Dentro del Yaamava’ Theater, una sala en un casino en Highland, California, un público mayoritariamente por femenino de entre 20 y 30 años se reunió una noche de fines de abril, cócteles en mano.
“¿Sabés lo eufórica que estoy?”, chilló una joven a su amiga.
Los Jonas Brothers estaban a punto de salir al escenario.
La mayoría de las fans creció con el grupo. Estuvieron allí cuando los hermanos se convirtieron en ídolos adolescentes a mediados de los 2000 y vendieron más de 17 millones de discos; cuando la banda se separó en 2013 para seguir proyectos solistas; y cuando volvieron a reunirse en 2019 y lograron su primer número uno en el Billboard Hot 100 con “Sucker”.
Nick, de 33 años, está acostumbrado a la atención que lo acompañan a él y a sus hermanos mayores -Joe, de 36, y Kevin, de 38- en los últimos 21 años. Pero, detrás del escenario en el show en Highland, transmitía más la imagen de un empresario introspectivo que la de una estrella de rock segura de sí misma.
“Hay algo indescriptible que ocurre cuando los tres hacemos música juntos”, dijo. “Nuestra base de fans ha permanecido a nuestro lado, y el vínculo que tenemos con ellos es mucho más profundo que una canción exitosa o un momento de éxito”.
Quizás no resulte sorprendente, así, que Nick esté decidido a desafiar el camino tradicional que lleva de una boy band a estrella solista. Hoy intenta hacer algo que Michael Jackson, Justin Timberlake y Harry Styles no hicieron: volver de manera permanente al grupo que lo hizo famoso mientras desarrolla una carrera solista de peso.
Durante los descansos de esta gira de los Jonas Brothers, Nick filmó la película de terror navideña White Elephant y retomó por tercera vez su papel de Jefferson McDonough en Jumanji: Open World (estrena en Navidad). También publicó en enero su quinto álbum solista, Sunday Best, y emprendió una breve gira en solitario.
Ahora protagoniza junto a Paul Rudd Letras robadas (ya en cines), una comedia dramática con fuerte presencia de la música dirigida por John Carney, el de Sing Street.
Cuando Carney comenzó el proceso de casting de Letras robadas , sabía que quería a un músico de verdad para interpretar a Danny Wilson, un exintegrante de una boy band desesperado por escapar de su pasado. Pero cuando propuso el nombre de Nick para el papel, encontró resistencia.
“Algunas personas decían: ‘¿No era una estrella adolescente? ¿No va a disneyficar la película?”’, recordó Carney. En cambio, dijo el director, Nick “la humanizó de verdad. La oscureció. Hizo que el personaje fuera cambiante, misterioso y enigmático”.
En la película, Danny se cruza con Rick (Rudd), un cantante de bodas que nunca llegó a triunfar, y ambos pasan una noche de copas improvisando música. Cuando Danny graba una versión de una canción que Rick le había mostrado y se convierte en un éxito, se desata una disputa por el reconocimiento de la autoría.
Ayudó el hecho de que Nick hubiera vivido parcialmente la experiencia de Danny de anhelar el respeto de la industria (aunque sin el plagio). Después de que impulsara la separación de los Jonas Brothers en 2013, se rapó la cabeza, ganó nueve kilos de músculo, lanzó los sensuales y multiplatino temas solistas “Jealous” y “Chains”, e interpretó a un luchador de artes marciales homosexual que ocultaba su orientación en la serie dramática Kingdom. Incluso llegó a considerar abandonar su apellido para romper con su pasado.
“Toda mi vida”, dijo Nick, “me fue preparando para poder hacer esto con el contexto necesario”.
Al crecer en Wyckoff, New Jersey, donde su padre era pastor pentecostal, Nick fue el primero de los hermanos en mostrar deseos de fama. Convencía a sus hermanos para montar obras escritas y producidas por él mismo o exigía que la familia asistiera a los unipersonales que montaba en el sótano.
Poco después, un Nick preadolescente consiguió papeles en Broadway y motivó a sus hermanos a seguir el mismo camino.
A los 12 años, publicó un álbum solista de música cristiana con Columbia Records. Poco después, en 2005, Nick, Joe y Kevin firmaron con Columbia como grupo de música secular y más tarde pasaron al sello Hollywood Records, de Disney, donde editaron tres álbumes cargados de anhelos adolescentes. Disney también los convocó para protagonizar las películas televisivas Camp Rock y su propia serie de comedia en Disney Channel.
Los hermanos siempre tocaron sus propios instrumentos y escribieron o coescribieron su propia música. Pero su público era, al principio, adolescentes mujeres, un sector de la audiencia muchas veces menospreciado y considerado carente de criterio crítico, y Nick se exigió “mejorar” y demostrar su verdadero valor.
“Con todo el nivel de admiración y éxito que teníamos, también existía una cantidad igual -o a veces incluso mayor, o quizá era simplemente lo que uno elegía escuchar- de críticas”, dijo desde una parada de la gira en Buenos Aires. “No era difícil mantener los pies sobre la tierra porque sentía que siempre escuchaba más críticas que elogios."
Incluso hoy, los primeros días de un proyecto nuevo están llenos de ansiedad.
“La primera llamada nunca es: ‘Qué bien me fue hoy’”, contó. “Siempre es: ‘Creo que nadie piensa que soy bueno’”.
Pero en el rodaje de Letras robadas, Nick ofreció una interpretación contenida que impresionó a su coprotagonista.
Parece haber una tensión entre la ambiciosa carrera solista que Nick vuelve a perseguir y las comodidades nostálgicas de los Jonas Brothers, que recientemente incluyeron interpretar versiones exageradas de sí mismos en la comedia navideña de Disney de 2025 A Very Jonas Christmas y retomar sus personajes de Camp Rock para aparecer en Camp Rock 3 este agosto.
Pero él no lo ve así.
Ahora considera que los Jonas Brothers son una “base de operaciones” y dice haberse inspirado en “el modelo del K-pop”, observando cómo grupos como BTS y Blackpink permanecen unidos mientras permiten que sus integrantes también alcancen el éxito individual. Nick no imagina que vuelvan a separarse.
“En este momento estamos enfocados en el legado como familia”, dijo. El trío lanzó un pódcast y Nick actúa como productor de muchos de sus próximos proyectos cinematográficos a través de su productora, Powered by Jonas.
El año pasado, Nick regresó a Broadway para protagonizar The Last Five Years. Y recientemente ha estado desarrollando discretamente un musical original sobre Hans y Margret Rey, el matrimonio que creó a Jorge, el curioso.
Su plan a largo plazo incluye actuar, escribir y producir proyectos de cine, televisión y música.
“Esa es la visión general”, concluyó. “Y después aparece algo que es realmente bueno, tiro todos esos planes por la borda y digo: ‘Quiero hacer esto’”.
Ashley Spencer, The New York Times