Desde que Karina Vignola y Mario Florio oficializaron su romance en julio del año pasado, no han dejado de mostrarse juntos y felices en redes sociales. La historia entre la comunicadora y el empresario automotriz avanza viento en popa y las escapadas románticas se volvieron pieza habitual de la relación.
Este fin de semana no fue la excepción. La pareja decidió hacerse una nueva escapada, esta vez hacia Rocha, y compartió distintas postales del viaje: caminatas por la arena, mates frente al mar y hasta salidas nocturnas a la playa, ya más abrigados por el descenso de la temperatura en el inicio del otoño.
Aunque el plan fue en clave romántica, también estuvieron acompañados por las hijas de ambos, en una dinámica familiar que ambos han sabido ensamblar. En las imágenes se las ve disfrutar de juegos en la playa y de los paisajes de lugares como La Pedrera y Punta del Diablo, en un entorno más tranquilo tras la vorágine de la temporada.
Durante el fin de semana, además, aprovecharon para recorrer el puerto, caminar entre rocas y barcos, salir a cenar y hasta fotografiar un arcoíris. Un plan simple pero completo, ideal para despedir los últimos días de calor.
La relación entre Vignola y Florio se hizo pública en julio de 2025, durante un viaje a Miami. “Vine con mi novio”, dijo la conductora en una videollamada con su programa de streaming, donde también se mostró “muy enamorada”. Incluso él apareció brevemente al aire, confirmando el vínculo.
Según contó entonces, se conocían desde antes por ser vecinos del barrio Malvín, aunque nunca se había dado. “Nos reencontramos y nos pusimos de novios hace un par de meses”, explicó.
Uno de los aspectos que más destacó desde el inicio fue la conexión entre sus familias. “Las nenas se llevan bien, incluso nos hicieron gancho”, dijo en ese momento. Y reflexionó: “Cuando tenemos hijos, es súper importante el ensamble familiar”.
Este verano, el primero tras la muerte de Gaspar Valverde —padre de las hijas de Vignola—, fue especial para la comunicadora. Ella misma lo definió como “de emociones profundas”, y Florio se convirtió en un sostén clave tanto para ella como para sus hijas, Alina y Luana.
La pareja también compartió vacaciones en Punta del Este junto a Martina y Mía, las hijas de él, consolidando ese vínculo familiar que hoy también se refleja en cada escapada.
Además, Florio suele acompañar a Vignola en distintos eventos y trabajos. Estuvo presente en fiestas donde ella se desempeña como DJ —una faceta que desarrolló recientemente— y también en la Semana de la Cerveza de Paysandú, donde ella se encargó de la conducción junto a Kairo Herrera. Allí se los vio disfrutar juntos de los recitales, siempre en primera fila y acaramelados.
A sus 49 años, Vignola también ha reflexionado sobre esta nueva etapa sentimental. “Venimos muy rotos de cosas que nos han pasado en la vida. Entonces es más difícil confiar en alguien, creer en el amor”, dijo tiempo atrás.
Entre viajes, trabajo y vida familiar compartida, la pareja sigue consolidando una relación que combina amor, compañía y disfrute cotidiano.
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