Todo empezó por necesidad. Elena Delfino (39) se anotó en una agencia de modelos para financiar su viaje de egresados y quedó seleccionada en su primer casting. Nunca olvidará aquella publicidad de Movistar que le dio los US$ 400 salvadores y le cambió la vida. Desde entonces, no paró de hacer comerciales y descubrió un mundo. Estudió Comunicación por descarte y hoy es actriz y productora televisiva. Actúa en Cenizas de familia, y la obra es la excusa para conocer su historia.
Delfino no había asistido a una sola clase de actuación cuando una compañera del liceo la convenció de que presentarse a una audición era la mejor manera de conseguir el dinero que necesitaba para pagar ese viaje a Camboriú. Sin embargo, su coqueteo con el arte no era nuevo.
Su madre le cuenta que desde niña repetía que quería ser pianista, pintora y payasa. La fascinaban las clases de teatro en la escuela y quería tener los mejores papeles en las jornadas de convivencia del liceo Juan XXIII.
Pero la profesionalización tuvo que esperar. Se anotó en la facultad de Comunicación porque no le gustaba ninguna carrera tradicional y era lo más parecido a eso que tanto disfrutaba de los rodajes publicitarios, a los que siguió yendo. “Me encantaba ver lo que hacía la gente detrás de cámara”, asegura quien ha estado detrás de importantes ciclos en Canal 4, Canal 12 y ahora Canal 10.
Fue recién en 2014, tras atravesar dos años difíciles y una vez que su madre se recuperó de una enfermedad, que se tomó un avión con amigas rumbo a Europa. Allí vivió seis meses sin trabajar, gracias a los ahorros que había generado haciendo publicidades.
En Barcelona se anotó en un taller de actuación frente a cámara y producción audiovisual que duraba tres meses y marcó un quiebre en su historia. “Me encantó, pero me quedé con ganas de más. Cuando volví, dije: ‘Tengo que estudiar actuación porque esto me copó’”, cuenta a TV Show.
Al regresar a Uruguay, movió contactos y consiguió trabajo como representante de modelos en la agencia Valentino Bookings. En paralelo, comenzó a estudiar en la Escuela del Actor.
Debutó sobre las tablas antes de egresar y tuvo el privilegio de hacerlo bajo la dirección de Jorge Denevi en la obra Gloria, donde interpretaba a Rebeca. Reconoce que la alegría no lograba imponerse al miedo. “Alguna vez sentí que no estaba a la altura. En los ensayos pegaba una lloradita en el baño y volvía como si nada”, cuenta.
En 2022, se dio el lujo de ser dirigida por Jorge Bolani en Decir adiós, un clásico de Alberto Paredes.
Hoy forma parte del elenco de Cenizas de familia, una obra de humor negro escrita y dirigida por el uruguayo Franco Balestrino Centeno, que se estrenó el 9 de octubre en el Teatro Alianza.
La historia reúne a cuatro hermanos que, diez años después de la muerte de su padre, se reencuentran para decidir qué hacer con sus cenizas. En esa reunión salen a la luz reclamos y secretos, en una sátira donde la risa es una constante durante casi dos horas.
Delfino interpreta a Pamela, la novia de uno de los hermanos, un personaje cargado de ingenuidad, espontaneidad y falta de filtro. Confiesa que este proceso fue diferente a todos los anteriores, ya que, por primera vez, no se sentó a pensar cómo encarar el papel.
Los cambios y contratiempos que se dieron antes del estreno hicieron que el elenco estuviera más pendiente de resolver esos asuntos que de la propia creación de los personajes.
“Pamela apareció lento. Fluyó de forma natural y orgánica. Le encontré cosas muy parecidas a mí: siento que es mi personalidad llevada al extremo. Es muy despistada, entiende todo al revés, genera incomodidad, pero a la vez es la bocanada de aire fresco en los grupos y hace reír”, asegura.
