¿Notaste esto en la biopic de Moria Casán? Cinco aprendizajes que deja la serie, según la psicología

Ni mandatos ni miedo al qué dirán: cinco enseñanzas sobre la autonomía, la resiliencia y la identidad que deja la serie de Moria Casán para la vida diaria.

Moria Casán (interpretada por su hija Sofía Gala) le habla a la propia Sofía
Moria Casán (interpretada por su hija Sofía Gala) le habla a Sofía en la serie.
Foto: Netflix.

La serie de Netflix sobre la vida de Moria Casán no es solamente un recorrido por la carrera de una de las figuras más reconocibles del espectáculo argentino. A través de distintas etapas de su vida, la ficción muestra la construcción de un personaje, sus vínculos, sus crisis, sus contradicciones y, sobre todo, su capacidad para reinventarse. Estrenada el 14 de agosto, Moria tiene ocho episodios y está protagonizada por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, que interpretan distintas versiones de la diva.

Más allá del espectáculo, la historia puede leerse como una invitación a hacerse preguntas sobre la propia vida. Moria funciona como una suerte de espejo: su manera de relacionarse con el deseo, la libertad, el paso del tiempo y las crisis puede llevar al espectador a preguntarse cuánto de su propia vida está realmente elegido y cuánto responde a la mirada ajena. Estas son cinco ideas que deja la serie desde una mirada de bienestar emocional.

Aprender a vivir según los propios deseos

Uno de los rasgos más reconocibles de Moria es su decisión de hacer de la libertad una parte central de su identidad. La serie muestra a una mujer que, en distintos momentos, se enfrenta a las expectativas sociales sobre cómo debía comportarse, qué podía decir y qué lugar debía ocupar.

Desde la psicología, esto puede relacionarse con la autonomía, es decir, la capacidad de tomar decisiones de acuerdo con los propios valores y deseos, en lugar de vivir permanentemente condicionados por la aprobación externa. No significa hacer siempre lo que uno quiere sin considerar a los demás. Significa poder preguntarse: ¿esto lo estoy eligiendo yo o lo hago porque siento que debería hacerlo?

Justamente, la figura de Moria puede funcionar como un espejo frente a esa distancia entre lo que verdaderamente deseamos y los mandatos que sostenemos por costumbre, miedo o necesidad de aprobación.

Griselda Siciliani interpretando a Moria Casan.
Moria. Cr. Alina Schwarcz / Netflix ©2025
Foto: Alina Schwarcz / Netflix.

Una crisis no tiene por qué convertirse en identidad

La vida que retrata la serie está lejos de ser lineal. Hay momentos de éxito, pérdidas, conflictos y situaciones adversas. Sin embargo, una constante aparece una y otra vez: Moria cambia de escenario.

La psicología habla de resiliencia para referirse a la capacidad de atravesar situaciones difíciles y desarrollar recursos para continuar. Pero ser resiliente no significa negar el dolor ni actuar como si nada hubiera ocurrido. Tampoco implica que todas las personas puedan superar cualquier circunstancia simplemente con voluntad.

En el caso de Moria, la reinvención aparece como una forma de no quedar fijada a un único papel. Su recorrido invita a pensar que la vida no se agota en un solo rol y que es posible volver a empezar cuando las circunstancias cambian. A veces, avanzar no consiste en recuperar exactamente la vida que se tenía antes, sino en construir una diferente.

Podemos cambiar sin dejar de ser nosotros mismos

Hay algo particularmente interesante en una serie que necesita tres actrices para contar la vida de una misma mujer: la identidad no permanece idéntica a lo largo del tiempo. Ana María Casanova, la joven que comienza su transformación en el mundo del espectáculo, no es exactamente la misma persona que Moria Casán décadas después. Y, sin embargo, existe una continuidad que permite reconocerla.

La psicología entiende la identidad como algo que se construye y reconstruye a lo largo de la vida. Las experiencias, los vínculos, las elecciones y las pérdidas modifican la manera en que una persona se piensa a sí misma. Por eso, cambiar de opinión, de trabajo, de vínculos o incluso de manera de mostrarse ante los demás no necesariamente implica "perderse". También puede ser una forma de crecer.

La propia estructura de la ficción juega con esa idea: pasado, presente y futuro se entrelazan para mostrar que la vida de Moria puede ser narrada desde distintos momentos y perspectivas.

Moria Casán
Moria Casán.
Foto: La Nación.

Mostrar vulnerabilidad no borra la fortaleza

El personaje público de Moria está asociado con la provocación, la seguridad y una personalidad arrolladora. Pero la serie también se acerca a dimensiones más íntimas: la maternidad, los vínculos familiares, las pérdidas y momentos de vulnerabilidad. Y ahí aparece otra enseñanza: ser fuerte y mostrarse vulnerable no son necesariamente cosas opuestas.

Durante mucho tiempo, la fortaleza se asoció con aguantar, no llorar, no necesitar ayuda o tener siempre una respuesta. Sin embargo, reconocer una emoción, pedir ayuda o admitir que algo duele también puede ser una forma de fortaleza psicológica. La ternura, la sensibilidad y la emoción no aparecen como elementos que debilitan al personaje, sino como dimensiones que lo vuelven más complejo y humano.

El paso del tiempo como oportunidad para reinventarse

Quizás uno de los aspectos más interesantes de Moria sea que no construye su relato alrededor de la nostalgia. La protagonista, que llega a los 80 años, continúa mirando hacia adelante y haciendo de su propia transformación una parte de su identidad. La serie fue estrenada precisamente en vísperas de su cumpleaños número 80.

Esto permite cuestionar una idea muy instalada: que después de determinada edad las personas deberían dejar de cambiar. Desde una perspectiva de bienestar, mantenerse activo psicológicamente implica conservar la posibilidad de aprender, modificar hábitos, descubrir intereses y construir nuevos proyectos a lo largo de toda la vida. Envejecer no significa convertirse en una versión definitiva de uno mismo.

La historia de Moria lleva esa idea al extremo, con su estilo particular, pero deja una pregunta interesante: ¿qué partes de nuestra vida damos por terminadas simplemente porque creemos que "ya es tarde"?

Lo atractivo está en observar qué nos provoca esa mujer que durante décadas hizo de sí misma un personaje imposible de ignorar. La propia Moria parece haberlo resumido después del estreno: contó que muchas personas se acercaron para hablarle de cómo la serie las había atravesado y emocionado. Por eso, más que preguntarse si hay que "ser como Moria", quizá valga la pena hacerse preguntas más incómodas: ¿cuánto de mi vida estoy eligiendo? ¿Qué deseo sigo postergando por miedo al qué dirán? ¿Qué versión de mí ya quedó atrás? ¿Y qué parte todavía quiero reinventar?

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