Laura Vega, compositora española: "Todavía hay muchos hombres que no quieren que las mujeres entren en ese sector"

La ganadora del Premio Nacional de Música de España habla de la ópera "Él, de las tinieblas a la luz", que llega al Teatro Solís, inspirada en la novela de Mercedes Pinto y habla de desigualdades en la música.

Laura Vega.
Laura Vega.
Foto: Difusión.

El viernes y sábado son las funciones de la ópera Él, de las tinieblas a la luz, a cargo de la Banda Sinfónica, en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.

Se trata de la primera producción operística de la compositora española Laura Vega, con dramaturgia de Rita Cosentino. Es una ópera de cámara en un acto, inspirada en la novela homónima de Mercedes Pinto, que funciona como homenaje a los 50 años de la muerte de la escritora, y el centenario de la publicación de Él en Montevideo.

Sobre la ópera, las dificultades para las mujeres compositoras y la vigencia del texto, Laura Vega habló con El País.

—¿Cómo llegó a la novela Él, de Mercedes Pinto, y qué la convenció de que podía convertirse en una ópera?
—La idea no nació de mí, fue un encargo de una institución,Fundación CajaCanarias, que tenía interés en conmemorar el centenario de esta novela. Se publicó en 1926 en Montevideo, por eso existe esta relación con el Teatro Solís. Querían recordar a Mercedes Pinto, una persona que fue tan importante y que, sin embargo, ha tenido muy poco reconocimiento, no solo en Canarias, sino también en España.

—La novela aborda la violencia psicológica y familiar contra las mujeres. Sorprende que una mujer, hace 100 años, escribiera sobre temas que siguen tan vigentes.
—Sí, lamentablemente son temas que siguen vigentes. Hemos pasado por muchas cosas, pero en cuestiones básicas seguimos teniendo problemas muy graves que todavía se repiten. Creo que ahí está uno de los aspectos interesantes de esta ópera: la vigencia de su temática. No solo aborda la violencia doméstica y hacia la mujer, sino también los trastornos mentales. La novela es autobiográfica y ya es muy fuerte lo que relata Mercedes Pinto sobre los malos tratos que sufrió, pero también sobre sus motivos. Su marido estaba diagnosticado en aquel momento de paranoia. Hoy, tal vez sería algún tipo de esquizofrenia, trastorno bipolar u otra enfermedad que podemos identificar. Pero en aquella época, esos trastornos terminaban desencadenando una violencia extrema hacia ella. Son dos temáticas que siguen muy presentes: la violencia contra las mujeres y las enfermedades mentales, que cada vez tienen mayor incidencia en la sociedad.

Imagen de la ópera "Él, de las tinieblas a la luz".
Imagen de la ópera "Él, de las tinieblas a la luz".
Foto: Difusión.

—¿Cómo se traduce a la música una historia de dolor, tensión y violencia?
—Es algo muy subjetivo. Mi música normalmente se define como muy emocional. Es difícil decir qué recursos musicales sirven para expresar miedo, ira, dolor o tristeza. En esta ópera intento generar, al principio, atmósferas muy oscuras y tenebrosas. Utilizo sonidos graves e incluso introduzco cadenas metálicas en el interior del piano de cola, para intuir que algo malo va a suceder. A lo largo de la obra, la música realiza un viaje emocional. A medida que evoluciona la trama, la música se vuelve más luminosa y alegre. También introduzco algún ritmo de candombe cuando Mercedes llega a Uruguay, exiliada desde España. Es una manera de representar la posibilidad de una nueva vida, la libertad y la alegría que puede encontrar allí donde va.

—Su catálogo abarca más de 80 obras de distintos formatos. ¿Cómo es su proceso de composición?
—Ha ido evolucionando con los años, pero a mí me influye mucho lo extramusical. Necesito tener una idea en cuanto a imágenes o contextos. Me inspiro en cuestiones literarias, un ensayo, una novela o una poesía. Las palabras me ayudan a imaginar sonoridades que después represento a través de la partitura. También me inspiran la pintura, fotografía o un paisaje. Todos esos elementos enseguida me generan ideas. Después, el proceso es como armar un puzzle. Es un trabajo muy lento que se construye poco a poco. Escribir una obra orquestal requiere muchos meses.

—Siguiendo esa idea del puzzle, ¿cuándo siente que una obra está terminada? ¿La decisión llega con claridad?
—Es una buena pregunta, porque a veces resulta muy difícil decir: “Aquí pongo el punto final”. La propia música me va guiando. Me fío mucho de mi intuición.