Quedan tres últimas oportunidades para ver Cenizas de familia: mañana y los viernes 6 y 13 de noviembre en el Teatro Alianza. Las entradas están a la venta en RedTickets. Delfino cuenta, además, que el plan es reestrenarla en 2027.
Los éxitos televisivos en Canal 4, 10 y 12
La reacción de la madre de Delfino cuando su hija le contó que iba a estudiar Comunicación no fue muy alentadora: “¿De qué vas a vivir?”, le preguntó.
Dejó la materia Antropología pendiente durante años porque estaba negada a recibirse. Dudaba de haber tomado el camino correcto, aunque se sentía a gusto con sus compañeros y, a nivel académico, lo llevaba de taquito.
Se sincera al reconocer que el título de licenciada no le ha servido de mucho y que el mayor aprendizaje lo obtuvo en los rodajes publicitarios a los que concurría como actriz. “Me hizo agarrar ruedo a nivel de producción y me di cuenta de que me encantaba ver lo que hacía la gente detrás de cámara”, asegura.
Fue el llamado de un conocido el que le cambió la vida. Le contó que estaba trabajando en la productora Metanoia, que necesitaban a alguien para hacer casting en Sopa de letras (Canal 4) y le propuso sumarse al staff. “Así entré a la televisión y no paré. Amé, dije: ‘Esto es lo mío’”, relata.
Luego vinieron, también en Canal 4, Los 8 escalones, El precio justo y una suplencia en Algo Contigo. También estuvo detrás de varios éxitos de La Tele: ¿Quién es la máscara?, Fuego sagrado, Veo cómo cantas y A todo o nada.
Más adelante trabajó en Ahora caigo y Escape perfecto, ambos en Canal 4. Actualmente, por primera vez, trabaja en Canal 10 como productora de MasterChef Ecuador, que se graba en Uruguay.
El debut con Natalia Oreiro y la participación en un clip de Nasser
Su recorrido audiovisual como actriz incluye apenas un par de bolos. Uno de ellos fue el de una de las concursantes del desfile en Miss Tacuarembó, donde compartió rodaje con Natalia Oreiro. y fue su debut en la pantalla grande. También quedó seleccionada para interpretar a una doctora en la serie Margarita (Max), pero un cambio en la fecha de rodaje le impidió participar.
La experiencia de actuar junto a Gustaf en el videoclip de La vida empieza, de Jorge Nasser y Agarrate Catalina, sí merece un capítulo aparte. Fue su debut en ese formato y surgió a partir del vínculo con Gabriel Bossio, su primer empleador en la productora La Joya Films, donde empezó a trabajar a los 20 años.
“Me convocó y estuvo divino. Fue un rodaje muy divertido, con Gustaf era una risa atrás de la otra”, recuerda sobre el proyecto que ganó el Premio Graffiti a Mejor Videoclip en 2025.
Aunque buena parte de su trayectoria se ha desarrollado detrás de cámara, está convencida de que el teatro es su lugar en el mundo.
Su presente la encuentra en Cenizas de familia y está feliz de volver a compartir un proyecto con Balestrino Centeno, de 30 años, quien ya la había dirigido en Hasta donde se apoye la raíz, una obra que recibió tres nominaciones al Premio Florencio, incluida la de Mejor Actriz.
“Es brillante, lo admiro muchísimo. Desde el día uno, siempre dije que quería trabajar con él”, asegura.
Hoy está enfocada en la producción y no sabe si aceptará nuevos proyectos teatrales en 2027, ya que quiere dar prioridad al reestreno de Cenizas de familia.
“Es súper difícil combinar las dos cosas porque tengo rodajes de 12 horas. Todas las obras que hice fueron exclusivamente por amor al arte”, explica.
Sin embargo, pese a las exigencias y los nervios que implica subirse a un escenario, no se imagina lejos de las tablas. “Vale muchísimo la pena. Es algo a definir, pero no me puedo imaginar sacando el teatro de mi vida. Lo amo demasiado”, concluye.
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