Anita Valiente cumple 15 años de carrera y dice qué la mantiene cantando: “Canto para agradecerle a la gente”

La cantante uruguaya celebra 15 años de carrera con una gira por el país, nuevas canciones y colaboraciones. Habla de sus comienzos, el público, el folclore y los momentos difíciles.

Anita Valiente.
Anita Valiente.
Foto: SantiLain_Ph

Los aniversarios permiten mirar hacia atrás y ver el camino construido, así como pensar cómo seguir avanzando. Para Anita Valiente, que ya lleva 15 años de carrera y los celebra este sábado en sala Zitarrosa, este aniversario la tiene con una gira por distintos puntos del país para celebrar junto a quienes la acompañaron en todo este tiempo.

El recorrido comenzó el 19 de setiembre en el Teatro Politeama de Canelones, escenario donde se presentó por primera vez como solista. Este sábado llega a la Zitarrosa (entradas por Tickantel), y continuará en el Teatro Municipal de Treinta y Tres el 17, y el Teatro Artigas de Flores, el 24 de octure. Después vendrán los festivales y, el año próximo, la intención es completar los restantes departamentos del país.

El aniversario encuentra a la cantante uruguaya en un momento de expansión. A la celebración de estos 15 años se suman nuevas canciones y colaboraciones con artistas nacionales e internacionales, algunas todavía están guardadas bajo llave, por lo que Valiente prefiere no adelantar nada.

En los últimos tiempos también vivió uno de esos momentos que permiten tomar distancia y dimensionar el camino recorrido. La cantante recuerda el reconocimiento que recibió en 2018, cuando obtuvo el Charrúa de Oro, premio que significó para ella la confirmación de que había encontrado un lugar dentro de la música folclórica uruguaya.

Anita Valiente.
Anita Valiente.
Foto: SantiLain_Ph

Quince años después de aquellos primeros escenarios, Valiente mira su carrera con una mezcla de gratitud y ganas de seguir creciendo. Sigue teniendo sueños por cumplir, pero ahora cuenta con algo que no tenía al principio: un equipo consolidado, músicos que la acompañan desde hace años y la experiencia de haber aprendido que una carrera artística también se construye sabiendo delegar.

—¿Qué queda de la Anita que soñaba de niña con cantar?
—El motor creador de sueños. Eso nunca paró. Una vez que encontré la manera de poder cumplir cada uno de los sueños que tuve, fui trabajando, manifestando mucho, pero trabajando para poder alcanzarlos. Todos los sueños de la Anita chiquita los cumplí. El año pasado, cuando Larbanois y Carrero grabaron para mi álbum, fue como lo último que me faltaba. Fue como decir: “Pá, nena, te cumplí todo, ya está, ¿qué más querés?”. Y después empezaron los sueños de la Anita grande, que son un poco más jugados, que llevan más logística, pensar, producción y un montón de cosas. Pero también el camino y el crecimiento que tuve como profesional, y el equipo que armé, me llevan a eso.

Anita Valiente.
Anita Valiente.
Foto: SantiLain_Ph

—¿Qué aprendiste de trabajar durante tantos años con un equipo estable?
—Aprendí mucho a delegar. Tener un equipo, que alguien se encargue de la prensa, otro de las contrataciones, otro de la parte de sonido. De chica prácticamente hacía todo. Aprender a delegar no es una tarea sencilla, si bien estoy en todas las áreas. Meto nariz un poquito acá, otro poquito allá, para chequear que esté todo en orden, pero tengo la confianza y la tranquilidad de que tengo un equipazo.

—¿Qué significa que haya músicos que están contigo desde hace 15 años?
—Es muy difícil conservar un equipo durante tantos años, trabajar juntos, consolidarse como equipo. Te cruzás con bandas y todo el tiempo están cambiando músicos, managers, productores, sonidistas. Acá logramos consolidarlo y cada uno fue poniendo su impronta, sus sueños, lo que quería proyectar, sus metas y objetivos. Eso hizo que el proyecto creciera, porque se fue alimentando de todos.

