a Carlos Casella. La actuación, la música y el humor se combinan a partir de una dupla actoral con experiencia trabajando en conjunto. Casella y Siciliani ya trabajaron juntos en Estás que te pelas y Sputza.

“Son espectáculos hermanos, con la música en vivo como lenguaje en común”, le dice la actriz a El País. “De esta trilogía, Boite es la que está más basada en la química que tenemos y la conexión con el público”.
La razón por la que aceptó formar parte de la obra, a pesar de su agenda llena de proyectos, es para estar con Casella arriba del escenario. “Como actriz, soy la que está ahí con Carlitos”, afirma.

Las entradas para Boite están disponibles en Redtickets desde 2.480 a 3.680 pesos. Habrá una función a las 20.00 y otra a las 22.00. Esta última fue agregada a raíz de la alta demanda que recibió la obra, algo que Siciliani dice que le conmueve.

“Soy muy fanática de Uruguay, no tengo mucha objetividad porque me encanta su cultura y la manera de vivir de la gente”, agrega. “Recibo con mucho honor todo el cariño”.

Siciliani viene de años de gran éxito profesional. Protagonizo Envidiosa, la serie de Netflix en la que es Vicky, una mujer cerca de sus 40 años que se cuestiona cuáles son sus objetivos de vida. Envidiosa tuvo cuatro temporadas exitosas que mostraron el talento de la actriz tanto en la comedia como en el drama.

Este año, la misma plataforma también estrenó Moria, una biopic sobre la mediática argentina que requirió de tres actrices diferentes para interpretarla. Una de ellas fue Siciliani, que estuvo encargada de retratarla en una de sus épocas de mayor mediaticidad.

A fin de año, se estrenará Felicidades, una película en la que actúa junto a Adrián Suar, su expareja. Al respecto, dijo que trabajar juntos fue una buena experiencia.

Sobre varios de estos personajes y Boite, la actriz conversó con El País.

Boite.

—Tenés una gran trayectoria teatral, más allá de los éxitos en pantalla. ¿Qué te gusta de subirte a las tablas?

—Mi primer contacto con lo artístico y mi primer amor fue la danza. Fui bailarina durante muchísimos años. La danza se hace plenamente en el escenario, entonces hay algo de ese espacio en el que me formé que siento familiar, es mi sangre. Después aprendí a actuar para lo audiovisual, pero ya no está tan relacionado con mi niñez ni con mi formación primordial. Tengo otra relación con lo audiovisual, que me dio la popularidad y el amor del público, algo invaluable y difícil de conseguir.

—Tus últimos años vienen plagados de éxitos de la mano de personajes femeninos fuertes. ¿Por qué elegís esos personajes para trabajar?

—Tengo el privilegio de que confíen en mí para que los haga. A veces no te toca y es parte de la profesión. Yo tengo mucha conciencia de la confianza que depositan en mí. Me gusta mi oficio y el proceso de preparar esos personajes que no se pueden hacer de taquito, necesitan de preparación y conocimiento, ya sea porque son personajes que existen, o aquellos como Vicky, que invento a partir de un libro, una producción o una idea. Hay mucha entrega a lo lúdico de interpretar a un personaje sofisticado, que debe tener mucho detalle para que se sienta real. A veces me dicen: “Yo soy igual a vos”, y entiendo que me están diciendo que son iguales a Vicky. Yo no soy como Vicky, pero pude transmitirlo y me da orgullo.

Griselda Siciliani interpretando a Moria Casan.
Moria. Cr. Alina Schwarcz / Netflix ©2025
Foto: Alina Schwarcz / Netflix.

—En la biopic de Moria Casán, cada interpretación es diferente. ¿Cómo fue ver las tres versiones integradas una vez que se estrenó la serie?

—Fue muy enriquecedor. Tuvo sentido que fueramos varias actrices para mostrar que Moria no se parece a ella en ninguna etapa de su vida. Es tan desdoblada y diferente. Cuando yo la empecé a estudiar, me di cuenta de que esa Moria de los 90 que tenía que interpretar no se parecía nada a la que yo conozco. No tiene ni siquiera la misma voz, los mismos pensamientos, ni la misma expresividad. Un hallazgo de la serie fue que Moria es muchas.

—También encarnás a Zulema Yoma en la serie de Menem. Al igual que Moria, es alguien real y que sigue vivo, pero no está detrás de la producción. ¿Pudiste hablar con ella para prepararte?

—No, no la conozco. Es una persona que atraviesa cosas durísimas en la segunda temporada. No se puede hacer cualquier cosa por respeto, pero trato de olvidarme de que esa persona existe en la vida real porque, finalmente, es una ficción y hay que construir un personaje atractivo. Lo que pasa es que Zulema es un personajón, observé y estudié todas las cosas que hay de ella. Le dediqué muchísimo tiempo a su expresividad y a entender cómo pensaba para poder improvisar bajo su línea de pensamiento. También construí desde el inconsciente colectivo de lo que todos vemos de Zulema y no como es ella en su intimidad.

—¿Cómo fue despedirse de Vicky al finalizar Envidiosa?

—La primera temporada fue una explosión inesperada a nivel mundial. Voy por el mundo y todos conocen a Vicky. La despedida fue nostálgica, lloramos todos. Es un elenco soñado, de amigos y colegas a los que respeto y que admiro. Estábamos todos abrazados, dejando a esos personajes que amamos durante cuatro temporadas. Pero Envidiosa sigue tan presente, que uno no la despide nunca.

Envidiosa
Griselda Siciliana en "Envidiosa 3"

—La serie trata de dinámicas contemporáneas, tal vez es por eso que generó tanto arraigo.

—Produjo mucha identificación. Eso fue algo mágico que, a veces, ocurre y uno no lo puede explicar. Tengo la suerte Me ha pasado varias veces, como con Educando a Nina que decís: “¿Qué es lo que ocurrió acá? ¿Qué pasa a nivel popular con esto”.

—Sabés jugar tanto con el drama como con la comedia. Se dice que la segunda es más difícil de lograr que la primera. ¿Cuál te queda más cómoda y te gusta más hacer?

—La comedia es claramente mucho más compleja y no solo para los actores, también para los guionistas, los directores y los editores. Yo me siento una comediante. Lo dramático lo abordo desde una imagen que no sé si le sirve a otros, pero es una cornisa. Con cada personaje, trato de caminar por ahí. No estar ni muy parada de un lado ni del otro. Cuando hago una comedia, trato de estar en un cordón que me permita caerme hacia el drama en cualquier momento, por más que esté haciendo algo gracioso. Con lo dramático también lo intento porque en lo hondo siempre aparece el humor. Siento que ese camino me identifica como actriz. Si uno está presente en la situación que está contando, siempre hay un poco de todos los condimentos.

—A fin de año se estrena Felicidades, una película en la que trabajás con Adrián Suar, tu expareja. ¿Cómo es trabajar con él?

—Es una fiesta. Además nunca habíamos he hecho una película juntos, hicimos la obra de teatro en la que se basó esta película. Adrián es un compañero espectacular y un líder de grupo muy positivo. Nos entendimos mucho trabajando. Fue productor de Envidiosa también, pero como actores no sabíamos qué iba a pasar en la película. No puedo hablar de eso todavía, pero es muy lindo el trabajo que hicimos. No solo nos llevamos bien, somos familia y amigos.

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