Vicky entreverada. Vicky eufórica. Vicky, llena de prejuicios y llena de conflictos. Vicky entregada, angustiada, triste. Preocupada por todos los escenarios que podrían ocurrir. Negada ante algunos que efectivamente ocurren. Siempre al borde del derrumbe, como si la única manera de caminar por su mundo fuera al límite de la catástrofe. Así está hoy la protagonista de Envidiosa, en el estreno de la cuarta y última temporada de la serie argentina de Netflix que vuelve para cerrar la historia.
Después de tanto soñar con una familia, Victoria (Griselda Siciliani) tiene la versión más cercana a eso que siempre quiso: convive con Matías (Esteban Lamothe) y con el hijo que le apareció al cocinero en la temporada 3, justo cuando ella asumía que en el fondo no estaba lista para ser madre.
“El eje de la terapia es Vicky y la maternidad una vez más, pero vista desde otro lugar; va a descubrir un montón de cosas sobre lo que puede ser una familia”, le explicó Griselda Siciliani a La Nación en una entrevista a propósito de la despedida. “Es ella entendiendo que no todo es como creía, que es un poco lo que va pasando en cada temporada. Ella va desarmando la foto que se inventó de lo que supuestamente era la felicidad y a lo que debería llegar una mujer de cierta edad”.
Ese desarmarse lleva el acento de la temporada desde el minuto uno. Con 10 episodios, Envidiosa retoma en el consultorio de Fernanda, la psicóloga que encarna de manera magistral Lorena Vega y ya pide su propio spin-off, con una charla en torno a la aparición de Bruno, el hijo de Matías que llegó para cambiarles la vida.
Todo sucede rápido.
Carolina (Pilar Gamboa), la hermana de la protagonista, la define como feminista y le destaca una evolución que hasta ahora no aparecía. Unas escenas después, la pone de frente a la negación y le hace conectar la crisis que le despierta la paternidad de Matías con el hecho de haber sido, ella misma, una niña sin un padre.
Después es la propia Vicky la que estalla frente a Nora (Julieta Cardinali) y le dice que las heridas de la infancia y los traumas de una familia disfuncional la dejaron así, “carente para todos lados”. Y todo eso ocurre en el primer episodio.
Así de fundamental es la maternidad para el cierre de Envidiosa: la maternidad como mandato social, como deseo, a veces como problema. Como una experiencia que es, en sí misma, un multiverso.
Pero como ella misma reconoce, el camino de Vicky sigue marcado por la carencia. Su mayor herida es no sentirse elegida. El amor propio, su camino a la sanación.
Pero mientras intenta sostener su mundo ante una novedad que le planta el pánico de perderlo todo, otras tormentas la rodean. La separación de su hermana, la crisis de sus amigas, el inminente casamiento de su madre y como si fuera poco, el regreso de Nicolás (Benjamín Vicuña), aquel amor que se volvió pesadilla.
“Me cuesta un poco saber qué aprendí yo de ella y qué le di mío a ese personaje, qué le sumé de mi cosecha”, dijo Siciliani en diálogo con La Nación. “Pero creo que aprendí a sobrevivir; ella es una sobreviviente de sus propias roturas y a medida que pasan las temporadas va mostrando cada vez más su vulnerabilidad y asumiendo sus propias imposibilidades. Hay algo de eso que es lindo y lo tomo para mi vida”.
La actriz aseguró que este proyecto le cambió la vida y que no olvidará a Victoria, esta mujer que comenzó la serie con una desesperación casi patológica por casarse y que fue descubriendo un mundo a medida que avanzó en los capítulos y en la terapia.
Creada por Adrián Suar —con quien Siciliani protagonizará este año la película Felicidades, también en Netflix— y escrita por Carolina Aguirre, Envidiosa se estrenó en setiembre de 2024 y fue un éxito instantáneo. La premisa, la solidez del elenco y la eficacia del guion, todo vestido con una notable banda sonora hecha de canciones puramente argentinas, la impulsaron rápido no solo en la región, sino a nivel global. Sus temporadas se fueron colando en el Top 10 de las series más vistas del mundo en la plataforma y los personajes transformaron a sus actores. Eso dijeron, en la premiere, tanto Lorena Vega —la psicóloga— como Violeta Urtizberea (la fantástica Lu Pedemonte) o Adrián Lakerman (Fermín).
Algunas escenas de las dos últimas temporadas fueron escritas en Montevideo, durante la visita de Aguerre al mercado Ventana Sur. “Hace dos años que estoy escribiendo metida dentro de mi casa sin parar. En todos los viajes trabajé desde la computadora. Ahora estaba escribiendo acá arriba”, le confesó en diciembre de 2024 a El País, en el hall del hotel donde se estaba hospedando.
Todo se hizo así, con vértigo, de alguna forma como la vida de Vicky, que ahora juega sus últimas cartas. “Cuando vi el final fue fuertísimo. Voy a extrañar mucho hacer de Vicky”, reconoció Siciliani a La Nación. “Creo que la voy a llevar conmigo siempre. Es un personaje inolvidable”.
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