Claudia Fernández pasó por Saber vivir mejor, el ciclo que conducen Soledad Ortega y Alejandra Rey por Canal 10, donde hizo una puesta a punto sobre el presente que atraviesa. En un momento de búsqueda personal y profesional —mientras continúa estudiando cine y explora nuevos desafíos detrás de cámara—, la actriz y conductora habló de la transformación que asegura haber vivido en el último año y reveló una importante decisión vinculada a su imagen.
Arrancó contando que desde niña fue muy inquieta porque se aburre con facilidad y siempre necesita probar cosas nuevas. En ese espíritu fue que decidió comenzar a dar clases de teatro una vez por semana a niños de entre 6 y 12 años del barrio Marconi. "Eso me hace muy feliz", aseguró.
Más adelante recordó que, aunque fue a un colegio de monjas donde la culpa estaba muy presente, nunca hizo propia esa forma de ver la vida. "No existe y no sirve absolutamente para nada", sentenció. Incluso contó que días atrás, durante un viaje a Buenos Aires, fotografió un bordado que decía: "Inventaron la culpa y te vendieron el perdón".
La charla derivó luego en sus 50 años, que cumplió recientemente. Soledad Ortega le comentó que se la veía "radiante" y "plena", y le preguntó cómo transitaba el paso del tiempo y qué consejo le daría a quienes sienten temor por dejar atrás la juventud.
Fue entonces cuando Claudia confesó que el verdadero punto de inflexión llegó el año pasado, durante un taller intensivo de actuación con el maestro Jorge Eines, de ocho horas diarias durante casi diez días. Según relató, aquella experiencia la enfrentó consigo misma y marcó un antes y un después. "A partir de ahí dejó de importarme la mirada del otro. Pero de verdad, no de la boca para afuera", reveló.
Aunque reconoció que es imposible resumir en una entrevista todo lo que vivió en ese proceso, aseguró que atravesó "una verdadera transformación" e incluso estuvo a punto de abandonar el curso. "Era lo que también él buscaba, llevar al límite. Estuve a punto de abandonar, pero esa fuerza de querer y que mi pasión sea más grande que todo me hicieron quedarme. Gracias a Dios lo hice", recordó.
Insistió en que ese taller fue un auténtico "punto de quiebre" y puso un ejemplo de ese mismo día muy concreto relacionado con su imagen.
"Pensé que llegaba al canal directo para grabar y me dijiste: '¿No te vas a maquillar?'. Contesté: 'No importa', porque pensé que ya había que salir. 'Tranquila que tenés tiempo'. Fui y me maquillé. En otro momento no hubiera salido ni loca sin maquillaje", contó.
Según explicó, hoy dejó de preocuparse por estar permanentemente producida o pendiente de su aspecto físico. En ese contexto reveló que, antes de cumplir 50, evaluó hacerse un mini lifting, pero finalmente optó por descartarlo.
"Decidí no hacérmelo, ni ahora ni dentro de 10 o 15 años, porque estoy haciendo la carrera de cine y quiero que cuando actúo, lo que estoy sintiendo por dentro también mi cara lo refleje", explicó. Y agregó: "Hay momentos donde uno tiene que elegir y decidir. Entonces es como un montón de cosas".
Sobre el cierre también sorprendió al contar que, a diferencia de otros cumpleaños donde acostumbra hacer grandes festejos, esta vez optó por no celebrar.
"Estoy de fiesta tan internamente, dije. Hasta en terapia lo hablé y dije: no tengo ganas de hacer una fiesta. Aparte 50 es un número que implica invitar gente hasta por compromiso y no mi grupo de siempre, y tengo una energía muy selectiva. No sé si quiero compartirla o expandirla en una fiesta. Entonces también me estoy dando esos permisos", concluyó