Cinco años después de escribir una comedia de apenas 15 minutos para un ciclo de Teatro Breve en Montevideo, Andrés Scheck vio cómo aquella historia crecía hasta convertirse en una obra de una hora y cuarto estrenada en Buenos Aires. En el camino, Casi cielo pasó por Chile, sobrevivió a la pandemia con funciones por Zoom, volvió a los escenarios de forma presencial, llegó a calle Corrientes y hoy negocia una gira por el interior de Argentina.
El recorrido parece improbable. Más aún si se tiene en cuenta que Scheck no proviene del teatro, aunque sus abuelos fueron pioneros de la televisión. Andrés se recibió como ingeniero civil, trabajó varios años en esa profesión, luego se dedicó al desarrollo de software y actualmente es cofundador de una productora audiovisual especializada en inteligencia artificial. Sin embargo, nunca dejó de escribir.
“Yo nunca digo que la parte de ingeniero desaparece del todo, sino que simplemente muta”, explica. Para él, la lógica, el diseño de procesos y la resolución de problemas que aprendió en la ingeniería hoy conviven con la creatividad necesaria para escribir historias. “Ahora estoy en un punto donde convergen las dos cosas: contar historias y pensar procesos”.
Ese cruce entre mundos define buena parte de su carrera. Porque antes de llegar al teatro escribía cuentos y textos humorísticos para compartir con amigos y familiares. Fue justamente un amigo vinculado al espectáculo quien lo convenció de presentar una obra al ciclo Teatro Breve. Así nació Casi cielo.
La primera versión era una pieza de microteatro que rápidamente encontró público en Montevideo. Poco después apareció una oportunidad inesperada: un productor chileno buscaba textos breves y Scheck decidió enviarle el suyo. La obra fue seleccionada y terminó estrenándose en Chile, primero mediante funciones virtuales durante la pandemia y luego en formato presencial.
El mismo productor volvió a contactarlo tiempo después, ya instalado en Argentina, con una propuesta diferente: transformar aquella obra breve en un espectáculo completo.
Para Scheck el desafío no consistía simplemente en alargar una historia.
“Había muchas cosas que no habían entrado en la versión de 15 minutos. No sentía que la estuviera estirando a la fuerza; al contrario, era la oportunidad perfecta para explorar ese universo”, recuerda.
Durante algunos meses trabajó en la nueva dramaturgia. El resultado fue una obra completamente desarrollada, con nuevos personajes y conflictos que amplían el mundo presentado en la versión original. Este año llegó a Buenos Aires.
Su humor, explica, está influenciado por Charlie Kaufman y los Monty Python. Del primero admira la capacidad de hablar sobre identidad, sentido de la vida y cuestiones existenciales sin perder el humor; de los británicos, el absurdo como herramienta narrativa.
“Me gustaría que la gente saliera del teatro con una reflexión genuina sobre si está haciendo las cosas que realmente quiere hacer.”
La propia historia de Scheck parece dialogar con esa búsqueda.
Nieto de Daniel Scheck, uno de los Lobizones y figura fundamental del humor uruguayo junto a Jorge Scheck, dice que crecer en una familia tan ligada a la comedia no fue una presión.
“Fue un motor”, resume.
Desde niño escribía historias y chistes. Saber que sus abuelos habían dejado una huella importante en el humor nacional terminó funcionando como incentivo para explorar su propio camino artístico.
También reconoce que llegar hasta aquí implicó mucho trabajo y constancia.
“La suerte llega cuando uno está preparado”, afirma. “La oportunidad de Buenos Aires apareció después de mucho escribir, probar y seguir insistiendo. Lo importante es no abandonar las pasiones de uno.”
Mientras tanto, su actividad como dramaturgo continúa creciendo. Este año otra de sus piezas integró el ciclo Teatro Breve en Montevideo y, aunque todavía no tiene nuevos estrenos confirmados, mantiene varias obras en desarrollo.
Además, existen conversaciones para que la versión argentina de Casi cielo pueda realizar funciones en distintas ciudades del interior de ese país.
En cuanto a Uruguay, reconoce que todavía no hay nada cerrado, aunque le gustaría que la versión completa también pudiera presentarse aquí.
“Me encantaría traerla.”
Cinco años después de aquella primera experiencia en una pequeña sala de Teatro Breve, Casi cielo sigue encontrando nuevos escenarios. Para Scheck, ese recorrido tiene un valor especial.
“Que una obra siga circulando tantos años después de haber sido estrenada me da una enorme felicidad. Significa que la gente sigue riéndose con ella, y ese siempre fue el objetivo.”
-
Qué hacer en Montevideo del 13 al 18 de julio: "La Odisea" en cine, Petru al Tinglado y Will Ferrell en Netflix
Julio Chávez antes de traer "La ballena" a Uruguay: "No uso la lástima en la construcción de los personajes"
El deportista de élite fanático de Agarrate Catalina y el famoso argentino que casi sale en la murga
Anthony Hopkins sorprende con un nuevo proyecto a los 88 años: la desconocida pasión del ganador del Oscar
Nacho Cardozo celebra 50 años de carrera: el artista que hizo de todo y nunca se alejó del escenario