Scott Grimes, actor de "ER" y "Oppenheimer" habla de la serie "Ted" y el proyecto que más nervioso lo puso

Con una carrera que se extiende por más de cuatro décadas, el actor Scottr Grimes ha trabajado en varias series y películas de culto, ahora es Matt, el padre del protagonista en la serie "Ted".

Imagen de la serie "Ted".
Imagen de la serie "Ted".
Foto: Peacock

Comenzó su carrera siendo adolescente, en series como The Twilight Zone, especiales como Bob Hope's Royal Command Performance from Sweden donde se presentó ante los reyes de Suecia, y películas como Critters. Desde entonces Scott Grimes no ha parado de trabajar en conocidas producciones. Fue parte de ER, Band of Brothers, y Party of Five, que se convirtieron en títulos de culto. También trabajó en las películas Marea roja, Robin Hood y la ganadora del Oscar, Oppenheimer.

Ahora, Grimes es parte de Ted, la divertida serie que se basa en las películas sobre el irreverente oso de peluche con la voz de Seth MacFarlane. En la comedia, interpreta a Matty, el padre del protagonista: un republicano enojón, veterano de Vietnam, ávido por las teorías paranoicas y con varios miedos irracionales. Sobre la serie cuya segunda temporada ya llegó a la plataforma Universal+, su carrera y hacer música con Russell Crowe, es esta charla.

—Empezaste a trabajar en televisión y cine siendo muy joven, en los ‘80. ¿Qué recordás de Hollywood desde la perspectiva de un actor infantil?
—Sí, llevo mucho tiempo haciendo esto. Tuve unos padres maravillosos, que viven cerca y han estado presentes en cada segundo de mi vida. Así que realmente tengo que darles el crédito a ellos, porque este no es el mejor negocio para crecer, o pasar de niño a adulto como me pasó. Les doy el crédito por que siga trabajando, por no estar muerto y por ser, quizá, una persona decente. Además, me gusta mucho esta industria. Creo que, si logras navegarla y entenderla, puede ser muy gratificante. Yo realmente he disfrutado mi vida como actor y estoy agradecido y feliz de seguir trabajando, porque es lo único que sé hacer.

—Dices que no sabes hacer otra cosa, pero tocaste en una banda con Russell Crowe, Garden Party.
—Sí, lo hice. Y todavía hacemos algunas cosas juntos. Conozco a Russell hace 30 años. Nos conocimos en 1998, en una película, y desde entonces somos muy cercanos. Escribimos muchas canciones, hicimos gira por el mundo tocando música, y todavía seguimos componiendo juntos. Lo extraño, la verdad. Pero tengo 54 años y, bueno, fingir que soy una estrella de rock se volvió un poco difícil. Él sí es una estrella de rock. Yo prefiero estar en casa, para ser honesto.

—Repasando tu carrera, estuviste en grandes series como ER. ¿Qué se aprende trabajando en producciones tan grandes y exigentes?
—Aprendí muchísimo. ER era un rodaje a un ritmo frenético. Ahí entendí realmente lo que hay que hacer en televisión, incluso cosas prácticas que ayudan a ahorrar tiempo y dinero. También aprendí mucho de Noah Wyle. Pero sobre todo, ese programa me enseñó a tratar bien a la gente, porque el equipo técnico trabaja mucho más duro que vos. Todavía soy amigo de muchos de ellos. Fue un privilegio trabajar en ER, porque creo que me preparó para ser un actor adulto y entender qué implica ser un actor de carácter en esta industria. Estoy muy agradecido con esa serie.

Max Burkholder y Scott Grimes en la serie "Ted".
Max Burkholder y Scott Grimes en la serie "Ted".
Foto: Peacock.

