Con motivo del Día del Trabajador, Sábado Show le consultó a cuatro personalidades del espectáculo local de qué trabajaban antes de incursionar en los medios de comunicación. La conductora Analaura Barreto, la actriz Adriana Do Reis y los periodistas Nestor Remeseiro y Héctor "Puchi" García compartieron cuál fue su primer trabajo.
Analaura Barreto - conductora
Mi primer trabajo fue de telefonista y recepcionista en la agencia de publicidad en la que todavía sigo trabajando. Yo era muy jovencita e ingresé cubriendo una licencia por unas semanas. Para mí fue toda una responsabilidad porque nunca había tenido que cumplir un horario. Además en ese momento todavía era muy tímida, entonces atender al público y tomar alguna decisión inmediata implicaba un desafío terrible. Pero quería iniciar en el camino del trabajo y tener mi dinero para tener más independencia.
Nestor Remeseiro - periodista
Hace 35 que hago periodismo, pero antes fui repartidor de pan. Iba por todos los almacenes de Piedras Blancas, Manga y otros barrios. Acompañaba al que manejaba la camioneta, parábamos y yo bajaba con las bolsas o cajas de pan para cada comercio. Era tremendo porque había que madrugar mucho y todas las mañanas era lo mismo. Igualmente lo recuerdo con mucho cariño porque fue una linda experiencia para conocer gente.
Héctor "Puchi" García - periodista
Mi primer trabajo fue en Aerolíneas Argentinas. Entré el 19 de abril de 1979. Empecé en atención al cliente y después seguí en operaciones de vuelo del aeropuerto. Era un chiquilín de 19 años. Me acuerdo del 1° de mayo cuando se pudo volver a festejar el Día de los Trabajadores a la salida de la dictadura. Estuve de guardia desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde tomando mate con un compañero de laburo. Nos quedamos atendiendo llamadas y nos pasamos charlando todo el rato porque no había ningún vuelo por el feriado.
Adriana Do Reis- actriz
Mi primer trabajo fue con 13 años vendiendo artículos de Navidad. Recién salían los chirimbolos con plástico metalizado y era muy atractivo mostrarle a la gente que se podían tirar y no se rompían. Más allá de la bondad de la gente que me dio la oportunidad, destaco cómo me contuvieron en una época en la que la cultura del trabajo no estaba muy incorporada en los jóvenes. Había que tener la vergüenza bien acomodada. Después de aquella experiencia nunca dejé de trabajar.