El relator Máximo Goñi pasó por Un mundo de sensaciones, el ciclo que conduce Sebastián Martínez en Topic, y dejó varias anécdotas memorables sobre sus más de 50 años de trayectoria en el periodismo. Habló de sus referentes —entre ellos Carlos Solé, Víctor Hugo Morales y Heber Pinto—, reflexionó sobre su trabajo en Tenfield y sorprendió al revelar el vínculo amistoso que tuvo durante años con Obdulio Varela.
Consultado sobre Paco Casal y su experiencia dentro de Tenfield, Goñi fue contundente. “Por fortuna, desde que yo estoy jamás Casal bajó una línea. Eso es lo que deseo para cualquier periodista en este país y el mundo. Que el director, un hombre de peso importante, influyente, con muchos intereses en juego, no le diga a los periodistas qué tienen que decir. En mi caso ni se le pasó por la mente”, aseguró.
Pero uno de los momentos más impactantes de la charla llegó cuando recordó su relación con el histórico capitán de Uruguay campeón del mundo en 1950.
Contó que conoció al “Negro Jefe” cuando tenía apenas 13 años, en la cantina del club Juan Jackson, adonde iba junto a su padre. Desde entonces se generó un vínculo muy cercano que terminó llevándolo incluso a hacerle mandados. “Me tomó de mandadero, pero calificado”, contó entre risas.
Goñi explicó que, al cumplir 18 años, Obdulio empezó a confiarle una tarea particular: cobrar por él las propinas en los casinos municipales, donde trabajaba como jefe de mesa.
“Él tenía muy buena caligrafía y me hacía el poder para que pudiera cobrar. Iba cada 10 días. No sé por qué no quería ir; le costaba a veces la sociabilidad. Eran unos cuantos pesos”, recordó.
Según relató, los propios compañeros de Obdulio le pedían constantemente que volviera al casino porque su presencia atraía público y aumentaba las propinas. “Me decían: ‘Botija, decile al Negro que venga’. Cuando él iba, la gente se acercaba a su mesa y todos ganaban más dinero. Los compañeros querían más que fuera por la propina que por la efectividad del trabajo”, comentó entre risas.
El periodista también reveló que tuvo el privilegio de acompañar a Obdulio en visitas a antiguos compañeros del Maracaná, como Julio Pérez —"tenía mil pájaros", dijo— Óscar Míguez, donde escuchó historias para encuadrar. “Obdulio te decía ‘vamos’ y era vamos. Era muy difícil contradecirlo”, resumió.
Entre sus recuerdos más entrañables rescató una noche helada en el club La Cumbre, donde compartieron una cazuela de mondongo hasta la madrugada. “Llegué a las tres de la mañana a mi casa y a las siete tenía que estar en el liceo”, contó.
Goñi aseguró además que muy pocas personas ingresaban a la casa de Obdulio Varela, ubicada en Villa Española, y recordó escenas cotidianas del ídolo mundialista lejos de la leyenda futbolera. "Su suegro húngaro era albañil y constructor. Obdulio le alcanzaba el balde y una copita de vino", contó en referencia a la ampliación de su casa.
“Tengo fotos en mi memoria del Obdulio esposo, jefe de familia, con sus costumbres simples y cotidianas”, expresó.
Finalmente, reveló otro dato desconocido: fue el propio Obdulio quien movió contactos para ayudarlo a dar sus primeros pasos en los medios de comunicación, una gestión que terminó siendo clave en el inicio de su carrera.
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