—En los últimos años te convertiste en un colaborador frecuente de Seth MacFarlane, en series como The Orville, American Dad! y Family Guy. ¿Cómo empezó esa relación profesional?
—Una amiga mía, con la que crecí en Nueva York, terminó siendo asistente de producción de Seth en Family Guy. Ella nos presentó y nos hicimos amigos. Un día me llamó y me dijo que estaba haciendo American Dad. Audicioné y se me ocurrió la voz para el personaje, porque es la única voz que tengo, no soy muy bueno en eso… pero conseguí el papel. Creo que la colaboración funciona porque entiendo su humor. Seth puede hacer lo que hacemos nosotros diez veces mejor, pero no puede interpretar a todos los personajes, así que necesita gente que entienda su ritmo y su forma de decir los chistes. Yo creo que entendí desde el principio cómo le gusta que se digan las cosas, cómo se entregan los diálogos y qué tipo de comedia le interesa. Por suerte para mí, como somos amigos y trabajamos bien juntos, sigo teniendo oportunidades de trabajar con él.

—También estás en Ted, sobre el oso de peluche políticamente incorrecto, y donde interpretas a Matty, un personaje bastante incorrecto. ¿Cómo fue encontrarle el humor?
—Es una gran pregunta, porque podés interpretarlo como si estuviera contando chistes, pero en el momento en que lo hacés así, se vuelve todavía más monstruoso. Yo a veces luchaba con eso, porque pensaba: “Podría hacerlo más gracioso”. Y Seth me decía: “No queremos que intentes hacerlo gracioso. Queremos que sea ruidoso y sincero, y que el público encuentre lo gracioso por su cuenta”. La idea es que la audiencia vea lo ridículo que es y diga: “Este tipo es un monstruo”. Y ahí aparece el humor. Así que se trataba de ser lo más directo y honesto posible. Curiosamente, creo que mi lado más dramático como actor ayudó más que cualquier instinto cómico. Si lo interpretás con total seriedad, como si fuera real, esa exageración —casi como un dibujo animado— termina volviéndose graciosa. Así fue como encontramos a Matty.

—La serie mezcla nostalgia noventera con humor muy actual. ¿Qué parte de ese mundo te resulta más cercana a tu propia adolescencia?
—Todo. Recuerdo muy bien los años 90. Los 80 también, pero era muy chico entonces. En los 90 ya me había mudado solo, el mundo era distinto. Me encanta esa década. Y cuando llegué al set y vi todos los pósters, los juguetes, todas esas cosas que existían en ese momento… me sentí como en casa. Además, creo que no he cambiado mucho, sigo hablando igual, y sigo siendo más o menos la misma persona. Así que fue bastante fácil para mí.

—Llevás décadas en la industria. ¿Qué es lo que todavía te sorprende de trabajar hoy en televisión y cine?
—Después de tantos años, todavía me pasa que cuando llego a un estudio o a un set de filmación siento que no pertenezco ahí. Siempre pienso que cuando llegue a la puerta no me van a dejar entrar. Para mí sigue siendo un mundo mágico y maravilloso que muy poca gente tiene la oportunidad de ver. Y cuando el proyecto termina, te sacan la tarjeta y ya no podés volver a ese estudio. Así que sigo disfrutando esa magia de hacer cine. El día que deje de sentirla, ese será el día en que debería retirarme.

—También estuviste en Oppenheimer. ¿Sabías en qué te estabas metiendo antes del rodaje?
—No tenía idea. Oppenheimer fue el proyecto que más nervioso me puso en toda mi vida. Audicioné grabando una cinta, así, como esta conversación. Y de repente aparezco en una sala con Robert Downey Jr. Fue el momento más aterrador de mi vida, porque tenía que actuar como si supiera lo que estaba haciendo y como si perteneciera ahí. La verdad es que nunca sentí que perteneciera, pero lo logré. No tenía idea de que la película iba a convertirse en lo que terminó siendo. La pasé increíble trabajando en ese rodaje. Aprendí muchísimo y todos fueron muy amables. Ojalá algún día pueda volver a trabajar con gente a ese nivel.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Universal

Te puede interesar