En “Don’t Look Back In Anger”, Noel Gallagher dispara un verso que suena a advertencia: “No pongas tu vida en las manos de una banda de rock and roll”.
Después de 15 años del enfrentamiento entre él y su hermano Liam, el 27 de agosto de 2024 se anunció lo que parecía imposible: el regreso de Oasis con la gira mundial Live ´25. Pasaron por Europa, América del Norte y del Sur, Asia y Oceanía. Agotaron entradas, a pesar del recelo inicial ante la posibilidad de que la vuelta pudiera terminar en una nueva gresca entre los Gallagher. Incluso realizaron una colaboración con Adidas, de la que salió la casaca de fútbol con el logo de la banda y el 25 en el dorso que pululó en cada uno de sus shows.
Oasis: Don’t Look Back In Anger, el documental que se estrena hoy en salas, revive el tour Live ´25, pero es, en esencia, una carta de amor a sus fanáticos; tanto a los de sus inicios, como también a los de las nuevas generaciones. Esta se suma al archivo audiovisual del grupo mancuniano, integrado por otros títulos como Supersonic (2016) y 10 Years of Noise and Confusion. Tal vez es por esto que Don’t Look Back In Anger solo realiza un breve recorrido por la historia de Oasis antes de adentrarse en su actualidad.
Quien vaya al cine con la intención de saber cómo y por qué tomaron la decisión de volver, saldrá decepcionado. Si bien Don’t Look Back in Anger tiene al vínculo entre los hermanos como uno de sus puntos neurálgicos, se concentra en cómo se reconstruyó en el transcurso de la gira. El puntapié son los ensayos, llevados a cabo en un galpón durante seis semanas y capturados a través de tomas que, por momentos, se asemejan a las de The Beatles: Get Back (2021), ídolos de los Gallagher. El encuentro entre ellos -uno de los momentos más esperados- no es instantáneo, sino que sucede al segundo día y devela algo esencial: no hay Oasis si falta uno de ellos. Noel, el compositor, el perfeccionista y el que siempre fue visto como el más prolijo de la dupla; Liam, el frontman y corazón de Oasis, más allá de sus métodos poco tradicionales y sus formas incomprendidas. Estas diferencias también se resaltan en el documental.
Pero una vez que la gira comienza, la estructura narrativa cambia. Si hasta ese entonces era lineal, luego es llevada adelante por el plano emocional, con distintas canciones del setlist de Live ´25 según el momento y el país, mezcladas con material de archivo y prensa. Por un lado, para aquellos que tuvieron la suerte de asistir a alguno de los recitales de la gira, estas partes de la película son un ejercicio nostálgico. Por otro, Liam afirma en un momento del documental que ellos solo son artífices de una parte del fenómeno; son los fanáticos quienes se encargan de mantenerlo vivo.
Porque la intención de Will Lovelace y Dylan Southern es demostrar el impacto que la música puede tener en la vida de una persona.
Algunos hablan de canciones que son la columna vertebral del vínculo que mantienen con otra persona, otros recuerdan cómo la banda los acompañó en momentos difíciles. En el caso de Argentina uno de los lugares que más aparece—, un hincha del club de fútbol San Lorenzo cuenta cómo adaptó “Wonderwall” para que se convirtiera en una canción de cancha. Varios también mencionan la identificación con las letras escritas por dos chicos de clase trabajadora nacidos y criados en Mánchester.
La propia banda se pone en ese lugar a la hora de hablar de The Stone Roses, pionera del britpop y la razón por la cual, según Liam, decidió formar un grupo de rock. Es por eso, y por el vínculo de amistad que formaron después, que cuando Gary “Mani” Mounfield, bajista de los Roses, fallece el 20 de noviembre de 2025, es homenajeado en el show de San Paulo con “Live Forever”.
Y, por supuesto, el vínculo entre los hermanos Gallagher se ve profundamente atravesado por la música. Desde reconocer cómo está el otro en el escenario, hasta resaltar cuáles son los atributos que admiran.
El documental incluye momentos que rozan lo fantasioso, como un cura de Mánchester que da un sermón de misa basado en el regreso de la banda. También se habla de la situación actual del mundo, con referencias a la coyuntura sociopolítica y una fuerte crítica por parte de ellos. De esta manera, la idea de la música como un bálsamo vuelve a estar presente.
La onda expansiva del regreso de Oasis parece no tener fecha de caducidad. El estreno de Don’t Look Back In Anger trajo consigo la primera aparición pública de los hermanos fuera de los escenarios, en el Festival de Cine de Venecia. Además, uno de los elementos más interesantes del documental es que tiene la primera entrevista en décadas que hacen en conjunto.
Al mismo tiempo, las redes sociales de la banda llevan días publicando videos con señales que parecen indicar que habrá una gira en 2027.
Según detalles que aparecen en los distintos videos, como pósters, se rumorea que algunos destinos serán Barcelona, Francia y Ámsterdam. Aún no ha habido indicios de una fecha para Sudamérica.
La advertencia de Noel Gallagher no fue escuchada por sus fanáticos. Pusieron y aún ponen sus vidas en las manos de una banda de rock and roll, y esto significa no haber perdido la esperanza del reencuentro, haber seguido escuchándolos más allá de los 15 años de enemistad. Es, probablemente, el mejor momento histórico para ser fanático de Oasis. Alcanzaron su nivel más alto de madurez, talento y calidad técnica. Sobre todo, adquirieron la noción de la importancia que tienen en la historia del rock.
No hay manera de saber qué va a pasar de ahora en adelante, si el reencuentro de la banda será permanente o no. Pero la sensación de lo que fue vivir Live ´25 quedó inmortalizada con Don´t Look Back In Anger.
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