Este Liverpool es un equipo bien al estilo de Jorge Fossati: defiende bien, aprovecha las pocas chances que genera en ataque, no luce, pero es rendidor. No es para cualquiera vencer a los dos equipos más populares del país en una semana; y menos aún hacerlo en etapa de definición. Pasaron siete días entre la victoria a Peñarol y el triunfo de anoche contra Nacional, con el condimento de haber sido de visitante en un Gran Parque Central con entradas agotadas. Fue 1-0 y el negriazul quedó primero en el Torneo Clausura a falta de tres fechas, en las que deberá enfrentar a Juventud (el domingo a las 20:00 en el Parque Viera), Danubio (en Jardines del Hipódromo) y a Wanderers en condición de local.
Nacional, en tanto, perdió el invicto de 13 partidos que traía con Daniel Carreño, y como dijo el propio DT, “ahora sí se complicó de verdad”. El tricolor quedó a cuatro puntos de su rival de turno y también tiene por encima a Montevideo City Torque (dos arriba), complicando no solamente la posibilidad del título, sino también su ingreso a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Le resta enfrentar a Danubio (V), Albion (GPC) y Cerro (V). Pese a esto, y a diferencia de lo que sucedía en los finales de los partidos cuando el DT era Jorge Bava, el plantel se fue aplaudido, valorando la actitud que tuvo el equipo a pesar de la derrota y el constantemente ir más allá de las dificultades que le presentó el rival.
EL PARTIDO
Liverpool tuvo una misión que la cumplió bien: intentar nunca quedar mal parado en defensa, por ello cada vez que Nacional insinuaba con un ataque prometedor, un jugador negriazul hacía una falta en mitad del campo para volver a reagruparse. Ninguna fue subida de tono, pero si bien aplicada para cumplir con la meta trazada. Así, junto con sus líneas bien paradas, la visita no pasó zozobras. Liverpool se puso en ventaja con el gol de Martínez después de que salió lesionado Luciano Rodríguez e ingresó Rogel (ver nota aparte).
Los carrileros de Nacional (Gastón Martirena y Camilo Cándido) no tuvieron profundidad y las pocas veces que lograron llegar al ataque (principalmente el ex Racing) finalizaron mal las jugadas, y el local lo sintió como lo explicó Carreño en conferencia.
En el segundo tiempo Nacional logró volcar la balanza a su favor, puso mucha gente de tres cuartos hacia adelante y Maxi Gómez intentó adueñarse del trámite, entrando más en contacto con la pelota de lo que lo había hecho anteriormente; aunque Liverpool, en particular sus defensores, tuvo la virtud de exigirlo y no dejarlo maniobrar con comodidad. Fue un partido sólido de Strasorier, Milano y Castillo en la retagurdia negriazul.
Maxi Silvera tuvo la situación de gol más clara con un remate de afuera del área que atajó muy bien Bernatene antes de que el balón realizara un pique complejo para el arquero. También hubo un cabezazo de Correa que arañó el vertical. En ese momento la hinchada empujaba, pero no pudo hacer mucho más, ya que Liverpool logró salir del asedio, los cambios de Fossati le dieron el aire que necesitaba en el momento justo y en el final los de la Cuchilla ni siquiera sufrieron, porque Nacional ya había tirado el resto.
Hay que sacarse el sombrero con este Liverpool, que le volvió a ganar a un grande con autoridad y en buena ley, demostrando que tiene los argumentos para ser campeón.