Hermana Beba vuelve a Uruguay y su creador dice cómo podría morir: “Que se la coma un cocodrilo en Disney”

El comediante argentino vuelve a Montevideo para despedir "Mina Bien" y habla de la vigencia del personaje de Hermana Beba, sus límites y el fenómeno de la extrema derecha argentina.

Hermana Beba.
Hermana Beba.
Foto: Gentileza.

Jorge Haddad es el actor cordobés que se convirtió en uno de los fenómenos más reconocibles del humor argentino en redes sociales de los últimos años. Lo consiguió gracias a Hermana Beba, el personaje que construyó a partir de la parodia de una mujer de clase alta, conservadora, políticamente incorrecta y siempre pendiente de las apariencias y la mirada ajena. La peluca rubia, la barba y una mirada filosa sobre la actualidad se transformaron en la marca de un personaje que encontró en Instagram su principal escenario.

El salto llegó en 2023, cuando uno de sus videos sobre Amalia Granata se viralizó; así Hermana Beba trascendió fronteras y formatos. “Ahí me di cuenta que era un personaje bastante poderoso, que podía incluso hacer un espectáculo”, dice.

El 11 de setiembre Haddad vuelve a Montevideo, al teatro Stella para despedir Mina Bien en un cumple, espectáculo que lleva más de tres años en cartel y que, según cuenta el comediante, llegó al momento de terminarlo. Eso no significa que Hermana Beba vaya a desaparecer.

Sobre el personaje, los que no entienden la parodia, la derecha argentina, su vínculo con el público uruguayo y qué tendría que pasar para que el personaje muera, habló Jorge Haddad con Sábado Show.

—¿En qué momento te diste cuenta de que Hermana Beba se había convertido en algo mucho más grande que un reel de Instagram?
—El quiebre fue muy puntual. Yo empecé a darme cuenta en 2023, más o menos en abril o mayo. Siempre hay un contenido que es el quiebre, que te viraliza o te hace llegar a una audiencia más amplia y, al mismo tiempo, con determinadas características. Fue un video que hice sobre Amalia Granata. Ella hablaba sobre la fiesta de 15 de su hija y lo difícil que había sido vestirla, ponerle los zapatos, organizar todo, porque la hija era muy grande, morocha y estaba ahí al lado. Ese video fue determinante. Ahí empezó a disparar todo. Si bien yo medio que ya lo sabía antes de que se viralizara, sentía que era un personaje bastante poderoso, que podía incluso hacer un espectáculo entero solo. Pero eso fue como una señal de decir: “Bueno, es por ahí, es por acá”.

—Hay algo particular en Beba: se burla de las “tradwifes”, de cierta clase social y de la derecha, pero al mismo tiempo mucha gente piensa como ella, consume el personaje y hasta lo comparte. ¿Te pasó de tener seguidores que no entendieron que era una parodia?
—En redes sociales pasa absolutamente de todo. Yo siempre lo vi así: vos subís algo y es como una botella al mar. Cada uno le va a dar un significado según sus vivencias y cómo lo procesa. Nunca sentí la necesidad de explicar lo que hago. No tiene sentido. Si es una parodia, si es un chiste y demás, las propias redes sociales y el consumo del público hacen que eso se vaya depurando. Creo que hay mucha gente a la que también le gusta reírse de sí misma. En el teatro es muy variado y cada uno viene por diferentes motivos. En algunos casos puede ser gente que ve el arquetipo, lo identifica y le da risa porque incluso las cosas que cuenta o las cosas que vivió son situaciones que esas mismas personas quizás vivieron en su infancia. Entonces dicen: “Ay, no lo puedo creer”. Y eso también llama. Son diferentes motivos los que te pueden llevar al teatro y a ver Mina Bien, y a disfrutarlo más allá de dónde estés exactamente parado.

Hermana Beba.
Hermana Beba.
Foto: Difusión.

—Beba habla y se comporta de una manera muy específica. ¿Cuánto hay de observación de personas reales y cuánto de exageración tuya?
—Hay mucha observación, tanto de la forma, de la construcción del gesto, como del contenido que hay adentro. Obviamente también está exagerado, porque es una pulsión que yo me meto adentro y voy llevando cada vez más al límite. Pero tampoco quiero que se vaya tanto de mambo. Cuando hago personajes siempre hay una búsqueda de que, si bien me gusta tocar temas espinosos o cosas que te hacen jugarte un poco con el posicionamiento de la audiencia, siempre haya un toque de alguien adorable. Más allá de lo que diga o transmita, me gusta que te cautive también por otro lado. Trato de que sea empática, que no sea una cosa súper inflexible, que muestre su vulnerabilidad. Creo que eso la hace más cautivadora.

—Aunque a veces aparecen comentarios del estilo “Beba, por favor”.
—Sí, obvio. Está jugando con el límite todo el tiempo. Eso es algo que me caracteriza. No puedo de repente hacer un contenido muy plano o demasiado cómodo porque se vuelve otra cosa. Yo trato también de comprar lo que vendo. En ese sentido sostengo ciertas formas o cualidades a la hora de que el personaje hable o toque determinados temas. Además, creo que en el teatro pasa más, pero en las redes está ese acuerdo tácito de que estás en un contexto de ficción. Entonces todo es más claro.

