Donizetti se toma un mate con Blanes: cómo será la versión uruguaya de "L'elisir d'amore" que llega al Sodre

Del 21 al 23 de agosto la ópera de Gaetano Donizetti se instala en la Banda Oriental inspirada en obras de Blanes y Vidal, con una producción del Sodre que mezcla humor, amor y tradición uruguaya.

Autoridades del Sodre y ProOpera junto a los directores y protagonistas de "L'elisir d'amore".
Autoridades del Sodre y ProOpera junto a los directores y protagonistas de "L'elisir d'amore".
Foto: Gentileza.

Un tenor argentino con termo y mate bajo el brazo no parece, a primera vista, la imagen más obvia para presentar una ópera de Gaetano Donizetti. Pero así llegó Juan Francisco Gatell a la conferencia de L’elisir d’amore, la nueva producción del Sodre, en la que interpreta a Nemorino. “Vine a Uruguay y me desinhibí”, bromeó el cantante, que nació en La Plata y vive en Barcelona.

La escena, sin embargo, tenía bastante sentido: esta vez Donizetti no llega a Montevideo tal como fue concebido en la Italia del siglo XIX, sino que su historia se instala en la Banda Oriental, entre estancias, pulperías y personajes inspirados en el universo de los artistas Juan Manuel Blanes y Adolfo Vidal. Las funciones serán del 21 al 23 de agosto y las entradas están a la venta por Tickantel, desde 170 pesos.

¿Qué tiene que ver Donizetti con Blanes y Vidal? Mucho más de lo que podría parecer. Para Vivien Hewitt, directora escénica de esta producción, el vínculo está, en primer lugar, en la formación del pintor uruguayo, en Italia. Además, Blanes miraba hacia atrás, a Artigas y la formación del Uruguay; y Donizetti, nacido en una Italia atravesada por ocupaciones, también vivió en un país en proceso de construcción. “El mundo que vive Donizetti es muy parecido al de la Banda Oriental”, explicó Hewitt. Esa coincidencia histórica fue el punto de partida para trasladar la comedia italiana a un paisaje del campo uruguayo.

Así, en esta L’elisir d’amore, la historia de amor entre Nemorino y Adina deja su escenario original (el norte de España) y se instala en un Uruguay rural inspirado Blanes y Vidal. La producción creada para el Adela Reta, pone en valor el trabajo de los talleres del Sodre.

Vivien Hewitt y Miquel Ortega.
Vivien Hewitt y Miquel Ortega.
Foto: Gentileza.

La historia, una parodia al mito de Tristán e Isolda, conserva su esencia. Nemorino es un joven tímido enamorado de Adina, la dueña de una estancia, y cree encontrar la solución a sus problemas cuando el doctor Dulcamara, un vendedor ambulante, le ofrece un supuesto elixir de amor. En realidad, la botella tiene vino de Bordeaux. Nemorino bebe y el alcohol le da la seguridad para hablarle a Adina.

El engaño se completa cuando llega la noticia de que Nemorino heredó una gran fortuna. Las mujeres comienzan entonces a perseguirlo, atraídas por su nueva situación económica. El resultado es una comedia romántica de malentendidos, bebida, dinero y amor con un final feliz.

“Es una de las primeras comedias románticas”, dijo Hewitt. Para la directora, con esta ópera Donizetti deja atrás la tradición de la farsa para construir personajes con sentimientos más reconocibles y auténticos.

Esa combinación de humor, romance y una música de llegada directa también hace que L’elisir d’amore sea, para Miguel Ortega, una buena puerta de entrada al mundo de la ópera. El compositor y director español llega por primera vez a Uruguay para hacerse cargo de la dirección musical de esta producción.

Miquel Ortega y Luis Pérez Aquino.
Miquel Ortega y Luis Pérez Aquino.
Foto: Gentileza.

La llegada de Ortega tiene, además, una particularidad. Mientras dirige esta ópera en el Adela Reta, en el Teatro Solís se prepara La casa de Bernarda Alba, que compuso. “Es la primera vez que me ocurre estar dirigiendo una ópera y que en el teatro de enfrente estén poniendo una ópera mía”, contó.

Entre Donizetti, Blanes, una estancia y un elixir, L’elisir d’amore encuentra una manera bastante uruguaya de volver a contar una clásica historia de amor.

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