Alejandro Lerner prepara su regreso a las raíces con un disco que recupera su faceta de pianista y rockero

En diálogo con El País, el músico argentino habló de "Alterno", sus nuevas canciones, las colaboraciones con Juanse y Joaquín Levinton y el show que ofrecerá en octubre en el Auditorio del Sodre.

Alejandro Lerner.
Alejandro Lerner.
Foto: difusión.

Luego de cinco décadas de carrera, 21 discos, créditos de composición en la discografía de músicos como Luis Miguel, Celine Dion, Carlos Santana y más, Alejandro Lerner siente que quiere volver a sus raíces.

Alterno, su primer álbum en diez años, buscará encauzar algunas de sus facetas: el pianista que estudió jazz, el rockero que fue cuando dio sus primeros pasos.

Los primeros dos adelantos de ese album son “Dejame volver” y “De otro mundo”, una colaboración con Juanse de Ratones Paranoicos que tiene un videoclip animado por Gabriel Lucero, creador del proyecto en redes sociales, Gente rota. Pronto lanzará el tercero: “Amor demente”, junto a Joaquín Levinton, de Turf.

Lerner explica que quiere que el disco tenga tres lados y salga el año próximo. Mientras tanto, está de gira con el espectáculo La banda sonora de tu vida, con el que se presentará este 24 de octubre en el Auditorio del Sodre. Las entradas se pueden adquirir a través de Tickantel desde desde 1.580 a 3.360 pesos.

Sobre el álbum de rock que nunca pudo lanzar con David Lebón, su visión artística actual y una anécdota con Ruben Rada —la charla fue unos días antes de su fallecimiento—, Lerner conversó con El País.

—¿Qué hay que esperar del nuevo disco?

Alterno tiene tres lados. Después de lanzar esta canción que se llama “Amor demente” y que falta muy poquito para que salga a luz, voy a subir dos canciones más que formarían el lado A. El año que viene empezará a salir el lado B y C. Estoy trabajando en mi estudio nuevo en Argentina que se llama La Mano, a veces trabajo en Los Ángeles y voy incorporando afectos que tengo por todo el mundo.

—El álbum contará con las colaboraciones de Juanse y Joaquín Levinton. Parece tener un espíritu colaborativo, ¿es una idea que tenías desde el principio?

—A diferencia de las últimas canciones y duetos que saqué en los últimos años y que eran más una mentalidad industrial, este disco es completamente ecléctico. Es el de un artista que ya tiene 22 discos, más de 45 años de carrera y que ahora quiere simplemente mostrar la diversidad de lenguaje de lo que está componiendo ahora: hay temas de rock, de pop, más electrónicos. También hay mucho del rockero que fui en mis inicios, con un poquito más de modernidad.

—En esa línea, tenés un disco con David Lebón que nunca vio la luz...

—Y es un discazo. Creo que son de las canciones de rock más lindas que se han compuesto en el rock rioplatense en las últimas décadas, y está hace dos décadas frenado.

—¿Hay un momento en la carrera de un artista en el que se puede dar el gusto de tener más libertades?

— La libertad es un premio que uno se da a sí mismo y puede ser en cualquier momento de la vida. Creo que llegó mi momento y hace rato trato de ser honesto con lo que tengo ganas de mostrar y defender, no hacerlo con algo que no me identifica. Si eso sucede, lo hago por poco tiempo, porque es una ropa que no te queda cómoda.

Alejandro Lerner.
Alejandro Lerner.
Foto: difusión.

—¿Cómo es tocar por primera vez en vivo una nueva canción?

—Se renueva todo el estímulo de un artista que está mostrando algo fresco, es como exponer el último cuadro que pintaste. Lo lindo de una canción es que empieza siendo nueva y de a poco la gente arranca a cantar el estribillo y te acompaña. Otra cosa que me está pasando es que tengo muchas más ganas de mostrar mi parte de pianista y tocar el piano. Tengo muchos momentos en este concierto que me quedo solo con el piano, como era al principio.

—¿De dónde creés que nace esa necesidad?

—Creo que tiene que ver con una cuestión de honestidad artística, hay algo en mí que he ido desarrollando casi toda mi vida, que es el pianista que hay dentro de mí, y a veces las canciones hicieron que fuera solo un acompañante. Quiero darle espacio a la voz de mi piano para que se exprese.

—Pero sos un artista que históricamente ha sido asociado con el piano.

—Pero hay un pianista que ha estudiado jazz y que está en la gatera esperando que le abran la puerta. Creo que llegó el momento de encontrarle un espacio para que se pueda expresar.

—Que te dice de tu cercanía con el público uruguayo estar en el Sodre una vez más?

—A diferencia de otros lugares, el Sodre está construido para la música. Con una acústica, un escenario y toda su estructura huele a música y exquisitez. Poder plasmar un concierto arriba de ese escenario es distinto, hay lugares que respiran arte y la energía de todos los talentos q pasaron por ahí, es distinto a tocar en un casino o al aire libre. El Sodre tiene esa característica de un teatro hecho para que la gente escuche y vea bien desde cualquier lado.

—Tu formación musical explica tu trayectoria: sos compositor, productor y músico. ¿Qué valor creés que tiene?

—Eso es lo que los chicos en algún momento se darán cuenta, porque hoy las carreras van mucho más rápido. Sos global y viral, pero no se sabe cuánto dura ese cometa. En mi caso, antes de salir a cantar tuve una década de experiencia como pianista de distintas bandas de rock, acompañando a cantantes, haciendo musica de películas, música para chicos, componiendo canciones para televisión. Es como un deportista que está bien entrenado: soy un artista que tuvo un entrenamiento profesional y eso me dio una base. Pero hay algo más importante que la formación y es el entusiasmo, eso no te lo enseñan en ningún lado. Seguir teniendo ese fuego y esas ganas de tocar, de reencontrarme con la banda y hacer notas. Soy muy agradecido con lo que me tocó.

—En términos de afectos y colaboraciones de otros países, la única colaboración de tu disco de 1982 Todo a pulmón es Ruben Rada. ¿Cómo se dio?

— En los 80, compartíamos representación. Al mánager se le ocurrió hacer una gira que se llamaba Circo Rock, en la que el negro hacía de mago y yo de su asistente. En cierto momento del show, el Negro salía disfrazado de mago, me metía en una jaula, me tapaba y después aparecían dos cabras. Yo permanecía escondido con un olor a cabra terrible. Eso surgió de mi amistad con Ruben. Compuse una canción que se llamaba “Las conclusiones de mi vida” y lo invité a que haga un dueto conmigo. Es legendario y hermoso, su interpretación fue genial.

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