Fito Páez vuelve a Uruguay rodeado de novedades. Esta noche, con entradas agotadas, el rosarino desembarcará en el Antel Arena —escenario de todas sus presentaciones montevideanas desde 2018— para presentar Sale el sol tour, una gira que anuncia el “inicio de una etapa completamente nueva” en su recorrido artístico. La propuesta parte de una idea prometedora: canciones conocidas, pero interpretadas desde otro lugar. Habrá nuevas lecturas de clásicos como “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, “La rueda mágica” y “Dale alegría a mi corazón”.
La decisión llega en un momento particular de su carrera. Después de pasar dos giras dedicadas a revisitar discos centrales de su catálogo —e interpretándolos, además, en el orden original de sus canciones—, Páez vuelve a mover las piezas. Primero celebró El amor después del amor con una gira que agotó tres Antel Arena y luego reunió a 60 mil personas en la rambla del Club de Golf. Más tarde llegó Páez4030, el espectáculo con el que celebró simultáneamente los 30 años de Del 63 y los 40 de Circo Beat.
En aquellos shows predominó la fidelidad a los arreglos originales, aunque también hubo espacio para algunos desvíos. Uno de los momentos más logrados fue “Soy un hippie”: los músicos abandonaban sus posiciones y avanzaban hasta el proscenio para interpretarla a capela, entre armonías a diez voces y dosis de picardía, cantando frases como “todos los conciertos son un acto de maldad”.
Y esa maldad, entendida desde el lugar más lúdico y libre, parece atravesar esta nueva etapa. Aunque sobre los escenarios recientes eligió respetar los arreglos originales para volver a conectar con la memoria emocional de quienes crecieron con esas canciones en su walkman, en el estudio tomó otro camino.
En 2023 lanzó EADDA9223, una relectura completa de El amor después del amor construida sobre una idea cercana a la de Sale el sol tour. “No hay nada sacro en el arte”, dijo entonces. “Es como si no pudieras grabar algo de nuevo porque significa algo muy importante para mucha gente, pero, ¿en qué tabla sagrada está escrito que no se puede? La música, en definitiva, es un juego”.
Y si de jugar se trata, buena parte de su obra se construye sobre esa idea. Sus discos lo celebran y sus conciertos todavía más.
Quienes hayan asistido a sus recitales de piano solo en Montevideo —pasó por La Trastienda y el Teatro Solís— seguramente lo recuerden: había algo intuitivo en su forma de enlazar canciones, reimaginar repertorio propio y ajeno, y dejar que el concierto encontrara su rumbo sobre la marcha. Y como un pequeño guiño a aquel formato, el show de esta noche tendrá un segmento en el que Páez se desprenderá de su banda y quedará solo frente al piano durante tres canciones.
Ahí es donde asoma su costado más libre, y cada ciudad recibe una combinación distinta. En Neuquén, por ejemplo, hilvanó “Bello abril”, “Eso que llevas ahí” y “Cable a tierra”; en Rosario entregó un enganchado entre “She’s Mine” y “Tus regalos deberían de llegar”. Habrá que ver qué le toca a Montevideo.
El repertorio del show del Antel Arena incluirá, por supuesto, “Sale el sol”, la canción que da nombre a esta gira. El tema forma parte de Novela, la ópera-rock en la que comenzó a trabajar en 1988 y que, tras varios intentos, finalmente logró concretar décadas después. Para quien aún no la escuchó, una buena puerta de entrada puede ser la versión que grabó durante su paso por Tiny Desk, el formato estrella de NPR, donde también reinventa canciones como “Circo Beat” y “A rodar mi vida”.
Si algo deja entrever Sale el sol tour —tanto en el nombre como en el concepto de la gira—, es que Páez parece atravesar una etapa de nuevos comienzos. La semana pasada anunció Shine, su nuevo disco, con una canción homónima que suena como una arenga para tiempos hiperconectados: invita a salir a la calle, desconectarse de las redes y escaparle a todo lo que vuelva gris la vida.
Sobre el final de ese rock sostenido por una potente sección de vientos, Fito repite un “Shine” como un mantra. La letra, directa y sin demasiados rodeos, transmite una sensación de urgencia y vuelve sobre una idea que atraviesa buena parte de su obra: después de los golpes, uno siempre puede volver a encenderse.
Esa idea gana otra dimensión en Todos los Fitos, un cortometraje dirigido por José Fogwill que se estrenó ayer en YouTube y funciona como puerta de entrada a este nuevo capítulo. El video reúne distintas versiones del músico conviviendo en un mismo espacio: el Fito de Del 63, el de Circo Beat —interpretado por su hija Margarita—, el de Rock and Roll Revolution (2014) y el actual. Conversan, se interrumpen y se cuestionan entre sí. En un momento, el Fito del presente mira a sus otras versiones y les suelta una frase: “Se tomaban muy en serio ustedes”.
Según relata el Fito del presente, Shine nace como una respuesta al accidente doméstico que sufrió en setiembre de 2024 —la fractura de nueve costillas que lo obligó a suspender conciertos, grabaciones y buena parte de su actividad— y a todo lo que vino después. “Cuando estás a punto de morir, y los tres estuvieron a punto de morir conmigo, el único lugar que te queda es renacer”, dice.
La idea dialoga con Sale el sol desde un lugar más simple. Entre ambos nombres parece dibujarse una misma imagen: volver a la luz. En un caso sale el sol; en el otro, alguien insiste con volver a brillar.
Brillar, en este caso, es una necesidad. Volver a salir. Volver a empezar. Volver a encontrarse con uno mismo. Quizás por eso el Fito de hoy les deja una conclusión a sus otras versiones: “La música es lo que nos trajo hasta acá”. Y eso es lo que celebrará en el Antel Arena: las mismas canciones, pero reimaginadas bajo una luz distinta.
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