La serie que rompió el molde de la épica para contar una historia con corazón, que mira eso que nunca se ve

El domingo se estrenó el final de temporada de "El caballero de los siete reinos", que amplía el universo "Game of Thrones" mientras cambia de tono y de impronta. ¿Qué la hace tan entrañable?

peter-claffey-dexter-sol-ansell
Peter Claffey y Dexter Sol Ansell en "El caballero de los siete reinos".
Foto: Steffan Hill / HBO

Todo fanatismo es, a la vez, un placer y una condena. Los seguidores de Game of Thrones lo saben bien. Esperan con eterna paciencia que algún día, casi de forma milagrosa, George R. R. Martin estrene finalmente el nuevo capítulo de su saga épica, y llenan la espera a fuerza de visionados y revisionados de sus adaptaciones televisivas. Allí están las ocho temporadas monumentales de GOT, la serie original, con 73 capítulos a la espera de un reencuentro, y las dos de House of the Dragon, todavía más espesas, imbuidas de un drama más denso (la tercera llega en junio y acaba de estrenar su primer adelanto).

Para quien transitó esos caminos, El caballero de los siete reinos no ofrecía ningún tipo de alternativa. El multiverso GOT es un asunto de compromiso, de fidelidad. Así que, desde el pasado 17 de enero, domingo a domingo y sin importar la impronta o el trasfondo, hubo millones de fanáticos alrededor del mundo que volvieron a esperar que se hiciera la hora exacta (las 12 de la noche en Uruguay) y volvieron a entregarse a otro derrotero por Westeros, aunque esta vez no fuera a vuelo de dragón.

Como recompensa, por una vez, encontraron alivio.

El caballero de los siete reinos, que estrenó su final de temporada este domingo y ya tiene otra entrega confirmada, vino a ocupar el rol más cercano a la comedia en este universo épico en expansión. Pero acotarla a ese casillero es un ejercicio reduccionista.

El humor está, sí, pero sobre todo, está el corazón. El caballero de los siete reinos es una historia entrañable.

Está basada en una serie de novelas cortas de George R. R. Martin, Cuentos de Dunk y Egg, cuyo primer tomo se publicó en 1998. En 2025, el escrito británico reveló en la Comic Con de Nueva York que su inspiración fue una crítica: alguien decía que sus novelas iban siempre de reyes y lores, nunca de las personas comunes.

Así que construyó esta historia sobre los hombros de Dunk, un muchachote que atiende como escudero de un caballero errante que acaba de morir. Dunk se convertirá en Sir Duncan el Alto cuando tome su espada y sus caballos para intentar seguir sus pasos. De camino a un torneo en Ashford, donde pretende probarse como caballero, se cruzará con un niño encantadoramente irreverente que insiste en ser su mano derecha.

Así, Dunk y Egg comenzarán a escribir su historia juntos con cierta dulzura, algo de torpeza y un secreto que no demorará en salir a la luz: Egg, esa criatura pálida y calva que duerme con su nuevo amo bajo los árboles y las estrellas, es nada menos que un Targaryen. Tiene el corazón noble, reniega de su sádico hermano Aerion y quiere hacer su propio camino.

Para permanecer aferradas a la idea original del autor, novela y serie se cuentan desde el punto de vista de Dunk. Todo, incluso la realeza, se mira desde el lugar del hombre común.

Uno de los mayores méritos de la adaptación de HBO, cuya acción se ubica justo a medio camino entre las dos series anteriores, es el casting de sus protagonistas, que parecen destinados a pasar a la historia como una de las grandes duplas de la ficción televisiva.

dexter-sol-ansell-peter-claffey
Egg y Dunk, o sea, los actores Dexter Sol Ansell y Peter Claffey.
Foto: Steffan Hill / HBO

La showrunner de la serie, Ira Parker, ha dicho que las pruebas de química de los actores fueron contundentes e instantáneas. Peter Claffey —un exjugador de rugby con corta experiencia en la actuación— y Dexter Sol Ansell daban el perfil de Duncan y Egg, pero lo verdaderamente definitorio fue ver su interacción.

“Cuando los vimos haciendo la última lectura, recuerdo sentarme con nuestro director, Owen Harris, y pensar que fue una de las decisiones de casting menos estresantes que tomamos alguna vez”, dijo Parker en declaraciones a BuzzFeed.

Eso solo se potenció tras la confirmación a través de —contaron los propios actores— constantes salidas a jugar a las maquinitas y a comer, y en partidas de Super Mario y de ajedrez. Todo eso forjó una amistad que atraviesa la pantalla de manera contundente, y que permite que ambos se luzcan juntos e individualmente, en un arco con tanta exigencia cómica como dramática. Una escena en la que entrena un caballo y un momento álgido del episodio final son puntos especialmente altos en la actuación de Dexter Sol Ansell.

Ese vínculo es una parte fundamental para que la serie haya conseguido 8,9 puntos de valoración sobre 10 en IMDb, y un 93 por ciento de aprobación en Rotten Tomatoes, además de la unanimidad de la crítica.

El caballero de los siete reinos se apoya en esa humanidad, en ese vínculo, para mostrar Westeros desde un lugar casi periférico y decididamente más realista. Lejos de ocultarse o cubrirse con una pátina de pulcritud, lo escatológico, lo torpe, lo miserable y lo incómodo son una presencia constante en el paisaje, tanto que el espectador se encontrará pensando más de una vez en eso que no cruza la pantalla, pero se hace sentir: el olor.

Todo lo que en una serie convencional sería prescindible, aquí es material para construir la historia. El gusto de la cerveza, la limitada comida, el barro, la ropa sucia, los problemas para cortejar, la falta de dinero y de ética le dan cuerpo a un desarrollo más costumbrista que de intrigas palaciegas.

La gran pelea, en el penúltimo episodio, no está hecha de coreografías ágiles sino de movimientos pesados, y no desborda épica, sino dignidad.

Marca tanto la diferencia con el universo GOT que aquí no solo hay una certeza plena de que nuestros protagonistas no van a morir, sino que se anticipa de manera explícita la gran pérdida de la primera temporada. No son las reglas con las que se había jugado hasta ahora. Por eso El caballero de los siete reinos, aún con el trago amargo de sus dos últimos episodios, se parece a una compensación.

La serie, con deliciosos personajes secundarios como Lyonel Baratheon (Daniel Ings) y Raymun Fossoway (Shaun Thomas), rompe lo imposible de sus antecesoras para entregar una pieza pequeña, llena de humanidad, sobre dos criaturas que buscan ser sus mejores versiones y no necesitan de una sofocante sed de poder o de un dragón mayúsculo para alcanzarlo. Para el caso de Duncan y Egg, lo único que se necesita es intentarlo, seguir en el camino y, por lo pronto, estar juntos. Y su encuentro, para la audiencia, es un regalo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premiumHBOGame of thrones

Te puede interesar