—¿Qué cambió después del Charrúa de Oro?
—Que prácticamente en todas las temporadas no paramos de tocar, estamos siempre. Y eso también habla de lo importante que es un reconocimiento y de saber aprovecharlo. Después entendí, con el tiempo, que tuvo repercusión en un montón de gurises y gurisas. No es que antes no se animaran, pero de alguna manera se empezó a generar un espacio para que pudieran mostrarse. El impulso de decir: “Bueno, si ella pudo, ¿por qué yo no?”. Entonces también te animás.

—Hoy hay muchas mujeres jóvenes haciendo folclore. ¿Cómo ves ese cambio?
—Cuando veo las grillas, al principio estaba solita en los festivales. Ahora veo que hay más mujeres. Todavía queda muchísimo, muchísimo camino por recorrer y muchas cosas por trabajar, pero si miro hacia atrás hay un avance, un crecimiento y mucha gente joven que se junta, que guitarrea y que le mete para adelante a esto que amamos tanto y que, de alguna manera, cuidamos y que es parte de todos los uruguayos.

—¿Qué tiene el folclore para seguir vigente mientras cambian las modas y los sonidos?
—Porque somos nosotros, porque es parte de nuestra esencia y eso no cambia. Evoluciona. Pueden venir 1.500 modas y sonidos diferentes, pero el folclore va a estar. Lo bueno es poder acompañarlo con los sonidos que hay hoy o que de repente siga estando lo tradicional. Creo que toda esta camada joven tiene su impronta. En las voces femeninas, por ejemplo, ninguna se asemeja a lo que hace la otra. Somos muy diferentes a la hora de cantar y de interpretar, y eso me parece asombroso.

—¿Qué te pasa cuando alguien más joven te cuenta que empezó a cantar porque te vio en un escenario?
—Mientras vas transcurriendo y viviendo todo, no te das cuenta. Hasta que te parás un momento, viene alguien y se detiene con su palabra a reconocer el trabajo que hiciste, y recién ahí decís: “Apa, bueno”. Se trató de trabajar siempre con mucho corazón, mucha dedicación y el profesionalismo que creíamos que merecía la causa. Y todo eso está dando su fruto, estamos viendo los resultados.

Anita Valiente.
Anita Valiente.
Foto: SantiLain_Ph

—Después de 15 años, ¿qué te hace volver a cantar cuando las cosas no salen tan bien?
—Hace tiempo entendí que no tengo un padrino artístico. He tenido muchos referentes que de alguna manera me han abrazado, me han ayudado con sus consejos y me han generado espacios para mostrarme. Pero el público, de alguna manera, es el que llama a los organizadores y dice: “Che, que esté Anita Valiente”. Hay mucha gente que me sigue desde que yo concursaba y hasta el día de hoy sigue estando ahí.

—¿Sentís que tenés una deuda con ese público?
—Siento que a la gente y al público, le debo mucho. Si hoy me subo al escenario, aparte de que obviamente es un trabajo y somos 17 personas dentro del equipo, también me subo para agradecerle a la gente. Siempre canto para agradecer el aguante en estos 15 años. Nosotros trabajamos y le dedicamos mucho tiempo a este proyecto para que estuviera vigente, pero estuvo vigente porque la gente así lo quiso. Si la gente no está del otro lado, si no te pide en las radios, si no va a verte, si no compra una entrada, es muy difícil sostener un proyecto así.

—También hablás de los momentos bajos, algo que suele quedar fuera de escena. ¿Cómo son esos momentos para un artista?
—A veces te dan ganas de tirar la toalla y decir: “Bueno, hasta acá llego”, porque la vida del artista es un poco cíclica, tiene sus picos altos y sus picos bajos. Los picos altos son los que más se ven; los bajos no, porque nos cuesta mostrar esas partes vulnerables. Eso no lo mostramos ni en redes y pocas veces las compartimos.

—¿La exposición hace más difícil pasar esos momentos?
—Los artistas estamos muy expuestos, y ni qué hablar a la crítica de la gente. Creo que somos de las personas más sensibles del planeta y, a su vez, nos toca estar siempre ahí, con el ojo criticando y juzgando todo. Es parte del juego, y hay que saber jugarlo.

—¿Qué podés adelantar de lo que viene?
—Se vienen sorpresas. Tengo nombres, pero todavía no se grabaron las voces de los artistas. Así que más vale decir que se vienen sorpresitas y no decirlas hasta que estén prontas para que todos las conozcan.

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