Charlie Cromo abre las puertas de “Medias Negras”: boleros, humor y canciones donde la oscuridad sale a bailar

A los 23 años, la artista uruguaya amplía su sonido en un EP de seis canciones. En esta entrevista habla de su crecimiento y del show que dará el viernes 11 en El Chamuyo, con apertura de Hécate Trío.

Charlie Cromo.
Charlie Cromo.
Foto: _Yo Magnolia.

"Tengo medias negras y, si te preguntan, yo no soy de acá". La frase apareció mientras Charlie Cromo probaba unos acordes en el piso de su cuarto. Le gustó la imagen de una forastera que llega a una taberna y esconde su procedencia. Después encontró una música con algo de bolero, jazz y el clima nocturno de Morphine. Mucho más tarde entendió que quizá se había filtrado la lectura de unos cuentos de Mario Levrero. “Me acabo de dar cuenta”, dice, como si la canción todavía le revelara secretos.

Medias Negras” terminó dándole nombre a su nuevo EP, que presentará este viernes en El Chamuyo. Hécate Trío abrirá la noche y luego Cromo tocará con acompañada por piano y vientos. La elección del lugar no fue casual: sus cortinas y noches de tango dialogan con el misterio de las seis canciones.

“Es la primera vez que llego a tanta coherencia en cuanto al mundo de un disco”, comenta. “Siento que es realmente entrar a eso: la estética, el mundo emocional y atmosférico”. Será, adelanta, el espectáculo más armado de su carrera: “Está pensado como un show, no como una lista de canciones”.

Medias Negras confirma algo que Microondas, uno de los discos uruguayos destacados de 2024, ya dejaba claro: Charlie tiene una voz propia. Humor y absurdo conviven con la vulnerabilidad. “UÁCALA” empezaba con un chiste y terminaba con el corazón expuesto; “Tornado de Basura” miraba a quienes dormían en la calle; “Ciudadano Kane” defendía a su generación frente a quienes aseguran que toda música pasada fue mejor.

En el nuevo trabajo, esa identidad permanece, pero el sonido se expande. Si Microondas se apoyaba en sintetizadores y capas, en Medias Negras el foco está en la banda. La base fue grabada por Cromo junto a la bajista Eugenia Leal y la baterista Aitana Nassutti; luego se sumaron pianos, guitarras, coros, clarinete, saxo y trompeta. Es el primer material que construye así.

“Muchas canciones las acababa de hacer y fue como: ‘A ver si funciona, ni idea’”, recuerda. El proyecto iba a ser una edición rápida, pero creció a medida que las tres buscaron juntas el rumbo. “Es importante abrirse a los demás y darse cuenta de las posibilidades que hay a mano. Muchas veces es más creativo porque tenés que buscarle la vuelta”.

El EP, editado por Little Butterfly y producido por Cromo y Paul Higgs, reúne dos mundos que parecen opuestos hasta que se escucha cómo se necesitan. Hay tres canciones “rosadas y funky”, atravesadas por el verano y el movimiento. En la otra mitad dominan la niebla, los secretos y aquello que no se dijo a tiempo. El concepto apareció al reunir los temas.

“Es como si el disco me dijera: ‘Tomá’, y yo me dejara llevar”, explica. Lo gracioso y lo triste conviven en su obra desde Cráneo, su debut de 2021, aunque ahora la instrumentación ofrece nuevos matices. Los boleros fueron decisivos: llegó a ellos por Romance, de Luis Miguel, y luego escuchó a Los Tres Ases. También estuvieron Paul McCartney y Wings, los Jackson 5 y David Lynch.

El costado luminoso aparece en “NenaNenaNena”, compuesta junto a Sofacha en un encuentro casual en Marindia. Cromo imaginó a una mujer que camina ajena a todo. “No es sobre mí. Capaz que quiero ser ella: esa persona despreocupada a la que todo le sale bien”. La canción avanza con soltura, pero detrás asoma un mecanismo central de su escritura: la imagen simpática no maquilla lo que duele.

En el extremo oscuro está “Medias Negras”. La canción nació acústica y llevarla a la banda fue uno de los desafíos. Cromo no quería convertirla en jazz ni cubrir su fragilidad. La solución fue cuidar el silencio alrededor de la guitarra, sumar una batería con escobillas y dejar hablar al clarinete. “Fue la primera vez que hice una melodía y sentí que estaba diciendo cosas. No tiene letra, pero siento que está hablando”.

El vínculo con Microondas se vuelve explícito en la nueva versión de “BB Ojos Tristes”, la canción onírica inspirada en Cien años de soledad que marcó un quiebre en su composición. La relectura surgió como un juego de la banda durante un ensayo y se completó con los coros, hoy centrales en su sonido. “Inesperadamente, el tema resurgió. Siempre pensaba: ‘Qué rara esta canción’. Y apareció de nuevo”.

La transformación también se respira fuera del estudio. A los 23 años, y tras integrar las bandas de Paul Higgs y Juan Wauters, Cromo empezó a sentir su propio crecimiento. “Es como si, cuando crecés unos centímetros, lo sintieras en las piernas. A veces se siente como una aceleración y otras como si me hubiera pasado un tsunami por encima”, cuenta. “Pero hay interés y ganas. Eso me gusta”.

“Cada vez estoy menos nerviosa y más conectada con la música como algo que está al alcance de mi mano”, asegura. “A veces te hablan de hacer música como si hicieras magia. Tiene algo mágico, pero también es algo que estudiás y que todos podemos hacer. Ahora siento que es mi amiga: puedo hacerlo a mi forma”.

El apellido Cromo sintetiza el cambio. Lo agregó para facilitar las búsquedas en plataformas, pero la decisión coincidió con la llegada a un sello y con una manera más profesional de pensar el proyecto. Eso sí, no dejó atrás lo anterior. Sigue siendo Charlie, pero ahora tiene más recursos para hacer crecer sus canciones.

El viernes, cuando los vientos lleguen al escenario, las canciones anteriores también entrarán en ese universo. “Las que son graciosas también se ponen las medias negras”, dice. En la frase se concentra su obra: la oscuridad y el juego, la inquietud y el movimiento, siempre juntos.

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