—Este año recibió el Premio Nacional de Música de España en la modalidad de composición. ¿Qué significó ese reconocimiento después de tantos años dedicada a escribir música?
—Para un premio así no son tantos los años. Cuando uno recibe un reconocimiento de este tipo piensa que quizá llega al final de su trayectoria, cuando ya es viejecito. Para mí fue, ante todo, una gran sorpresa, porque no me lo esperaba para nada. Me siento todavía joven y considero que tengo una producción relativamente pequeña para recibir un premio tan importante. Es el reconocimiento más importante que concede España a un compositor. Me siento muy satisfecha, muy feliz y, sobre todo, muy agradecida a tantas personas que me han ayudado en el camino.

Imagen de la ópera "Él, de las tinieblas a la luz".
Imagen de la ópera "Él, de las tinieblas a la luz".
Foto: Difusión.

—Usted desarrolla su trabajo como compositora y catedrática de composición. ¿Ha cambiado la situación de las mujeres en el mundo de la composición musical desde que comenzó? ¿Qué obstáculos siguen presentes?
—Por supuesto que ha cambiado muchísimo, pero todavía queda mucho por recorrer. Tuve la suerte de nacer en un momento y en un país donde ya había democracia. Nací en 1978, después de la dictadura de Franco, que limitó muchísimo las posibilidades de educación y desarrollo de las mujeres en cualquier ámbito, no solo en la cultura. Yo pude desarrollarme en un período histórico en el que tuve libertad para estudiar y hacer lo que quería con mi vida. Eso es una gran fortuna si lo comparo con las mujeres que me precedieron. Conozco compositoras españolas que hoy tienen 70 u 80 años y que lo han pasado muy mal. Algunas sufrieron incluso acoso y no les permitieron desarrollar sus carreras. Por suerte mi vida no tiene nada que ver con la de ellas. En ese sentido hemos avanzado muchísimo, pero todavía queda una deuda pendiente con mujeres del pasado todavía silenciadas.

—Eso queda en evidencia en los programas de los conciertos, generalmente son creaciones de hombres.
—Sí. Queda un trabajo largo de investigación, recuperación y difusión de muchas partituras creadas por mujeres a lo largo de la historia. Y sí, en los programas de nuestras orquestas y teatros se siguen incluyendo principalmente obras de hombres. Es muy difícil encontrar repertorios creados por mujeres, incluso entre las compositoras actuales. Se continúa programando a los grandes clásicos, que está muy bien, pero no se da suficiente oportunidad a mucha gente de nuestro presente ni a las mujeres que compusieron en el pasado.

—¿Considera que las directoras de orquesta también enfrentan dificultades como ocurre con las compositoras?
—Creo que incluso lo tienen peor. A las compositoras se nos empieza a programar con más regularidad y ojalá que se vuelva algo más normalizado, pero a las directoras de orquesta todavía les cuesta muchísimo llegar. He tenido la suerte de encontrarme con muchos hombres sensibles a estos temas y preocupados por dar visibilidad a las mujeres. He podido contar con programadores, directores de festivales y directores de orquesta que han estado atentos a estas cuestiones. En ese sentido, he tenido una alfombra de rosas a mis pies. Pero lamentablemente siguen existiendo muchos hombres que no quieren que las mujeres entren en ese sector. Lo complicado es cambiar un modelo establecido durante siglos. Por ejemplo, la Orquesta Filarmónica de Viena, una de las grandes agrupaciones del mundo, hasta hace relativamente poco no permitía que hubiera mujeres entre sus intérpretes. Y todavía se resiste a dejar que las mujeres la dirijan. Son cosas inconcebibles en pleno 2026. A las mujeres les sigue costando mucho llegar a esas grandes agrupaciones y a los grandes festivales, que continúan estando manejados por hombres poco sensibles a estos cambios.

—En ese sentido, su ópera vuelve a poner en primer plano a Mercedes Pinto, una mujer que también tuvo que luchar contra las convenciones de su época. ¿Qué importancia tiene recuperar su figura?
—Volvemos otra vez a Mercedes y a lo que luchó por los derechos de las mujeres. Ella se centró en su experiencia de maltrato, en una época donde se consideraba normal el maltrato dentro del matrimonio. Si no hubiéramos tenido mujeres como ella, que lucharon para defender lo que consideraban injusto, todavía estaríamos viviendo en las cavernas. Las mujeres de hoy le debemos mucho. Es fantástico encontrarse con perfiles de personas que realmente han luchado tanto por el avance de las mujeres.

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
Teatro Solís
Te puede interesar