Valeria Ripoll recordó un duro momento de su infancia y contó por qué empezó a trabajar a los 16 años

La panelista de "Esta boca es mía" abrió su corazón en un ciclo de streaming y habló del hecho familiar que la marcó, del fuerte vínculo con su hermana y de por qué maduró a los golpes.

Valeria Ripoll invitada en el streaming "Marga registrada".
Valeria Ripoll invitada en el streaming "Marga registrada".
Foto: captura de pantalla

El pasaje de Valeria Ripoll por el ciclo de streaming Marca Registrada (Ola Stream) dejó varias anécdotas vinculadas a la moda —como que compró por AliExpress su vestido de novia y el de 15 de su hija para ahorrar, o el “sudor y lágrimas” que le costó comprarse un traje en La Ópera con uno de sus primeros sueldos—, pero también momentos emotivos relacionados con su infancia y su historia familiar, un aspecto del que no suele hablar públicamente.

La excandidata a vicepresidenta de la República contó que recibió su primer órgano a los siete años y que empezó a estudiar música desde muy chica. A los 14 ya se había recibido como profesora de órgano y solfeo, y rápidamente comenzó a dar clases en un jardín de infantes. “Lo hacía porque me gustaba. Atesoro un pergamino que me regalaron los papás cuando me fui”, recordó.

Confesó también que la vida la obligó a madurar de golpe. Sus padres se separaron cuando ella tenía ocho años y su hermana apenas dos, y a partir de entonces su madre tuvo que salir a trabajar para sostener el hogar. “Éramos nosotras tres para todos, tuvimos que hacer todo solas”, expresó.

Con el correr de los años, y ante la necesidad económica que atravesaban, a los 16 entró a trabajar en McDonald’s, donde hizo carrera hasta convertirse en gerenta. “No paré más de trabajar”, resumió.

Por entonces, combinaba el liceo con el trabajo y también con el cuidado de su hermana menor. “Iba al liceo de mañana y cuando salía pasaba por casa, llevaba a mi hermana a la escuela y me iba a trabajar. Me acuerdo que me dormía de mañana en el liceo porque salía tarde de trabajar y era una rosca que cuesta acostumbrarse cuando sos tan chico”, relató.

Aunque reconoció que en determinado momento le quedaron materias pendientes, aseguró que años después terminó el liceo.

La panelista de Esta boca es mía (Canal 12) también habló del contexto familiar en el que creció. Contó que su madre se había casado a los 16, y que enseguida nació ella, y que tras la separación repentina de su esposo, les tocó afrontar un duro golpe. Su madre tuvo que ponerse la familia al hombro de un día para el otro.

"Mi padre (era) militar, muy rigurosa la vida. No dejaba trabajar a mi mamá. Ella estaba en casa, se encargaba de nosotras. Cuando mi padre se va, de golpe, tuvo que salir a buscar laburo", relató.

Según contó, trabajó en una empresa de seguridad y luego pasó muchos años como funcionaria tercerizada en ANCAP que finalmente logró concursar y quedar efectiva. “Pero después de muchos años y muchas horas de trabajo”, puntualizó.

“Había necesidad de ayudar y también de cuidar a mi hermana, que es seis años menor. Éramos chicas y de un día para el otro hubo que remarla”, señaló.

Esa experiencia, dijo, marcó profundamente el vínculo con su hermana. “Ella siempre dice que soy su hermana-mamá. Esa forma de crecer hizo que seamos muy unidas. De hecho, ella cuidó mucho a Celeste, mi hija mayor, cuando era adolescente. Siempre tuvimos esa cercanía y somos compinches hasta hoy”, cerró.

Valeria Ripoll en "Esta Boca es Mía".
Valeria Ripoll en "Esta Boca es Mía".
Foto: Ignacio Sánchez

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