—¿Qué tiene la extrema derecha argentina que resulta tan fértil para la comedia?
—Creo que lo que pasó fue que, de alguna manera, la extrema derecha antes de 2020 era una cosa muy conservadora, de la cual había poca exposición. Era algo bastante marginal, tanto electoralmente como en la cabeza de las personas. Existía una centroderecha racional, pero una cosa de ultra derecha no había. Lo que sucedió fue que se farandulizó mucho a través de Milei y de toda su crew, de todos los personajes que fue sumando. No creo que haya sido casualidad. Evidentemente, dentro de la cultura de cómo se dan los medios hoy, las redes y demás, me parece que fue una jugada que le sirvió muchísimo. Terminó instalándose desde el ridículo o desde un lugar mucho más popular. Yo creo que lo que tiene de fértil es que ya de por sí el chiste lo hacen solos ellos. Son el chiste. A veces no tenés más para agregar.

Hermana Beba.
Hermana Beba.
Foto: Difusión.

—O sea que, como decías, se naturalizó algo que hasta hace unos años parecía impensado: que alguien pudiera decir públicamente ciertas cosas sobre los militares, por ejemplo.
—Sí. Yo, trabajando en otro formato de redes y con otra cosa antes de esto, me daba cuenta por los comentarios de que había tierra fértil para un fenómeno así. Lo que pasaba era que era algo más marginal, pero estaba. Había mucha gente que estaba pendulando para el otro lado de una manera fuerte. Y de alguna manera este fenómeno, esta propuesta, hizo que el argentino se subiera mucho a eso. El argentino no es una criatura súper racional, sino que es muy pasional. Entonces fue como un nuevo fenómeno populista de derecha que logró captar a muchas personas que estaban fuera del esquema o que buscaban llenar un vacío ideológico. Y ahí fue como: pum, se dio.

—¿Te gustaría que algún día Hermana Beba desapareciera y poder hacer otras cosas o sentís que te va a acompañar para siempre?
—Yo creo que es un personaje que puede convivir tranquilamente con otros. Tiene esto de hacer miradas de actualidad y de ir fluyendo con los avatares del tiempo que la hace bastante perenne. La misma manera en la que el personaje surge y el contexto en el que surge -un contexto mucho más progresista, donde había una hegemonía de otro modelo- después cambió. En Argentina y en el mundo pasaron otras cosas, la cosa fue para otro lado. Internamente, en Argentina hubo hitos o hechos que marcaron o que hicieron más difícil hacer determinados temas o seguir sosteniendo determinadas cosas. Y creo que el personaje lo fue surfeando de manera tal que pudo mantenerse vigente. Creo que esa flexibilidad es lo que la va a hacer sostenerse en el tiempo. Después, obviamente, por ahí me dan ganas de hacer otros personajes. El tema de Mina Bien es que la gente me pedía verla. Me pedía verla una hora y media hablando y quería ese contenido. Entonces me tomó absolutamente todo. Creo que no va a desaparecer. Creo que va a convivir con otras cosas y otros proyectos. Es un personaje que ya está tanto en Argentina como en Uruguay y que tiene una relación con el público. Sería muy crudo matarla. ¿Con qué necesidad? Salvo que se muera por causa natural.

—¿Qué tendría que pasar para que Beba muera?
—Que la ahogue un estanque, que se la coma un cocodrilo en Florida. Eso le pasa a la gente bien: que se la coma un cocodrilo en un parque de Disney, en un hotel de Disney. Eso.

—¿Qué tiene Jorge Haddad que Hermana Beba jamás tendría?
—Yo soy una persona que no le presto demasiada atención a la mirada ajena. Por ahí eso te sirve o no; en algunos casos te puede llegar a perjudicar. En cambio, siento que Hermana Beba es una persona que está súper pendiente de la imagen que genera. Es mucho más lobista, mucho más política y diplomática que yo. Creo que tenemos esa diferencia. Ella está mucho más pendiente del contexto y de todo lo que se dice tanto de ella como de otras cosas. Yo a veces me disocio y estoy en otra esfera. Que hablen. Además, tiene toda una mirada súper conservadora que yo fui almacenando en mi cabeza para hacer el personaje y que me resulta súper rancia: su mirada sobre el mundo y todo eso. Pero para entender el personaje yo lo miro como que es el contexto en el que vive y no le queda otra. Sus valores son sus prejuicios. Por eso también te genera esa empatía. No podés decir: “Esto es una hija de puta” y listo. Además pensás: “Pobrecita”. Es querible.

—Venís seguido. ¿Cómo fue construyéndose el vínculo?
—El espectáculo arrancó en 2023, en el segundo semestre, y para 2024 fui por primera vez. Me lo pedían mucho, fuimos, funcionó súper bien y empecé a ir. El público uruguayo me encantó.

—Si Hermana Beba tuviera que entrevistarte, ¿qué te preguntaría?
—Creo que me preguntaría cuánto por el cuerpo. Por tenerlo 24 horas, 24/7. Creo que me preguntaría eso. A veces me miro al espejo con la peluca y tengo unos rayes medio esquizos. Siento como que me toma. Por eso creo que me pediría que desaparezca.

—Entonces, ¿qué viene después de Mina Bien?
—Todavía no lo sé. Creo que Beba tiene vida por delante, pero también tengo ganas de hacer otras cosas. El personaje puede convivir con otros proyectos. No siento que tenga que desaparecer para que yo pueda hacer algo distinto. Pero este espectáculo necesitaba un cierre.

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